Para Pemex es más fácil quemar o liberar a la atmósfera el gas natural que se libera en los procesos de explotación de petróleo, aunque así dañe el ambiente y queme dinero y contribuya al calentamiento global.

 

Petróleos Mexicanos (Pemex) disminuiría una tercera parte del gas natural que importa, si dejara de quemar o enviar a la atmósfera gas metano que se libera cuando se llevan a cabo procesos para explotar petróleo. Con eso, no sólo ahorraría millones de pesos, sino dejaría de causar severos daños al ambiente.

En algunos yacimientos, la extracción de petróleo está acompañada de gas, que en ocasiones no se puede capturar o aprovechar, y para evitar accidentes es quemado (mediante mecheros) o liberado a la atmósfera.

Son prácticas que en la industria petrolera internacional se evitan, porque si se quema o se emite a la atmósfera representa daños económicos o ecológicos.

En ese tema, sin embargo, esta empresa productiva del Estado va como los cangrejos. En 2012 envió a la atmósfera 63 millones de pies cúbicos diarios (mmpcd) de gas natural, lo cual representó el mínimo nivel en su historia reciente, pero un año más tarde el volumen creció a 123 mmpcd, en 2014 a 242 mmpcd y hasta el primer trimestre de 2015 rebasaba los 523 mmpcd.

La cifra resulta escandalosa si se considera que el volumen desperdiciado equivale justamente a la cantidad de gas natural que México compró en el extranjero en 2010, cuando alcanzó los 535.8 mmpcd.

Las compras de gas natural foráneo (especialmente a Estados Unidos) han crecido de manera sostenida hasta 1,360 mmpcd en promedio durante enero-septiembre de 2015; 1,559 mmpcd fue el volumen promedio importado en septiembre de 2015.

Así que evitar la quema o venteo de los más de 500 mmpcd significaría reducir un tercio de las actuales importaciones del combustible que se utiliza principalmente para generar electricidad o para abastecer a la industria, al comercio e incluso casas habitación.

El Banco Mundial recientemente abordó el tema al proponer el programa Zero RoutineFlaringby 2030, para que en el año 2030 cese la quema y venteo de gas natural en pozos petroleros en el mundo, mediante la adopción compromisos voluntarios de gobiernos, petroleras y organismos multilaterales.

Hace unos días, el Centro Mario Molina –que dirige el Nobel de Química Mario Molina– y el Environmental Defense Fund (EDF) dieron a conocer un informe en el que señalan que México tiene un gran potencial para reducir las emisiones de gas metano si las empresas de petróleo y gas utilizan medidas actuales, sencillas y económicas, como el incremento de uso de quemadores, válvulas de baja emisión y equipo de monitoreo para controlar las emisiones de gas.

Calcularon que por un equivalente de menos de un peso por tonelada de bióxido de carbono, México podría reducir más de la mitad de las emisiones de metano.

Sin embargo, el argumento de Pemex siempre redunda en lo mismo: para instalar sistemas de captura de gas que puede ser reinyectado en los pozos para generar presión o enviado a los consumidores finales se necesitan recursos económicos, y eso es justo lo que no tiene la petrolera.

Así que para la empresa productiva de Estado es más fácil quemar el combustible o liberarlo a la atmósfera y dañar el ambiente, aunque eso signifique literalmente quemar dinero y contribuir con el calentamiento global, con sus repercusiones al ambiente.

 

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