¿A qué van los mexicanos a Canadá? ¿Por qué se quedan? ¿Cómo viven y a qué se dedican? Ésta es la historia de Laura que se parece a las historias de más de 17,000 mexicanos que radican en este país.

 

 

 

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Análisis estadístico: Luis Ponce

 

 

 

“Los migrantes han renovado las costumbres de regiones enteras, han cambiado los límites de la tolerancia, han transformado guardarropas y apariencias, han roto el aislacionismo.”

Carlos Monsiváis 

 

 

Éste es el octavo invierno de Laura en Canadá. Y aunque John, su esposo torontoniano, le ha dicho que es el más severo que se ha visto en la ciudad de la torre CN en los últimos 20 años, ella piensa que no es tan malo porque le sigue gustando la nieve. Por supuesto que es John y no ella quien se encarga de quitarla de la entrada y de la banqueta que rodea el lugar en donde viven cada vez que hay una tempestad de nieve.

Laura forma parte de un caudal de migrantes mexicanos cuyo flujo hacia Canadá ha sido constante desde los años sesenta y que se incrementó con la firma del Tratado de Libre Comercio en 1994, acuerdo que proponía estrechar lazos culturales, sociales y empresariales entre Canadá, México y Estados Unidos, así como facilitar el traslado temporal de profesionistas entre estos tres países de Norteamérica con su Visa NAFTA.

En la casa de John y Laura se habla inglés y español, y a veces también englishñol, como él cariñosamente le llama a las oraciones que empieza hablando en su idioma y termina en el de ella. Pero el intercambio cultural no sólo lo viven lingüísticamente: su refrigerador, sus libreros, sus discos y sus tradiciones conviven en armoniosas fusiones que se han ido mezclando a lo largo de los cinco años que llevan casados.

El estatus migratorio de Laura también cambió en estos ocho años. Primero ingresó como residente temporal, es decir, inmigrante provisional con una fecha límite para abandonar el país, y después se convirtió en residente permanente, inmigrante que tiene permiso de estancia indefinido, que son las dos categorías principales que contemplan las leyes canadienses migratorias.

Casi medio millón de mexicanos han vivido de manera transitoria en Canadá desde 1980 bajo diferentes programas de residencia temporal, 56% de ellos en la categoría de trabajadores agrícolas, un número muy alto en comparación con otros jornaleros de la región que vienen por programas similares (al cierre del año 2012 había 17,105 trabajadores mexicanos en el país bajo este estatus, mientras que Guatemala sólo contaba con 1,821 y Jamaica con 7,677); 20% como trabajadores externos en otros rubros; 13% como estudiantes, cifra que año con año se engrosa, principalmente en educación básica y media,  y 11% por causas humanitarias o como refugiados.

Desde 1980 y hasta el 2012, 43,965 mexicanos obtuvieron el estatus migratorio de residentes permanentes en Canadá, de los cuales 40% pertenecen a la clase familiar, que está conformada primordialmente por cónyuges, parejas y prometidos; 38% son inmigrantes económicos, categoría conformada por profesionistas, inversores y empresarios; 13% como refugiados y un 9% en otras subcategorías, según datos de Citizenship and Immigration Canada. Cabe destacar que después de la imposición de visa por parte del gobierno canadiense a los visitantes mexicanos, el número de residentes permanentes mantuvo la misma tendencia positiva que en años anteriores, mientras que las peticiones de refugio decrecieron dramáticamente.

Laura estudió administración de empresas en su natal Ciudad de México y vino a perfeccionar su inglés aprendido de libros y de cursos a Toronto, donde pasó un año. Ya de vuelta en su país y con los contactos suficientes, se convirtió en el enlace entre estudiantes mexicanos interesados en formarse en Canadá con una agencia de asesoramiento educativo con base en Toronto. Dos años después y ya contratada por esta pequeña compañía, Laura decidió regresar a Canadá para ampliar su experiencia laboral.

Así como el 37% de los residentes permanentes mexicanos en territorio canadiense, Laura cuenta con una licenciatura. Aunque éste es el nivel educativo más numeroso de esta comunidad, también se encuentran 10% con maestría, menos del 1% con doctorado o especialización, 12% con diploma no universitario (non-university diploma) y un 34% con 13 o menos años de escolaridad. Sumándose así a los inmigrantes latinoamericanos con mayor formación académica, junto con Venezuela y Colombia.

Laura vuelve a México con John dos veces al año a reencontrarse consigo misma y con su familia, y a alimentar esa nostalgia de lo que fue para darle batalla al olvido. Pero su presente, y muy ciertamente su futuro, están aquí. Para ella esto es para siempre.

Canadá tiende un puente al entendimiento entre las culturas con su apertura a la diversidad, y este vasto ecosistema no estaría completo sin la comunidad mexicana, una agrupación que es activa, joven y dinámica.

 

 

Este artículo fue incluido en la edición especial de Latinos Magazine, publicación concebida en Toronto, Canadá. El tiraje fue distribuido como suplemento del periódico The Globe and Mail del mes de Marzo de 2014.

 

 

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