El terreno era un lote urbano que ya había sido otorgado para un proyecto inmobiliario desde la administración de Vicente Fox, por lo que su restauración será de tres meses, mientras que para el caso de un manglar natural el proceso tarda aproximadamente 15 años, según El Colegio de Biólogos de México. 

 

El manglar de Tajamar en Cancún no era un ecosistema natural, sino un terreno urbanizado y destinado a un proyecto inmobiliario que autorizó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en 2005, durante la administración de Vicente Fox, aseguró Raúl Arriaga, presidente del Colegio de Biólogos de México.

“El terreno en Cancún era un lote urbano que ya estaba concedido, pero con el paso del tiempo, al no realizarse obras en el suelo, se transformó en un manglar que poco a poco fue habitado por especies”, precisó el biólogo durante una reunión con medios de comunicación.

En este sentido, el especialista comentó que la sociedad le ha dado “una magnitud que no corresponde”, en especial en redes sociales, donde se ha generado la mayor cantidad de información, “mucha de ella errónea”, en contra de la devastación. Sin embargo, condenó la muerte de animales silvestres, derivado del desmonte de vegetación forestal.

Al respecto, opinó: “En México sí se está trabajando en promover el cuidado de la naturaleza, pero lamentablemente ha habido mucho ruido alrededor de las afectaciones que hubo en Tajamar en Facebook o Twitter. Me parece que echar por la borda todos los esfuerzos que se están haciendo para la protección y conservación de la diversidad en el país es erróneo”.

En días pasados, Guillermo Haro, titular de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), declaró que durante la remoción del terreno de más de 22 hectáreas, no se registró la afectación de ninguna especie y rechazó las fotografías que circulaban en redes sociales, las cuales mostraban animales muertos, ya que algunos fueron encontrados en Filipinas hace años y uno más se localizó en Cozumel un par de meses atrás.

“Fotografías con daño a fauna en redes sociales presentadas en algunos medios de comunicación o páginas son FALSAS”, publicó la Profepa en su cuenta oficial de Twitter.

Asimismo, la dependencia federal descartó que existiera alguna responsabilidad ambiental atribuible al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).

Al cuestionarle al presidente del Colegio de Biólogos de México sobre el tiempo en que Tajamar tardaría en ser restaurado, dijo que por ser un terreno urbanizado, las obras tardarán tres meses, mientras que para el caso de un manglar natural, como Punta Tiburón en Veracruz o Mayakoba en Cancún, el proceso tarda aproximadamente 15 años.

El martes, el juzgado segundo de distrito con sede en Cancún otorgó la suspensión definitiva del desmonte, relleno y obras relacionadas con la construcción del proyecto Malecón Tajamar Cancún, a petición de una solicitud interpuesta por ciudadanos, en tanto se resuelve el juicio.

“Más allá del tema de que si fue legal o no, o si fue un ecocidio o no, lo más preocupante es que las instituciones tomaron una decisión basada en ‘aplausómetros’ y presión social. El tema ambiental es un tema emotivo y que nos compete a todos, pero el caso de Tajamar demostró que vale más una campaña mediática que las leyes en México”, argumentó Raúl Arriaga, quien dijo ser parte de un grupo de asesores e inversionista en el proyecto turístico Aak-Bal, encabezado por la constructora ICA en Campeche.

La propuesta del Colegio de Biólogos, para enmendar el daño a Tajamar consiste en aportar primeramente la experiencia del gremio sobre el manejo, protección y restauración de los manglares, junto con la donación de 1,000 plantas de manglar, las cuales tienen un costo promedio de 200 pesos cada una, con el propósito de apoyar a Fonatur en el desarrollo del proceso.

 

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