El Informe de Riesgos Globales 2018, presentado en el Foro Económico Mundial, clasifica a los eventos climáticos extremos como el principal riesgo global en términos de probabilidad y segundo en términos de impacto. De acuerdo con datos del Banco Mundial, México es el país número 23 con riesgo catastrófico alto ante fenómenos naturales como sismos, huracanes, tormentas y erupciones volcánicas; los cuales afectan a 41% del territorio nacional y 31% de la población.

Los desastres poseen mucho en común, además de la devastación de vidas y propiedades que ocasionan a su paso, nos dejan enseñanzas que los profesionales de la gestión de riesgos analizan y utilizan para que las comunidades estén mejor preparadas ante la posibilidad de un próximo evento.

Hace un año, el país se vio afectado por dos grandes sismos que dejaron importantes daños en distintos estados y que nos recordaron nuestra vulnerabilidad ante la naturaleza. Datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros indican que los sismos de septiembre de 2017 dejaron 71,492 siniestros contabilizados con un monto estimado de pérdidas de 29,793 mdp. Tras un evento como los sismos del año pasado, se debe hacer una valoración sincera respecto de cómo se manejó el evento para posteriormente convertir en acciones de resiliencia las lecciones reveladas.

Los sismos de hace un año nos mostraron la importancia que tiene el estar preparados no sólo para vivir el evento, sino la necesidad de estar listos para enfrentar el post evento. La iniciativa pública y privada notaron la importancia que tiene generar un cambio a largo plazo que permita a la población estar siempre preparada ante cualquier situación que se pueda presentar de acuerdo a su ubicación. Y para lograr tener un país resiliente es importante que empecemos por comprender nuestros riesgos.

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Para lograr esta comprensión, Zurich cuenta con una herramienta que ha sacado a la luz una serie de lecciones que puede utilizarse para prepararse ante cualquier clase de calamidad, en cualquier parte del mundo. Utilizando su metodología de Capacidad de Revisión Posterior al Evento -PERC por sus siglas en inglés- la aseguradora es capaz de ilustrar desafíos increíblemente similares a los que debieron enfrentar los gerentes de riesgo sin importar el lugar de operación o los peligros específicos que debieron abordar.

Los estudios realizados a través de dicha metodología brindan una orientación en un momento en el que el número de desastres y su magnitud están creciendo a un ritmo sin precedente. Porque si bien se ha logrado disminuir la tasa de mortalidad provocada por desastres en la última década, no se ha logrado con éxito detener el incremento sustancial de pérdidas económicas.

Para lograr fomentar la resiliencia, las empresas juegan un rol fundamental. Se deben crear instalaciones y planes que protejan a los empleados y a los bienes mientras se fortalece la continuidad del negocio; y es que las investigaciones post evento demuestran que unas pocas horas de advertencia son suficientes para trasladar una parte importante de los activos de una compañía a un lugar más seguro.

El compromiso de la comunidad y la inclusión de los grupos vulnerables son clave para construir una conciencia y un plan de gestión ante desastres. Una de las enseñanzas principales que surgió de los estudios PERC es que las operaciones de respuesta exitosas dependen mayormente de las instituciones. Esto significa que los negocios, se vean o no afectados por un desastre natural, poseen un rol de soporte en sus comunidades.

Las empresas, sin importar el tamaño, deben hacer hincapié en la importancia de que los empleados estén listos en sus hogares y en el trabajo para asegurar que se encuentren seguros y puedan continuar. Cuando dicha preparación se convierte en rutina, los empleados podrán mantener las operaciones clave para el negocio en funcionamiento sin inconvenientes durante un desastre.

La resiliencia se plantea como una vía indispensable para construir empresas, comunidades y sociedades sustentables. Pero para lograr sociedades resilientes, debemos considerar el pasado, entender su historia y tomar en cuenta los escenarios futuros derivados de la transformación social y ambiental.

 

* CEO de Zurich México. Licenciado en Derecho (UDLAP) con especialidad en Alta Dirección de Empresas (IPADE). Cuenta con más de 20 años en el sector asegurador y lidera a más de mil personas que se dedican a entender y prevenir los riesgos.

Correo: [email protected]

Página web: https://www.zurich.com.mx/es-mx/

 

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