Por Pedro Rangel*

El uso de los Sistemas de Información Geográfica -el nombre correcto de este tipo de herramientas digitales-, como herramienta de política pública, se ha vuelto popular en los últimos años, pero tiene su origen en Londres, en 1854, cuando fueron utilizados para la detección de casos de cólera a través de las redes de agua y drenaje.

En México, la generación de información geoespacial no es un tema nuevo; instituciones gubernamentales como el INEGI, la Secretaría del Bienestar, la SEDATU, o el INE, reportan grandes cantidades de datos con atributos geográficos. Sin embargo, los datos que se producen aún no son aprovechados de manera exhaustiva, principalmente por parte de los municipios, como herramienta para resolver problemas comunitarios y para fortalecer la democracia participativa.

Existen diversos ejemplos documentados respecto de la utilización estratégica de la información espacial para fortalecer la democracia participativa. 

Por ejemplo, en la organización local Map Kibera Trust, en Kenia, un grupo de ciudadanos fueron capacitados para usar la aplicación de teléfono móvil, Open Data Kit, para recopilar coordenadas GPS de proyectos de desarrollo en etapa de implementación, así como características importantes de los lugares y puntos de interés; información que posteriormente fue cargada por los ciudadanos en los mapas digitales.

La participación ciudadana en la recopilación de información, facilitó la verificación de la implementación de los proyectos de desarrollo, además de haber creado información relevante para las comunidades locales.

El municipio representa el nivel de gobierno más cercano y sensible a la vida diaria del ciudadano: transporte público, recolección de basura, alumbrado, agua potable y alcantarillado, mantenimiento de calles, limpieza de baldíos, parques, plazas y jardines, tránsito, seguridad ciudadana, entre otros.

Cada colonia tiene distintos problemas, tales como calles sin alumbrado en donde ocurren asaltos, baldíos sin limpieza, baches, falta de señalización vial o semáforos que ocasionan accidentes, y así un largo etcétera.

¿Qué pasaría si los municipios renovaran sus modelos de participación ciudadana, haciendo uso de la tecnología? ¿Qué ocurriría si se implementaran programas de capacitación dirigidos a los miembros de las asambleas ciudadanas y representantes de manzana, para capacitarlos en la elaboración de mapas digitales? 

Es momento de que se comiencen a generar plataformas municipales en las cuales los habitantes accedan a los mapas de sus colonias y colaboren a identificar sus problemas; un mecanismo en el cual los ciudadanos reporten su conocimiento sobre las problemáticas de sus comunidades, formulen hipótesis, desarrollen estrategias para atenderlas, y finalmente presenten sus propuestas a los líderes del gobierno municipal.  

Las iniciativas de mapeo comunitario permitirán a los ciudadanos:

  • Crear un nuevo mecanismo de monitoreo para la implementación de los programas de gobierno;
  • Constituirse como una tribuna para que las comunidades aboguen por sus propios derechos;
  • Generar un recurso para ayudar a los gobiernos a llenar el vacío de información;
  • Formar una plataforma de acción ciudadana.

En resumen, es momento de que los municipios de México renueven sus modelos de participación ciudadana, haciendo uso del mapeo comunitario, y así contribuyan al fortalecimiento de la incipiente democracia participativa de nuestro país.

 

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*El autor es Maestro en Políticas Públicas. Harvard University.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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