Por Ricardo Bucio Mújica*

En el Día Internacional de la Mujer, toma algo de tiempo y observa a una niña, a una adolescente entre 10 y 17 años. La ves jugar, estudiar, platicar con sus amigas. Ves que tiene sueños y se imagina cómo quiere ser en el futuro. De golpe, un día amanece casada, casi siempre con hombres mayores de 17 años ya adultos y, en ocasiones, con hombres mayores de 30 años o más. Su vida da un vuelco radical y se convierte en una persona diferente, aunque no quiera.

Varios organismos de Naciones Unidas, como ONU Mujeres, Unfpa, Unicef y la Unesco, han registrado con preocupación las consecuencias del matrimonio precoz de niñas y adolescentes. Por sus consecuencias han procurado que los Estados lo prohíban sin ninguna concesión.

Estas niñas y adolescentes enfrentan varios riesgos por casarse antes de los 18 años, la mayoría de edad legal en muchos países, entre ellos México. De golpe pasan de la dependencia económica de sus padres a la del esposo, lo que las sujeta a sus decisiones. Se incrementa el riesgo de violencia familiar al sentirse el esposo con derecho imponer su voluntad a la niña o adolescente esposa por ser el proveedor. Esta violencia puede ser psicológica (celos, acoso, humillación, aislamiento social), física (golpes) o sexual (sexo forzado, violaciones “legalizadas”, no acceso a anticonceptivos). En la mayoría de los casos, ellas carecen de herramientas para oponerse.

El matrimonio precoz las expone a condiciones de salud peligrosas. Embarazos no deseados y de alto riesgo, problemas en el parto para ellas y sus bebés donde pueden morir. En el caso de la educación, truncan sus estudios para atender el hogar, al marido y a los hijos, sin tener casi posibilidades de retomar sus estudios. Si son indígenas, todas estas situaciones de alto riesgo se recrudecen. La suma de todo es que, si viven en pobreza, esta se prolonga a sus hijas e hijos y se vuelve transgeneracional.

No son casos aislados o que sólo ocurren en otros países. En México durante 2015, 24,338 niñas, niños y adolescentes se casaron. De este grupo, 4 de cada 5 niñas y adolescentes menores de 15 años lo hicieron con hombres mayores de 17 años. 4.4% con mayores de 30 años o más.

En estos días, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidirá sobre una acción de inconstitucionalidad promovida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Aguascalientes en 2016. Pide que la prohibición del matrimonio antes de los 18 años tenga excepciones legales. Varias instituciones del Gobierno de México han expresado su preocupación y han enviado un documento de opinión técnica jurídica conocido como “Amicus Curiae” o “Amigo de la Corte”, donde se presentan evidencias para sostener en los 32 estados de la República la prohibición del matrimonio antes de los 18 años, sin ninguna dispensa.

La Subsecretaría de Derechos, Migración; el Consejo Nacional de Población (Conapo); el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SE Sipinna); la Secretaría de Salud (SSA); el Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) expresan que la prohibición del matrimonio antes de los 18 años, sin ningún tipo de excepciones y/o dispensas responde al Interés Superior de la Niñez creado para proteger los derechos y vida de la niñez y adolescencia. Esperamos y necesitamos una decisión de la SCJN en esa perspectiva.

*Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes.

 

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Twitter: @ricardobucio

Página web: www.gob.mx/sipinna

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