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    Todos los caminos llevan al sur. La empresa francesa Engie comprueba esa máxima y está lista para invertir 2,000 millones de dólares (mdd) en la amplliación del Gasoducto Energía Mayakan en el sureste del país, con la promesa de potenciar el desarrollo económico de la región, así como generar energía eléctrica más limpia y barata.

    “Vamos a pasar de 250 millones de pies cúbicos por día de gas a 567 millones de pies cúbicos por día y lo que va a permitir es poder traer gas, ya que se va a conectar con el proyecto marino Puerta al Sureste, trayendo gas de Estados Unidos, pero también permitiendo potenciar toda esta zona del país”, asegura, en entrevista, Felisa Ros, country manager de Engie México.

    La ampliación del Gasoducto Energía Mayakan es un proyecto de Engie y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Sin embargo, la empresa ya tiene una historia escrita en el sureste.

    Hace más de 20 años, Engie inició su relación con la Península de Yucatán a través de la primera fase del Gasoducto Energía Mayakan. “Este gasoducto se contruye para proveer el gas natural para la generación de enrgía”, dice la ejecutiva.

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    Con la construcción de la ampliación del ducto se está duplicando la capacidad de la infraestructura, para proveer energía asequible y limpia. Es así como se permitiría que la industria local puede desarrollarse y generar fuentes de empleo adicionales en la región.

    La obra consiste en reforzar el gasoducto actual con un nuevo gasoducto de 700 kilometros de longitud, el cual correrá de forma paralela a la infraestructura construida, además de tres nuevas plantas de compresión y tres nuevas estaciones reguladoras.

    El deseo de la empresas es que los beneficios del gasoducto se extiendan a otras entidades, como es el caso de Chiapas, Campeche y Tabasco, para que tengan acceso al gas natural y poder evaluar las obras de última milla que se pudieran realizar en un futuro.

    “Ahorita empezamos con gas natural, pero después esa misma infraestructura la puedes utilizar con gas natural renovable o biometano, que también estamos impulsando de manera muy importante en la agenda energética. Entonces es el inicio de muchas cosas que se pueden generar a través de esa misma efieciencia de la infraestructura que hoy se está construyendo”, dice Ana Laura Ludlow, vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales y Sustentabilidad de Engie México.

    Se calcula que el proyecto Mayakan generará 4,500 empleos directos, los cuales se suman a los indirectos y los proyectos de proveeduría local, que ha despertado el interés de más de 300 empresas.

    “Mayakan es el inicio de todo el desarrollo en la región del sureste y también es otro de los compromisos que tenemos como Engie. Entonces esta primera etapa que es el gasoducto de transporte es la médula espinal para que llegue más molécula a la Península. Pero, en paralelo, estamos trabajando con los distintos gobiernos estatales para desarrollar las redes de distribución”, asegura la ejecutiva mexicana.

    Inversión social

    Engie cuenta con 26 años de presencia en el país y es el segundo distribuidor de gas natural en México, mientras que actualmente tiene 2 plantas de cogeneración eficiente y un proyecto de biometano en fase de desarrollo. Además destina 4,000 mdd en inversión directa para proyectos de energía, así como 22 mdd en inversiones sociales. Ana Laura Ludlow está convencida del potencial energético nacional.

    Tubos para gasoducto. Foto: Engie.
    Tubos para gasoducto. Foto: Engie.

    “Soy una mujer extremadamente apasionada en temas de energía, pero también muy comprometida en buscar ese cambio positivo en las comunidades, en la sociedad, en nuestro país… Estoy muy orgullosa de ser mexicana y buscar que nuestro país destaque con todo el potencial que tiene”, dice Ana Laura Ludlow, quien lleva 24 años trabajando en Engie y ha tenido el objetivo de trabajar con las comunidades que involucran la ampliación del Gasoducto Energía Mayakan.

    La obra se contruye a través de las diversas comunidades mayas que habitan en la región. Un trabajo que se ha extendido a lo largo de los últimos dos años en 38 comunidades que se relacionan con el proyecto de energía, de las cuales 21 están en Yucatán y 17 en Campeche.

    En este sentido, el proyecto de Mayakan ha traído consigo una consulta en las comunidades indígenas, como parte del proceso.

