Algo está faltando para tener Pymes más exitosas que se conviertan en empresas medianas y más tarde en grandes. Aquí hay un gran área de oportunidad.

 

Generalmente escuchamos la conversación de que México requiere impulsar más a sus pequeños empresarios, de suerte que creen más empresas que impulsen la generación de empleos y den salida a ese espíritu emprendedor que hay en los mexicanos. Y existen varias razones de peso para esto.

La primera tiene que ver con la generación de empleos. Sabemos que las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en México generan algo así como el 72% de los empleos formales de la economía, lo que las convierte en el mayor empleador del país. Una segunda razón se refiere justamente a que son la plataforma ideal para generar innovaciones propias de la conjunción de talento emprendedor con una serie de ventajas como flexibilidad y creatividad para llevar nuevos productos y servicios.

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Desde el punto de vista de las políticas públicas las autoridades han diseñado una variedad de programas para impulsar el desarrollo de las Pymes. Estos programas van desde acceso a financiamiento, incubadoras de negocios, capacitación en mejores prácticas y procesos gerenciales, así como adopción de tecnologías de la información. Los resultados son mixtos en el sentido que el 82.5% de las Pymes que arrancan desaparecen antes de los 2 años porque no son rentables, con el consecuente impacto en los pequeños empresarios y la economía en su conjunto. Y aunque es natural que cierto número de empresas estén destinadas a desaparecer, el análisis de algunas cifras lo que nos indican es que, en el caso de México, la mortalidad es alta.

Ahora voy a decir algo extremadamente radical: México no necesita más Pymes.  Lo que necesita es más empresas grandes. Si, proporcionalmente, México necesita más empresas grandes y menos Pymes. Esto en un principio puede resultar absolutamente contra intuitivo o, incluso, una suerte de herejía. Sin embargo, el hecho de que proporcionalmente existan más empresas grandes y menos Pymes lo que implica es que más Pymes se volvieron exitosas y se convirtieron en empresas más grandes, más estables y productivas. Sabemos –y no es ningún secreto- que las condiciones de productividad, remuneraciones y seguridad laboral en las empresas grandes son mayores.

Veamos los datos duros. En México 99.7% de las empresas son Pymes, mientras sólo 0.3% son empresas grandes. En países de la región, sin ir más lejos, tenemos cifras diferentes. En Bolivia, 99.4% de las empresas son Pymes frente a un 0.6% que son empresas grandes. En Chile, un 99% son Pymes, frente a un 1% de grandes. En El Salvador un 2.9% son empresas grandes y en el caso de Estados Unidos el 8.9% también son grandes. Así que algo está pasando en México que tenemos proporcionalmente menos empresas grandes que en otros países comparables. Algo nos está deteniendo.

Esto no quiere decir que haya algo malo con ser, trabajar o apoyar a las Pymes o, menos aún, que haya que abandonar los esfuerzos y políticas para que crezcan. Desde esta otra mirada, en realidad lo que nos indica es que algo está faltando para tener Pymes más exitosas que se conviertan en empresas medianas y más tarde grandes, y que allí hay un gran área de oportunidad para dirigir políticas públicas y esfuerzos institucionales.

De hecho, se ha puesto mucho énfasis en años recientes en esfuerzos de las autoridades orientados a dar facilidades para las aperturas de empresas. Estudios serios como el Ease of Doing Business del Banco Mundial documentan que México ha avanzado significativamente en este índice impulsado principalmente en la reducción en los días promedio requeridos para abrir una empresa gracias a la reducción de trámites.

Lo que está faltando es crear condiciones para el crecimiento de las Pymes y su transformación en grandes empresas.  Reflexionando podemos observar que muchas de las condiciones que limitan el crecimiento de las Pymes tienen que ver más con ciertas formas de ser y hábitos que tenemos como empresarios, clientes y proveedores, más que con factores externos propiamente. Un  ambiente propicio, generoso y de abundancia lo proveemos individualmente, cada uno de nosotros. Allí es donde hacemos la diferencia. Ahora toca el turno a gobierno y sociedad en su conjunto de hacer esta diferencia. Tengamos cada vez más Pymes y más empresas grandes; eso es lo que está disponible para México.

 

Contacto:

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