El gobierno de México no aceptará a menores no acompañados ni a extranjeros con problemas de salud devueltos por el Estados Unidos mientras tramita sus solicitudes de asilo, señalaron las autoridades mexicanas.

En el caso de familias, se someterá a consideración dada la complejidad de la situación en estos casos.

Y una vez la Administración estadounidense finalice la tramitación de las solicitudes, EU será responsable única de la reubicación física de esas personas. México no aceptará extranjeros con una solicitud denegada que éstos hayan apelado ante los tribunales estadounidenses.

El resto de migrantes entrarán a México con permisos de ingreso por razones humanitarias que, de manera temporal, permitan a esas personas su estancia regular en México.

Así lo comunicó este viernes la Secretaría de Gobernación junto con la de Relaciones Exteriores.

Se trata de la respuesta del Ejecutivo mexicano a la decisión que la Casa Blanca anunció en diciembre del año pasado, de devolver hasta 20 migrantes centroamericanos por día a la frontera con Tijuana, en un inicio. Luego, la medida se extenderá a otros puntos de entrada al país.

Los migrantes llegarán a Tijuana donde miles de centroamericanos esperan desde hace meses una oportunidad para poder entrar a Estados Unidos de manera legal, huyendo de la violencia y la pobreza en sus países.

“El Gobierno de México no coincide con la medida unilateral de Estados Unidos. Pero en congruencia con la nueva política migratoria, reitera su compromiso con los migrantes”, afirmó el portavoz, Roberto Velasco.

En cualquier caso, la devolución de las personas deberá efectuarse de acuerdo con la legalidad mexicana.

“México reitera que no acepta un “Acuerdo de Tercer País Seguro” con el Gobierno de Estados Unidos. Un acuerdo de esa naturaleza implicaría un compromiso vinculante de procesar en nuestro territorio todas las solicitudes de asilo a Estados Unidos de migrantes que pasen por nuestro país y responsabilizarnos de lleno por su situación jurídica”, afirman en el comunicado.

“La solución se alcanzará potenciando el desarrollo en las comunidades de origen”, concluyó Velasco.

 

Un mes de reuniones para preparar la devolución

En un importante cambio de política, el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el 20 de diciembre que enviaría a los inmigrantes no mexicanos que cruzan la frontera sur de su país a esperar en México mientras se procesan sus solicitudes de asilo en suelo estadounidense.

En ese momento, México dijo que aceptaría a algunos solicitantes de asilo de América Central por razones humanitarias, en lo que muchos vieron como una concesión temprana a Trump por parte del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el cargo el 1 de diciembre.

Durante este mes, funcionarios de ambos gobiernos han tenido hasta tres reuniones para preparar a sus respectivas Administraciones.

El objetivo del plan es reducir el número creciente de familias que llegan en su mayoría de Centroamérica a EU, porque dicen que temen regresar a sus países de origen debido a las amenazas de violencia. La administración de Trump dice que muchas de las reclamaciones no son válidas.

El año pasado, aproximadamente 93,000 personas buscaron asilo en la frontera sur, un 67% más que en 2017, según datos del gobierno estadounidense.

Entre octubre y noviembre, miles de centroamericanos escaparon de la pobreza y violencia en casa y atravesaron México en varios grupos rumbo a Estados Unidos. Según el Gobierno mexicano, casi 10,000 personas integraron esas numerosas caravanas de migrantes.

Varios miles aún se encuentran en el norte de México, otros regresaron a sus países de origen y algunos no tuvieron suerte y perdieron la vida.

Con información de Reuters.

También puedes leer:

El cierre del gobierno de Trump ya impactó a las empresas

 

Siguientes artículos

‘Estoy pidiendo la visa para ir a Nueva York’, a la ONU, dice Maduro
Por

'Los problemas de Venezuela no se van a resolver con golpes de Estados', aseguró el mandatario.