Ir al súper puede ser una actividad engorrosa y robarse horas de nuestro preciado tiempo. No por nada hay quien está dispuesto a pagar por que alguien más realice esa tarea por él. En la Ciudad de México el mercado comienza a adquirir fuerza y Mercadoni es uno de los jugadores que busca monetizar esa tendencia.

“Mercadoni es una app y un website a través del cual puedes pedir tu súper de las principales tiendas de la ciudad y te lo entregamos en una hora. Somos un Uber, pero del supermercado”, explica a Forbes México Antonio Nunez, cofundador de la startup y director en México.

La compañía, fundada en Colombia en julio de 2015 como una necesidad personal de sus creadores por estar ocupados y no tener tiempo para cosas “fútiles” (sin importancia) , acaba de levantar 2 millones de dólares (mdd) de Axon Partners Group para reforzar su operación.

El servicio es simple: ingresas a Mercadoni.com.mx, seleccionas lo que quieres entre los productos disponibles en las tiendas con las que la empresa tiene convenio (17 cadenas de tiendas minoristas y clubes de precio, así como mercados públicos), el sistema calcula el volumen de tu pedido y cruza esos datos con tu ubicación para determinar el tiempo de entrega.

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“Queremos democratizar el acceso al súper. Eso significa que queremos ofrecer mercados públicos, y estaremos ofreciendo más tiendas de bajo costo en la plataforma”, asegura Nunez.

 

Los retos de hacer el súper

“Lo que hemos aprendido es que la gente hace su súper semanal con productos en paquetes grandes de un club de precios, cosas de un súper tradicional, productos frescos del mercado local y quizá productos orgánicos o especializados”, dice Nunez. Esa labor, asegura, no es sencilla para una persona común, porque toma mucho tiempo. Y esto puede solucionarse dedicándole un par de minutos a cada compra dentro de una app.

No obstante, desde el ángulo de la logística el desafío es considerable. “Para nosotros es importante ofrecer una entrega puntual, que puedas pagar con terminal cuando recibas tus productos, que puedas devolver tu compra si hay algo mal con ella”, dice el director.

Nunez tiene sólo 27 años, pero ha acumulado experiencia a lo largo de su carrera. Este economista portugués trabajó en McKinsey en Europa y Asia, y ha iniciado empresas en Asia, Australia y Sudamérica, entre éstas el portal de e-commerce Linio, del que es cofundador y accionista.

En México, explica, la empresa tiene 45 empleados, la mitad de ellos dedicados al área de Customer Happiness, “que ineractúa con el cliente y se asegura de que la experiencia de compra sea memorable”, pero  el grueso de la operación son sus 450 “personal shoppers”, un pool de compradores que aprovechan la agregación de pedidos a través de la plataforma tecnológica que genera rutas de compra y distribución.

El tiempo de entrega promedio es de una hora, dependiendo el pedido. El sistema toma en consideración la ubicación del usuario, la de las tiendas que elige y el número de productos en la canasta, y calcula el mínimo de tiempo en que es posible entregar.

Los dos retos más grandes son:

Tener un shopper cerca de una tienda. Eso es válido para todos los puntos de la ciudad en los que opera: Álvaro Obregón, Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Cuauhtémoc, un poco de Cuajimalpa y Coyoacán. Para esto se necesita saber en tiempo real en dónde está cada uno de ellos y qué está haciendo para enviarlo a la tienda más eficiente y garantizar que sea rápido.

Hacer rutas programadas. Mercadoni tiene que comprar lo que hay en cada lista para entregar lo antes posible, pero también para entregar lo que sus usuarios pidieron para entrega en un horario programado. “Generar rutas de distribución eficientes que me permitan agregar múltiples pedidos y entregar a múltiples clientes, eso es extremadamente complicado e importante”, dice Nunez.

La entrega puntual es importante, pero el usuario también espera poder pagar con terminal cuando recibe sus productos. “Mi target no es la persona que ya compra en línea desde hace 10 años; lo que quiero es que cualquier persona pueda sentirse cómoda de pedir su súper, recibir y pagar cuando lo reciba, y si tiene algún problema, no lo paga”, asegura el portugués.

Un súper mercado

Dependiendo a quién se le pregunte, el mercado de las tiendas de alimentos y supermercados en América Latina tiene un valor que oscila entre los 400,000 mdd y los 600,000, y una quinta parte del total corresponde a México. “Llevar 1% de esa cantidad implica una oportunidad multimillonaria, y es a lo que estamos apuntando. Es un espacio extremadamente difícil de capturar, pero es una gran oportunidad”, afirma Nunez.

En México, la competencia es cada vez mayor. Mercadoni debe hacer frente no sólo a las propias tiendas que entran al segmento a través de su página o de una app, sino también de Rappi (enfocada en las compras rápidas) y de Cornershop, su competencia más directa.

“Nosotros nos posicionamos en el mercado de entrega inmediata trabajando con las tiendas locales, pero también queremos ayudar a las tiendas a moverse a online, para poder ser esta solución que elimine las barreras físicas de las tiendas. Nosotros sabemos cómo vender en línea, podemos ser su aliado para lograrlo”, asegura.

La oportunidad es significativa. De acuerdo con cifras de Nielsen, a 64% de los millennials le gustaría poder hacer compras a través de un mercado virtual (18% ya lo hace), para la generación X esas cifras son de 61 y 10%, respectivamente.

Hasta ahora, la app tiene más de 150,000 instalaciones y espera que la inyección de capital de Axon le ayude a expandir sus operaciones en México y Colombia.

Al respecto, Nunez es claro: “Queremos escalar el negocio y mantener la consistencia de nuestro servicio. Es muy fácil escalar una startup y es todavía más fácil dar una experiencia terrible al cliente. El 90% de nuestro tiempo este año lo dedicaremos a desarrollar la tecnología que nos permita entregar a tiempo a clientes que nos den siempre 5 estrellas y digan ¡wow!”

A pesar de que el expertise adquirido con el tiempo podría ayudarle a entrar en ese segmento, la compañía no tiene ambiciones de convertirse en un Amazon en el futuro: “No nos vemos como alguien que sabe manejar inventario, que sabe comprar y vender productos, que ayuda a los retailers a migrar al mundo online. No tenemos la ambición de tener stock, pero sí nos vemos en muchas categorías al mismo tiempo.”

Lo que sí tienen es una misión clara, sostiene Nunez : “Queremos democratizar el acceso al súper. Eso significa que queremos ofrecer mercados públicos y estaremos ofreciendo más tiendas de bajo costo en la plataforma.”

 

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