    “Han sido más de 217 asambleas [con 14,000 participantes en las asambleas]. Es un proceso muy largo que lleva cuatro etapas muy bien definidas, en donde logramos alcanzar una apertura extraordinaria de todas las comunidades y una aceptación total de la estructura y desarrollo del proyecto”, dice.

    Asimismo, se desarrollan de forma paralela a la construcción del ducto más de 278 obras de inversión social. Los ejes de Engie en términos de responsabilidad social se basan en 4 aspectos: acceso a energías limpias, acceso al agua potable, mejora de infraestructura comunitaria y al desarrollo de capacidades.

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    Esto permite generar proyectos de inversión social que incentivan la proveeduría local para ver los frutos tangibles del desarrollo económico de las comunidades y que las empresas puedan seguir trabjando con otras empresas de la industria.

    “Se asignó una bolsa de 200 millones de pesos con 190 obras de 278 totales para asegurar que las empresas que decidieron participar y apostar por desarrollarse y cumplir con todos los requerimientos de una empresa trasnacional como lo es Engie realmente vean el fruto de su trabajo convertido en un beneficio de largo plazo, y apoyamos en especial a las compañías lideradas por mujeres”, explica Ludlow.  

    Engie ha comenzado con la llamada ingeniería de detalle y en los próximos meses espera iniciar con los trabajos en campo. El desarrollo total de la obra tendrá una duración de 34 meses, que se traduce en casi tres años, precisa Felisa Ros, country manager de Engie México.

    “La energía es el motor y la energía nos da vida […] es un proyecto super relevante para el país y para esta en particular [el sureste mexicano]”, dice

    Pero la obra no se encuentra alejada de los retos. La empresa está trabajando en el mismo derecho de vía que ya tenían con Mayakan y el reto es no afectar el gasoducto existente para preservar el suministro actual de gas.

    Transición energética

    Felisa Ros es egresada de la carrera de Ingeniería Civil y se siente orgullosa de formar parte de una industria que ahora piensa en la descarbonización en el sector energético, ya que es un momento histórico.

    “La ingeniería lo que nos permite es hacer realidad los sueños, hacer realidad el hecho de crecer y de mejorar la vida de las personas. Y en la posición que tengo hoy en día desde Engie México me enorgullece liderar un equipo de profesionales”, dice la ejecutiva argentina.

    “Me defino como una persona dinámica, motivada, que quiere dejar huella positiva en cada país en donde estoy”, dice Felisa, quien ha vivido antes en México durante un periodo de 6 años y esta es la segunda ocasión que se encuentra en territorio nacional, sumando 2 años en esta nueva experiencia.

    En la actualidad, la visión de Engie es contribuir a mitigar los efectos del cambio climático a través de soluciones amigables con el medioambiente, así como ayudar a los gobiernos y las industrias. En este sentido, la transición energética es fundamental en la transformación de la industria y de la empresa.

    A nivel mundial, Engie busca ser una empresa de carbonos neutrales hacia 2045, lo cual implica trabajar con clientes y contratistas que tiene la empresa en cada país.

    “Creo que lo que está buscando el país es acelerar el proceso de transición energética y empezar a cerrar las brechas sociales e históricas que hemos tenido. Y este tipo de inversiones de Engie México es lo que va a permitir que una región completa pueda tener acceso a un desarrollo económico mayor y a energía eléctrica mucho más barata, además de un medioambiente más sano”, explica Ludlow.

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    Por ejemplo, el proyecto Mayakan también se traduce en la reducción de 4.6 millones de toneladas de CO2 equivalente por el acceso al gas natural en la generación eléctrica de la región.

    En este momento, Engie también evalúa el desarrollo de proyectos de producción de biometano en cinco regiones del país, así como seguir impulsando los seis parques solares y dos parques eólicos que ya operan, aunque el interés es sumar nuevas infraestructuras de este tipo.

    “Estamos convencidos de que este trabajo conjunto entre energías renovables y el almacenamiento de energía tiene un alto potencial en México . Tenemos mucha experiencia en ambos temas y un compromiso de largo plazo, así que esperemos que en los próximos meses podamos empezar a desarrollar este tipo de proyectos”, asegura Ana Laura Ludlow, vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales y Sustentabilidad de Engie México.