Ucrania, Venezuela, Argentina, Turquía y Tailandia enfrentan escenarios complicados e inestabilidad. ¿Hasta dónde les llevará la crisis que viven?

 

 

 

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Los puntos de presión en los mercados emergentes han venido en aumento desde principios de 2014, y varios países emergentes han experimentado condiciones socio-políticas y económicas muy difíciles.

Los sucesos han afectado principalmente a pequeñas economías periféricas, como Ucrania, Venezuela, Argentina, pero los trastornos económicos y políticos también generaron inestabilidad en economías medianas, como las de Turquía y Tailandia. Las circunstancias han obligado a varios de estos países a adoptar políticas que deberían encaminarlos en la dirección correcta. Sin embargo, en algunos casos, estas medidas posiblemente no sean suficientes y lleguen demasiado tarde.

A priori, la crisis política en Ucrania ha cedido; el derramamiento de sangre ha concluido y el presidente destituido, Viktor Yanukovych, ha abandonado Kiev. Lo que queda, es un déficit por cuenta corriente superior al 8% del PIB, vencimientos significativos de la deuda externa, y la suspensión del paquete de apoyo ruso de 15,000 millones de dólares.

En lo que va del año, la moneda local (la grivna) se devaluó más de un 13%, pues el banco central dejó de apuntalar la moneda debido a la disminución de las reservas internacionales y al retiro de depósitos bancarios por parte de los clientes. La actividad económica se ve afectada y el desempleo entre los jóvenes es superior al 18%.

El fin de semana, las tropas rusas asumieron posiciones clave en Crimea y amenazaron a su marina, lo que ocasionó que una crisis económica en un país periférico se transformara en un posible conflicto armado con consecuencias globales.

En nuestro caso base, las tropas rusas se quedarán en Crimea y no se interrumpirá el flujo de gas de Rusia a Europa a través de los ductos ucranianos. Bajo este escenario, las elecciones anticipadas se llevarán a cabo en mayo y el FMI proveerá el financiamiento necesario para evitar una cesación de pagos total por parte Ucrania, aunque se espera que el FMI exija que el sector privado comparta la carga a través de una restructuración de la deuda.

Los eventos de los últimos días parecen indicar que nos encontramos dentro de nuestro escenario base, el discurso ruso se ha vuelto más conciliador y la Unión Europea ha prometido un paquete de ayuda de 11 mil millones de euros para estabilizar las finanzas de Ucrania.

Sin embargo, la situación sigue inestable y una variedad de factores podría descarrilar el progreso, incluyendo las repercusiones de posibles sanciones económicas contra Rusia, una ruptura de las negociaciones de Ucrania con el FMI, y la desestabilización política del gobierno interino en Ucrania en el periodo previo a las elecciones.

En Venezuela, las autoridades anunciaron la aplicación de una nueva ley cambiaria la semana pasada que acerca al país a un régimen cambiario de libre flotación y una devaluación del tipo de cambio oficial.

El gobierno posiblemente pueda obtener beneficios fiscales de una devaluación implícita del bolívar. Sin embargo, en el horizonte acechan brotes de tensión social, pues los fundamentales económicos en el país siguen siendo muy débiles.

La popularidad del presidente Nicolás Maduro continúa en declive, pero aún no se vislumbra una transición política hacia un gobierno más favorable para el mercado. Mientras tanto, la propensión del gobierno a gastar más de lo que recauda sigue siendo elevada, en tanto la producción petrolera viene exhibiendo una tendencia descendente y la escasez de bienes básicos aumenta a un ritmo alarmante. La devaluación del bolívar mejorará los medios que tiene el gobierno para pagar su deuda externa.

El gobierno argentino también ha tomado algunas medidas en la dirección correcta desde la devaluación del peso en un 20% en enero. El banco central elevó las tasas de interés considerablemente, aunque las tasas reales siguen siendo negativas. Se reconoció parcialmente el problema de la inflación mediante el lanzamiento de un nuevo índice de precios.

El gobierno aceptó indemnizar a Repsol con la suma de 5,000 millones de dólares por la expropiación en 2012 de la participación mayoritaria que la empresa española tenía en la mayor empresa de energía argentina (YPF). Las autoridades también solicitaron a los agricultores dejar de acumular granos y vender el remanente de la cosecha del año pasado.

Sin embargo, el problema del déficit fiscal del gobierno central persiste, y las autoridades no han dado muestra de querer resolverlo. El saldo primario del gobierno central ha venido deteriorándose ininterrumpidamente desde 2009 y hoy día representa el 3% del PIB.

Sin acceso a financiación externa, es inevitable que se recurra a la emisión monetaria para cubrir el déficit. En consecuencia, la inflación sigue siendo elevada, por lo tanto, pueden resurgir las presiones sobre el tipo de cambio y los niveles de reservas después del segundo trimestre, cuando concluya la estacionalidad favorable de las exportaciones agrícolas.

La amenaza de impago técnico como consecuencia de litigios con los acreedores que han quedado fuera del intercambio también es muy grave.

Por otra parte, en Turquía las tensiones políticas están a la luz, si bien la pelea por el momento se ha trasladado de las calles a los tribunales. Una filmación dada a conocer el 24 de febrero presuntamente implicaba al Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan en una maniobra de encubrimiento, en la que indicaba a su hijo que ocultara 41 millones de dólares a los investigadores de corrupción. Si bien la prueba que aporta el video parece débil, las tensiones políticas en Turquía se pueden intensificar en los días previos a las elecciones municipales del 30 de marzo, donde se medirá cuánto daño han causado estos hechos a la popularidad de Erdogan.

El mercado de divisas se ha mantenido relativamente tranquilo en los últimos días como consecuencia de los incrementos de tasas de interés a principios de 2014, pero las condiciones económicas siguen  siendo malas; el país aún tiene que hacer frente a un déficit por cuenta corriente superior al 7% del PIB en un momento en el que los capitales internacionales han comenzado a ser más selectivos.

Finalmente, en Tailandia no pudieron completarse las elecciones del 2 de febrero debido a trastornos, y se ha fijado una segunda fecha en abril para quienes no pudieron llegar a votar. La oposición está fomentando protestas para destituir al gobierno actual y probablemente provocar una intervención militar.

En consecuencia, la situación podría seguir siendo cambiante e incierta durante todo el año. La prolongada incertidumbre política puede ser un obstáculo para la economía y la confianza del mercado, pues afecta negativamente a la inversión extranjera y los ingresos provenientes del turismo.

 

 

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