Urge generar colaboradores capaces de enfrentar las nuevas condiciones de los mercados laborales, pero también crear espacios formales de remuneración para que los talentos no migren hacia otras naciones.

 

 

La última semana de noviembre llegó a mis manos el Índice Global de Competitividad del Talento 2013, presentado en Singapur por la escuela francesa de negocios INSEAD, el grupo Adecco y el Human Capital Leadership Institute.

PUBLICIDAD

El Índice es interesante porque analiza el nivel de competitividad de 103 países y uno de los aspectos que evaluó es la atracción, generación y retención de talento.

Estoy convencido de que las personas y los equipos de trabajo talentosos son un recurso imprescindible para que las economías mejoren su capacidad de crecimiento e innovación. Por este motivo me llamó la atención ubicar a México en el lugar 70 del ranking general de países.

Tal calificación no es más que el reflejo de los temas que tenemos pendientes por resolver. A bote pronto, pienso en la necesidad de contar con reformas educativas y laborales efectivas, la reducción de las brechas sociales y la generación de mano de obra especializada y talentosa.

Entonces, revisé nuestras calificaciones en aspectos relacionados con el trabajo y encontré algunas que vale la pena mencionar. Dentro del ranking mundial México se encuentra en la posición:

  • 77 en flexibilidad laboral
  • 75 en innovación
  • 68 en la relación entre el pago y la productividad
  • 63 en productividad laboral
  • 52 en el impacto del talento

 

Estas evaluaciones remarcan la necesidad de generar colaboradores capaces de enfrentar las nuevas condiciones de los mercados laborales, pero también la responsabilidad de crear espacios formales de remuneración para que esos talentos no migren hacia otras naciones.

Desde mi perspectiva, el estudio es valioso también porque destaca las tendencias que actualmente rigen las relaciones laborales en el mundo. Por ejemplo:

  1. La guerra global por el talento es una ya realidad y además desigual, pues el marco legal laboral y de negocios, puede facilitar o impedir su atracción y crecimiento.
  2. Fomentar la competitividad por el talento es complejo, especialmente en los países menos desarrollados. Las políticas locales debieran estar dirigidas a desarrollar las habilidades laborales relacionadas con las necesidades de personal en las empresas.
  3. Las habilidades centradas en el dominio de conocimientos globales (aprendizaje de lenguas) y estratégicos (capacidad de negociación) son ahora fundamentales.

 

Es evidente que México podría ubicarse mejor en el Índice de Global Competitividad de Talento. Si tan sólo gobierno, empresas y universidades uniéramos esfuerzos en el mismo sentido, probablemente tendríamos un mejor contexto. Ojalá que el próximo año sea la oportunidad para hacerlo.

Aprovecho para desear muy felices fiestas a los lectores de este espacio y al equipo editorial de Forbes México.

 

 

Contacto:

Twitter: @ThierryGonnet

Correo: [email protected]

Página: www.adecco.com.mx

 

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

5 sucesos que marcaron a la BMV en 2013
Por

Este año estuvo marcado por la volatilidad en los mercados internacionales frente a los anuncios de la Fed. Sin embargo,...