Por Martha Enríquez*

No es desconocida para muchos una fotografía ubicada en los 60s, donde una mujer de lentes coloca una pila de papeles sobre otra casi de su misma estatura, con una gran sonrisa de satisfacción en el rostro. Es Margaret Hamilton en una de sus imágenes más famosas, mientras escribía el código informático que llevaría al hombre a la Luna.

Esta imagen tiene muchas implicaciones, como la rigidez de la sociedad estática de esa época y los conceptos sobre la situación de las mujeres. Esto contrasta con la complejidad de nuestra era: disruptiva, dinámica, impredecible; solo sabemos que nuestra perspectiva del mundo y las reglas de nuestro negocio deben cambiar a velocidades sin precedentes, más aún en la industria motor de la Cuarta Revolución Industrial: la Tecnología. Ante ello, es momento de traer a la mesa la situación de las mujeres y otros grupos minoritarios.

En esta ocasión, hablaremos del talento femenino. Hoy por hoy la creatividad e innovación son atributos necesarios en las organizaciones. Contar con una diversidad de pensamiento y talento para así llegar a la solución más adecuada es la clave, pero: ¿cómo podemos comenzar entonces nuestra ruta hacia el reconocimiento del talento por el talento mismo e igualdad de oportunidades?

Para este fin y desde nuestra experiencia, presentamos cuatro acciones:

  1. Entender la situación actual de la empresa: Para generar el cambio, es determinante realizar un autoanálisis que nos permita reconocer las fortalezas y debilidades de nuestra organización sobre el ambiente actual y la “numeralia” en equidad de oportunidades entre hombres y mujeres. A partir de ello, generar estrategias que apoyen a nuestro negocio.
  2. Contar con equipos de reclutamiento inclusivos: Dan Kratz, Vicepresidente de Keysight Technologies, comparte lo exitoso que le ha resultado enviar equipos de reclutamiento compuesto únicamente por mujeres a ferias universitarias de empleo, para reclutar talento femenino. Por menor que parezca la acción, representan una afirmación del compromiso de la organización con la inclusión.
  3. Generar esquemas de trabajo distintos: Cada mujer profesionista tiene necesidades distintas, las cuales deberán ser una oportunidad para que la organización replantee sus esquemas de trabajo y así poder atraer o retener a su talento.
  4. Monitorear resultados. Los datos desde el reclutamiento hasta la presencia y permanencia de mujeres en nuestra empresa nos ayudarán a dar seguimiento a nuestro progreso. Además, es recomendable incluir encuestas periódicas para medir el clima laboral.

Más allá de datos duros, en Margaret Hamilton tenemos un caso exitoso de inclusión: fue parte de un equipo que logró la ambición de llevar al hombre la Luna un 20 de julio de 1968. Fue una exitosa programadora de software, madre de una niña a quien llevaba a su lugar de trabajo para buscar un balance en su vida personal y profesional.

Este cambio fue patrocinado por un visionario que se enfocó en el gran talento de Margaret, y no se equivocó. Sin duda, esta mentalidad nos guiará a reconocer a nuestra próxima Margaret Hamilton, quien nos llevará a ir más allá de las necesidades de nuestro negocio, para comenzar a imaginar nuestras ambiciones.

*Socia SAP en Consultoría, Deloitte México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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