En 2011, Bruno creó al personaje Máscara de Látex, quien también diera nombre a su marca. Su estrategia de comercialización era la siguiente: hacía un diseño de camiseta, lo subía en una página web y lo promocionaba; así logró abrir tres tiendas más. 

 

Por Ana Paula Flores

Bruno está parado a la entrada de la tienda. Una joven de unos 15 años se acerca a él y le pide tomarse una fotografía juntos. Él, apenado pero amable, acepta. Vestido con un traje azul brillante y cubierto con una máscara de látex negra, Bruno Darks, mejor conocido como Máscara de Látex, llama la atención de todos los transeúntes que pasan frente a la tienda.

El local, ubicado en la calle de Mé­rida, en la colonia Roma de la Ciudad de México, tiene varios visitantes el día de hoy. La mayoría de los clientes sale con alguna playera, aunque también se venden sudaderas, leggins y carcasas para celular estampadas con la figura de algún superhéroe, personajes de los Simpson o me­mes. “A mí siempre me gustaron los superhéroes. Mi favorito es Batman”, comenta Bruno.

 

Todos con la camiseta

En 2011 Bruno creó al personaje Máscara de Látex, quien también diera nombre a su marca. Su estrategia de comercialización era la siguiente: hacía un diseño de camiseta, lo subía en Facebook y lo promocionaba en dicha red social, pues no tenía página web. Al ver que varias personas se interesaban en el producto, sacó más modelos. Aunque comenzó a trabajar sin licencias, al ver que se incrementaba su popularidad, deci­dió acercarse a las marcas para evitar problemas legales. “Y como en inter­net nadie tenía ese mercado, todas las licencias me dijeron ‘sí, órale’”, cuenta Bruno, quien actualmente trabaja con 15 licencias.

Año con año, Máscara de Látex ha crecido 100%, lo que empujó a Bruno a abrir su primera tienda en el Centro de la Ciudad de México en 2012. Al siguiente año abrió la tienda de la colonia Roma y en 2014 abrió una tienda más en el Centro Histórico de la capital.

El cliente de Máscara de Látex es el público mayoritario de las redes sociales, jóvenes entre los 12 y los 29 años.

 

Respuesta rápida

Al preguntar: ¿qué ha hecho tan famosa a la marca Máscara de Látex?, Bruno responde que es la coyuntura. Cualquier imagen que se viraliza en internet puede ser llevada a una camiseta que se produce en un día. ¿Cómo lo hace? Con un buen stock de playeras, un taller de serigrafía, un equipo de diseño y mucha creatividad. Para evitar ser víctima de la piratería, Bruno registra todos sus diseños en el Instituto Nacional del Derecho de Autor: “Eso también lo haces en un día”.

Además, explica, Máscara de Lá­tex está formada por un equipo de 50 personas con mucho talento. “Como es una empresa cool, todos quieren trabajar ahí”, afirma.

Sin someterse a colecciones ni a un plan de crecimiento, lo que apun­tala a la empresa es su flexibilidad. La marca ofrece productos nuevos cada semana y los promociona en redes sociales.

Hoy en día, Bruno trabaja con una empresa que se dedica a hacer fran­quicias para regularizar a sus distri­buidores y homogenizar la imagen de todas las tiendas, pues su objetivo es continuar creciendo rápidamente.

 

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