El presidente de Colombia visitará México, momento ideal para que en la agenda se incluya un tema que representa inversiones y empleos para nuestro país.

 

México y Colombia tienen un diferendo económico respecto a la exportación de tractocamiones. La balanza comercial total ha disminuido 16% de 2011 a 2014. El principal factor de este descenso es la caída en la exportación de tractocamiones. En lo que va de 2015, México no ha exportado ni un solo vehículo pesado a Colombia. Esta semana, el presidente de Colombia estará en México. La oportunidad es clara, y es ahora.

 

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El panorama colombiano

A lo largo de los últimos años, Colombia ha destacado por implementar reformas de carácter macroeconómico, que junto con políticas de comercio e inversión, y algunas medidas fiscales, han impulsado el crecimiento económico del país. Prueba de ello es que durante los últimos tres años la economía colombiana alcanzó un crecimiento promedio de 4.5%.

En el marco del “boom” económico que ha experimentado a lo largo de la mayor parte de la última década, el país sudamericano ha impulsado la Alianza del Pacifico, y suscrito tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, haciendo que la inversión extranjera directa pase de 6,430 millones de dólares (mdd) en 2010 a 16,054 mdd en 2014.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recientemente (enero de 2015) realizó una serie de recomendaciones orientadas a potenciar la economía del país sudamericano. Entre éstas, el organismo internacional consideró que “cerrar las brechas en infraestructura de transporte” constituía una tarea inaplazable, ya que “la mitad de las exportaciones de Colombia son sensibles a factores de tiempo o de logística”.

 

El diferendo con México

Con la finalidad de reducir sus costos y ganar en competitividad, Colombia enfrenta el gran reto de desarrollar infraestructura. Actualmente, más del 98% de la carga terrestre se mueve a través de autotransporte, mientras el transporte por ferrocarril es mínimo, lo que no sólo implica inversiones para construir túneles, puentes y autopistas de primera línea, que se adecuen a la orografía del país, sino el mantenimiento constante de la flota de carga.

En este sentido, México, sexto productor de vehículos pesados de carga a nivel mundial, ha encontrado en Colombia un mercado estratégico para la exportación de camiones. Hasta 2011, el país cafetalero era el segundo destino de nuestras exportaciones, al importar 13,880 vehículos pesados con valor de 1,119 mdd, de los cuales 817 mdd eran por concepto de tractocamiones. Hoy, sin embargo, las exportaciones mexicanas se han visto seriamente afectadas debido a la normatividad imperante, y sólo alcanzaron 157 mdd en 2014.

El origen de la caída de las exportaciones se encuentra principalmente en 2 factores: los cambios normativos ambientales y los cambios en el esquema de emplacamiento de vehículos (que hace obligatoria la chatarrización).

A partir de 2015, los vehículos con estándar ambiental EPA 04 fueron excluidos, permitiendo únicamente EURO IV. La idea detrás de esas modificaciones es que de acuerdo con estudios y proyecciones realizadas por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, la renovación de la flota bajo los nuevos estándares disminuiría la contaminación.

Posteriormente se realizaron cambios al esquema de chatarrización, algunos positivos, como ampliar la base susceptible de chatarrización al reducir de 20 a 15 años la antigüedad, e incrementar el estimulo de 70 a 83 millones de pesos colombianos (alrededor de 33,000 dólares), pero también otros que inhiben la renovación de la flota: tal es el caso del esquema “uno a uno”, que obliga a que por cada vehículo nuevo a matricular de más de 10.5 toneladas de peso bruto vehicular, se destruya uno antiguo.

Precisamente en esta clase vehicular de más de 10.5 toneladas es donde están los tractocamiones mexicanos. Colombia no fabrica este tipo de unidades y 90% de las que importaba provenían de México. El problema con dichas medidas radica en que pueden ser interpretadas como una clara afectación al comercio entre ambas naciones.

 

¿Qué hacer?

Para que la industria automotriz de vehículos pesados no se quedara atrás, se hicieron las adecuaciones e inversiones para proveer desde México estos vehículos con los nuevos motores EURO IV a partir de 2015. Aun cuando se realizaron estos cambios en las líneas de producción de las plantas mexicanas, las exportaciones de vehículos pesados a Colombia se han ido a cero durante los primeros meses de 2015.

El hecho de que no se esté renovando la flota de vehículos pesados colombiana no sólo afecta a los productores mexicanos. Impacta directamente los objetivos planteados por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible para reducir las emisiones contaminantes, la seguridad vial, la competitividad de los transportistas, la cadena logística en su totalidad y el potencial para hacer de su transporte un sistema más eficiente, que fomente el comercio interno y externo en Colombia.

En este sentido es deseable que el gobierno de Colombia reactive el proceso de renovación de la flota, eliminando las barreras comerciales, y mejore también el esquema de sustitución vehicular para que se jubilen más de 65,000 vehículos con 20 años o más de antigüedad.

Un esfuerzo de este tipo no sólo será mutuamente benéfico, sino que refrendaría los principios establecidos en la Alianza del Pacífico, de la que ambas naciones forman parte. Esta semana, el presidente Juan Manuel Santos visitará México, por lo que contaremos con el momento ideal para que en la agenda se hable de un tema que representa inversiones y empleos para nuestro país.

 

Contacto:

Twitter: @miguelhelizalde

 

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