Por: Adolfo Laborde*

El 8 de agosto del año pasado, luego de visitar el templo de Confucio en la ciudad china de Qufu, escribí un artículo para un diario de circulación nacional en donde recogí mis impresiones de ese lugar y cómo las enseñanzas de ese gran filósofo oriental podrían ayudar a transformar a México desde varios ángulos, destacando el valor de la meritocracia y la obediencia. Recuerdo que en un artículo comenté que Confucio es considerado uno de los filósofos más importantes de la cultura china, que con sus enseñanzas permeó la mentalidad y cosmogonía de la mayor parte de su pueblo, el coreano y en menor medida el japonés (Ikegami, 2012), así como expliqué ¿en qué consiste el confucionismo? el cual va más allá de la cultura del trabajo, estudio y la meritocracia.

El confucianismo es una forma muy particular de ver al mundo y concebir la vida, el orden de las cosas y la convivencia social. No puedo decir que sea un código de conducta o un mecanismo de control social; tampoco un credo inamovible que rige desde una perspectiva religiosa la vida de las personas que lo siguen; es, ante todo, una forma de vida, misma que ha contribuido a armonizar y mantener una organización de sociedades milenarias y complejas como lo son la china, la coreana y la japonesa, la cual también está permeada por valores budistas, shintoístas y organizacionales como el concepto de “Nakama” (grupo en español).

¿Qué podríamos aprender del confucianismo en México en tiempos de COVID-19? Pienso que mucho. Si China, Corea y Japón han logrado revertir las tendencias de la alza de los contagio es porque parten del principio del bien común y de aspectos filosóficos confucionistas como el de la obediencia. Para ello, es necesario ciertas bases que en México son escasas. Por ejemplo, que los gobernantes tengan un verdadero amor por su pueblo. Igualmente, es imperativo que la sociedad se autorregule mediante la obediencia y principios disciplinarios entre sus miembros y lo más importante para mí, reconocer el mérito de las mujeres y hombres que se esfuerzan por superarse.

Si así lo fuera en nuestro país, no habría una gran cantidad de improvisados en la administración pública que no han hecho más que profundizar la curva de aprendizaje en sus respectivos puestos y han caído en la inacción, afectando el funcionamiento del proceso de toma de decisiones o han eliminado las buenas prácticas burocráticas que mantenían a flote el barco. No olvidemos que durante la presente administración se ha despedido a una gran cantidad de capital humano con una gran experiencia en sus respectivas áreas (técnicos) las cuales el día de hoy difícilmente se pueden cubrir con personal que, en algunos casos, antes de su actual adscripción, cerraban calles, tomaban camiones o llenaban mítines políticos. A eso se le llama falta de meritocracia.

Con esto no quiero decir que las malas prácticas no existan en China, Corea o Japón. Lo cierto es que en esos países la competencia a través de la preparación es algo que debemos reconocer en una numerosa sociedad que brinda pocos espacios a las nuevas generaciones que compiten por el mejor lugar disponible. El resultado será más fuga de cerebros.

Quizá podríamos incorporar en nuestro sistema educativo algunos valores confucianos, el cual, lejos de ir avanzando hacia un modelo meritocrático, ha regresado a las prácticas del pasado (abolición de la reforma educativa). El problema sanitario y económico para nuestro país para este año será complicado. La calificadora Standard & Poor´s pronostica una fuerte caída del PIB del entre el -5% y -7% en este 2020 y bajó la calificación soberana de México a “BBB”, lo que significa que México está a dos escalanoes para convertirse en riesgo de inversión o “especulativo”.

Necesitamos un gobierno que actúe en consecuencia y esté a la altura de las circunstancias, de otra manera, seguiremos repitiendo el gran mal heredado de la colonia que se resume en la siguiente frase: “se obedece, pero no se cumple”.

 

Contacto:

 

Dr. Adolfo Laborde

Doctor en Relaciones Internacionales. Profesor Investigador de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México.

@adolfolaborde71

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