Conocimiento que no se comparte es como agua estancada, tarde o temprano se echa a perder y pierde su utilidad.

 

 

 

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Conforme lo que dijo el magnate de la goma de mascar William Wrigley , Jr., “Cuando dos hombres de negocios siempre están de acuerdo, uno de ellos no es necesario.”,  y sin embargo, muchas empresas, tanto grandes consorcios así como pequeños negocios, se encuentran carentes de colegas que se sientan libres de expresar desacuerdos con el jefe.  Ya que es difícil decidir cuál es el mayor reto para los ejecutivos de hoy: Reconocer cuando necesitan retroalimentación honesta de un externo objetivo e informado, o encontrar a alguien dentro de la empresa que esté calificado y dispuesto a proporcionar ese consejo.

En la American Marketing Association hemos descubierto que esto es muy cierto, en particular, para los mercadólogos mexicanos, que se sienten infalibles y parte de una élite empresarial distinta al resto de los puestos de la compañía. Para ellos, es muy difícil obtener una medida de control y tener apertura a las críticas sinceras de cómo la aplicación de su visión puede necesitar mejoras. Ya que cada vez que ofrecemos apoyos al mercadólogo la respuesta generalizada es “Yo estoy para enseñar, no para que me enseñen”. Y es que esa ceguera de taller y visión de túnel con el que se educa en las escuelas, y el enfoque en la especialización premiando el logro individual de las empresas, nos lleva a una miopía grave de la realidad y el entorno que funciona de manera holística.

Muchos de los beneficios que se obtienen de las asociaciones, ejecutivos entrenadores (coaches) o consejos empresariales, es que pueden ofrecer retroalimentación independiente mediante la introducción de una perspectiva externa que puede ayudar al pensamiento del empresario para identificar y abordar los obstáculos del crecimiento.

Conocimiento que no se comparte es como agua estancada, tarde o temprano se echa a perder y pierde su utilidad. Por ello es primordial asistir  a eventos de networking (redes empresariales de negocio) donde se incluyan experiencia de trabajo de ejecutivos de una variedad de organizaciones, industrias y mercados. Ese foro diverso de conocimiento permite hacer a los dueños o responsables de negocios lo que a menudo no pueden: ver más allá de sus circunstancias actuales y saber qué estrategias han funcionado mejor para que sus empresas avancen al siguiente nivel. Las empresas exitosas dependen en parte de la capacidad de los ejecutivos para cambiar de marcha,  conseguir salir constantemente fuera de su zona de confort y en su apertura a nuevas y diferentes maneras de pensar.

Es fácil, cuando se trata de poner en marcha un negocio o avanzar en su crecimiento, volverse tan enfocado que lo mejor parece ser dejar de lado todas las distracciones externas para lograr el objetivo. Sin embargo, los objetivos empresariales de largo plazo se logran mejor mediante la aplicación continua de entrenamiento y oportunidades de educación, ya sea formal o informal, y la búsqueda de nuevos conocimientos a partir de todas las fuentes disponibles. Hoy mas que nunca, hay muchos recursos fácilmente disponible para ejecutivos, empresarios y emprendedores.  Acceder a los que están mejor alineados con sus intereses empresariales pueden ayudar a promover el éxito en su empresa y ampliar sus propias perspectivas de desarrollo profesional continuo y consecución o mantenimiento del liderazgo. Solo falta humildad y apertura para continuar el crecimiento tanto individual o empresarial.

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Twitter @CesarEnriquez

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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