En Pakistán  muchos ven a la ganadora del premio Nobel de la Paz como una suerte de paria o incluso como una creación de Occidente destinada a dañar la imagen de Pakistán en el extranjero.

 

Reuters

La paquistaní Malala Yousafzai, galardonada el viernes con el Premio Nobel de la Paz, ha sido aclamada en todo el mundo como una defensora de los derechos de la mujer que se enfrentó valientemente a los talibanes para validar sus creencias.

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Sin embargo, en su país, profundamente conservador, muchos la ven como una suerte de paria o incluso como una creación de Occidente destinada a dañar la imagen de Pakistán en el extranjero.

La joven de 17 años se hizo mundialmente conocida en 2012, cuando hombres armados talibanes la dejaron gravemente herida por su apasionada defensa del derecho de las mujeres a tener educación.

La adolescente se ha convertido en un símbolo en la lucha contra los milicianos que operan en las áreas tribales del noroeste de Pakistán, una región donde se espera que las mujeres se reserven sus opiniones y permanezcan en sus casas.

“Los terroristas pensaron que iban a cambiar nuestros objetivos y terminar con nuestras ambiciones, pero nada ha cambiado en mi vida, excepto esto: la debilidad, el miedo y la desesperanza murieron. Nació la fuerza, la energía y el coraje”, dijo a Naciones Unidas el año pasado.

“Ni siquiera odio al talibán que me disparó. Incluso si tuviera un arma en mi mano y él se pusiera delante de mí, no le dispararía”, agregó en un discurso que cautivó al mundo.

Yousafzai también ganó un premio de derechos humanos de la Unión Europea y estaba entre los favoritos para ganar el Nobel el año pasado.

La activista vive actualmente en Gran Bretaña, ya que no puede regresar a su tierra natal debido a las amenazas de muerte de los talibanes contra ella y sus familiares. El actual jefe de los talibanes, Mullah Fazlullah, fue quien ordenó el ataque en su contra el 2012.

 

Desconfianza

Yousafzai se matriculó en una escuela de Birmingham y se convirtió en una activista mundial por el derecho de las mujeres a la educación y otros temas de derechos humanos.

En su natal Valle de Swat, sin embargo, muchas personas ven a Malala con una mezcla de desconfianza, miedo y celos.

En el momento de su nominación al Nobel el año pasado, las redes sociales estaban llenas de mensajes insultantes.

“Odiamos a Malala Yousafzai, una agente de la CIA”, decía una página de Facebook.

Yousafzai era una joven estudiante de la ciudad de Mingora, en el noroeste paquistaní, cuando se interesó por los derechos femeninos.

En ese momento, los talibanes estaban en el poder en el estratégico valle tras tomar el control de la región e imponer estrictas reglas islámicas, entre ellas la prohibición a las mujeres a acceder a la educación.

En ese momento Yousafzai empezó a escribir un blog desde el anonimato en el que describía su vida bajo el régimen talibán. En octubre de 2012, después de que los talibanes fueron expulsados ​​de Swat por el ejército paquistaní, recibió un disparo en la cabeza en su camino a la escuela a manos de un talibán.

Sobrevivió después de ser trasladada en helicóptero a Gran Bretaña para recibir tratamiento y posteriormente se recuperó de sus heridas mortales.

“El sabio que decía que ‘la pluma es más poderosa que la espada’ estaba en lo cierto. Los extremistas tienen miedo de los libros y de las plumas”, dijo ante Naciones Unidas.

“El poder de la educación les da miedo. Tienen miedo de las mujeres. El poder de la voz de las mujeres les da miedo”, agregó.

 

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