El 22 de agosto de 2018, en el Club de Industriales, tuvo lugar un evento auspiciado por México Unido Contra la Delincuencia y la Barra Mexicana, Colegio de Abogados con el fin de presentar el libro “Manifiesto Mexicano” de la escritora y periodista Denise Dresser. En tal ocasión, promulgamos unas palabras para comentar dicha obra, y a su vez, hacer una propuesta para lograr un impacto positivo en lo que como ciudadanos podemos y debemos realizar.

Sobre el escrito, hicimos los siguientes pronunciamientos. Es un libro que nos desnuda. Es ácido y puntual. Una fuerte mirada al espejo. Duele y es necesario. El libro hila ideas complejas que nos permiten dilucidar un panorama de 360 grados, y conocer el terreno donde estamos parados. En las siguientes líneas, un recuento de los principales puntos descritos en el texto.

Una época Peñanietista, que fue más bien un espejismo, una simulación de gobierno, una obra teatral con trágico final y secuelas permanentes de corrupción, abusos e incapacidad.

Una transición política que dio inicio en el año 2000, pero nunca cuajó. Una democracia débil, sin posibilidades de generar mejores condiciones o un crecimiento tangible. Al contrario, derivó en mayores vicios, más abusos y menos oportunidades reales de evolucionar.

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Una clara confirmación de que la corrupción es simplemente un factor que lo destruye todo; una cadena de abusos a la vista de todos que eliminó cualquier noción de orden y justicia; una secuela interminable de ofensas y excesos.

Un pacto de impunidad que explica cómo es que en el país no aplica la máxima de quien la hace la paga; arreglos cosméticos o superficiales a un sistema que no está diseñado para impartir justicia; instituciones que aseguran protección para aquellos declarados culpables y están exentos de castigo; y mientras tanto el pueblo bien jodido.

Una testaruda conflagración en cuanto al enfrentamiento contra la delincuencia para cumplir con la prohibición de drogas; ningún resultado, pero muchos daños. Un país ensangrentado con una infinidad de muertes, desapariciones forzadas, desplazados, mutilados, familias y comunidades devastadas, y en general, desgobierno y extravío completo.

Un país que más que otra cosa parece un cementerio; aquí se habla de daños colaterales, cuando en realidad tenemos un territorio teñido de muerte y desolación. Ejemplos como Apatzingán, Ayotzinapa, Tanhuato y Tlatlaya; un clamor de muchos que han sido victimizados y abandonados sin recato alguno.

Las mujeres mexicanas, que siguen siendo vejadas y disminuidas, son la columna vertebral del sistema que mantiene en pie al país, en su estructura familiar y social, pero a quienes se evita logren equilibrio e igualdad; el reconocimiento de la tarea permanente de lograr defenderlas y enaltecerlas para que, de una buena vez, haya piso parejo.

Batallas pendientes de victoria, porque no lo hemos hecho bien; derechos humanos, periodistas, libertad de expresión, minorías y la patria misma; todas tareas que merecen prioridad y foco; elementos que hoy parecen perdidos en un laberinto de confusiones y falta de eficacia.

La necesidad de realizar un buen bullying, porque sin él no hay posibilidad de asegurar un camino a mejores destinos; movimientos estudiantiles, Sistema Nacional Anticorrupción, Fiscalía General de la República, y otros; explicaciones necesarias de quienes abusaron, particularmente, Enrique Peña Nieto y su equipo.

El requerimiento de apostar a las instituciones y no las personas; muchos seres humanos que no han cumplido lo que debieron hacer; candidatos y partidos políticos con serios cuestionamientos; absoluta necesidad de imprimir un shock al país en temas de transparencia, rendición de cuentas, remodelación institucional, contrapesos y derechos.

Ante este panorama, ¿dónde quedamos los ciudadanos? Mi propuesta es ver al país como una enorme pecera que requiere de población ejemplar, unos verdaderos “PECES”.

  • P.- Participativos: Porque la época de quedarse sentados o simplemente conformarse con votar quedó atrás. Requerimos ciudadanos de tiempo completo en casa, trabajo, escuela, vecindad, etc. Además, una participación congruente donde seamos los primeros en cumplir las normas.
  • E.- Exigentes: Debemos entender que las autoridades están subordinadas a nosotros y no al revés. Nos deben dar un buen servicio consistente con lo que las leyes requieren y los votos demandan. Nosotros al mando y ellos en obligación de servir, no al revés.
  • C.Contestatarios: Debemos cuestionar las decisiones que se toman. Las políticas públicas deben medirse por los resultados generados, no por lo estrafalario de sus declaraciones y menos por la dimensión de las erogaciones. No podemos seguir tolerando las ligerezas y acumulación de daños. Rendición de cuentas, para validar lo que hacen. Nada de no se sabe lo que hacen ni cómo se gastan el dinero.
  • E.Excelentes: Siempre debemos aspirar a lograr las mejores metas posibles. Ninguna mediocridad. Apliquemos las mejores prácticas internacionales y seamos propositivos en cuanto a las mejores condiciones posibles a las que se debe llegar en todas nuestras actividades, sin duda alguna, considerando las tareas públicas. Tenemos un país grande, pero no el que merecemos si no se logran los umbrales de calidad en todas las tareas que se realizan.
  • S.Solidarios: Finalmente, no podemos seguir fingiendo una ceguera frente a todas las personas que no gozan de las mismas oportunidades, derechos, privilegios y beneficios que normalmente nos rodean. Tenemos un país con enormes carencias, diferencias abismales, discriminación a muchos sectores, imposibilidad de movilidad social, derechos básicos pisoteados, y en general diferencias injustificables. No podemos no preocuparnos ni ser parte de la solución.

Solamente con estas medidas y compromisos podemos aspirar a algo mejor. Seamos lo que el país nos pide a gritos. En cada uno de nosotros, radica ser verdaderos “PECES”. Nos corresponde ahora y siempre.

 

Contacto:

Twitter: @JuanFTorresLand

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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