Aunque en 2021 México registró un incremento de 2.9% en generación de energía a través de fuentes limpias, quedó por debajo de la meta establecida en ese año y será complicado alcanzar la de 2024, pues el gobierno considera que en el momento en el que se fijaron estos objetivos no se evaluó la viabilidad técnica y económica.

De acuerdo con el Programa para el Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen) 2022-2036 publicado recientemente por la Secretaría de Energía (Sener), el año pasado se generaron 70,563.43 gigavatios (GW) por hora de energías limpias, lo que representó 29.5% del total.

Este nivel no cumplió con la meta prevista de 30%, la cual se incrementa a 35% para 2024.

En el Prodesen se reconoce que el 0.5% faltante se debe al impacto negativo de la emergencia sanitaria de Covid-19, al diferimiento de la fecha de entrada en operación de proyectos de generación privados y públicos, así como a las distintas suspensiones judiciales a instrumentos de planeación que garantizarían una incorporación segura de centrales de generación intermitentes.

Pero se resalta que derivado de la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre la controversia constitucional contra la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, será posible incorporar la generación limpia proveniente de centrales hidroeléctricas, geotermoeléctricas y la planta nuclear de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que según hoy no pueden ser despachadas en su totalidad por dar prioridad al Mercado Eléctrico Mayorista.

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Pese a todo, se indica que para alcanzar la meta de 35% a 2024, la viabilidad económica y técnica para una integración de gran magnitud de generación limpia para ese año no es factible como se observó por parte de la Sener en 2017 y 2018, en el sexenio pasado.

“En su momento, al establecer estas metas, no se evaluó la viabilidad técnica y económica que garantizara la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), como establece la Ley de Transición Energética, así como la evolución tecnológica de la electrónica de potencia asociada a las centrales FV (fotovoltaicas) y EO (eólicas) y sus efectos en la robustez eléctrica de los Sistemas Eléctricos de Potencia, así como la madurez de los sistemas de captura y confinamiento de CO2”, se apunta.

Además, añade que la política energética en materia de electricidad prioriza el presupuesto para la expansión y modernización de la red eléctrica para los proyectos instruidos para la confiabilidad y continuidad del suministro eléctrico (centrales eléctricas de ciclo combinado y de combustión interna), que es una actividad prioritaria para el desarrollo nacional sobre la conexión desordenada y costosa de generación intermitente, en referencia a las renovables, como la solar y eólica.

Este gobierno señala que se va a dar prioridad a la tecnología de las centrales eléctricas de ciclo combinado y de combustión interna sobre las limpias, pues brindan una mayor flexibilidad en la operación del SEN.

La capacidad neta de adición entre 2022 y 2025 provendrá en su mayoría por centrales de ciclo combinado, con 5,672 megavatios (MW), seguida de la combustión interna, con 1,466 MW.

Tras éstas, se ubican la energía hidroeléctrica con una adición capacidad por 434 MW y la fotovoltaica-solar, con 420 MW.

De acuerdo con el documento, la generación con energías renovables estará hasta 2035 por debajo de las metas y será hasta 2036 cuando se llegue e incluso rebase.

Prodesen 2022-2036. Gráfica: Sener.

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