Microsoft es una de esas compañías que me sigue resultando extraña al paladar. Tiene años de experiencia en el mundo de la tecnología, es más, en el fondo sabemos que son quienes siguen llevando el sistema operativo (de escritorio) para las masas. Sin embargo, la cultura Silicon Valley no es la suya, sus más de 90 mil empleados crean su propio entorno, para mal o para bien.

Yo soy del grupo de personas que suponía el posible regreso de Bill Gates hasta hace algunos años. Ver el desarrollo de una empresa de tal magnitud junto al histórico del precio por acción sin duda generaba preguntas de cuándo se daría esto. También el panorama se ha empezado a aclarar mucho tanto por el lado de la familia Gates como del lado de la familia de los Microsofties.

Primero lo primero, todo parece mostrar que Bill no va a regresar. Este decimocuarto día de este mes Bill y Melinda le compartieron a Warren una increíble carta interactiva con cifras que alegran, pero también generan preguntas sobre las funciones de las fundaciones globales. En su carta hay temas de retos de pobreza mundial, pero en especial mortalidad infantil y pobreza, y cierran haciendo una mención intrépida sobre el futuro:

“La polio pronto será historia. En nuestra vida, la malaria terminará. Nadie morirá de SIDA. Poca gente tendrá tuberculosis. Los niños de todo el mundo estarán bien nutridos. Y la muerte de un niño en los países en desarrollo será tan rara como la muerte de un niño en el mundo desarrollado”.

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Así que ahí está, Melinda y Bill están haciendo un gran trabajo por erradicar enfermedades y ofrecer una mejor vida a personas en condiciones precarias, así que dejémoslos ahí. Lo bueno es que hace tres años, en febrero, Satya Nadella tomó las riendas de la empresa de Redmond. Satya nació en la India, y tiene títulos otorgados por Manipal Institute of Technology (literalmente el MIT, de su país natal), Universidad de Wisconsin–Milwaukee y de la Universidad de Chicago.

En estos tres años en que Satya ha estado al frente de Microsoft realmente percibo un cambio radical en la forma de comunicar sus productos, de involucrarse con su audiencia y, en especial, de volver a sentir su misión. Si me preguntaban hace 11 años qué me gustaría hacer, yo respondía: comunicación para una empresa de tecnología como Google, Apple, Intel, cualquiera menos Microsoft. Simplemente los sentía alejados de sus clientes, satisfechos de sus ingresos por licencias, en especial corporativas y control respecto a la legalidad de uso de las mismas.

El gerente general de comunicaciones de Microsoft, Tim O’Brien, ha mencionado que los cambios que hemos visto en estos tres años son en parte también por acciones que ya había puesto en marcha el ahora dueño de Los Angeles Clippers: Steve Ballmer. Sin embargo, una cosa es dar línea y la otra es predicar con el ejemplo. Me parece clave que el primer evento público con Satya como CEO, la que haya estado al frente haya sido la persona encargada de llevar Office al iPad, Julia White, hoy ella es vicepresidenta corporativa para @Azure, Hybrid Cloud, Enterprise Security & Management y @MSFTSecurity.

Me parece que el nuevo sentir de Microsoft empieza a ser más transparente, que también es interesante, porque no eran los más cristalinos que digamos. Hoy es más sencillo escuchar frases de sus directivos y ver a ejecutivos en Twitter. De ahí que realmente sienta que el cambio se nota, y que es uno enfocado a su misión base: Empoderar a cada persona y cada organización en el planeta para que puedan lograr más.

Esta apertura que probablemente empieza a darse desde su interior, también empieza a emanar hacia afuera y en la misma industria donde siempre fueron cautelosos, casi temerosos de robos o fugas de información.  Incluso ahora el sistema operativo Linux, una vez descrito como un cáncer por Ballmer, es compatible con su nube Azure. Es más, el año pasado Microsoft se convirtió en el mayor contribuyente de código abierto de intercambio en línea GitHub, por encima de Facebook o Google.

Tim O’Brien mencionaba que “El sistema anterior era un poco como si estuvieras en un grupo de personas siendo perseguido por un león, no necesitas ser más rápido, solo necesitas ser más rápido que la persona más lenta”. Tal vez era una empresa más enfocada en la competencia que en la oferta y beneficio para sus clientes, pero ahora al escuchar a Satya esto cambia. Es consciente de que en esta industria tiene como objetivo la relevancia e impacto, no la longevidad. Si se trata de tecnología, hay que ser fiel al propósito, porque ahí radica el beneficio que traerá dicha tecnología a la sociedad y su economía.

Me parece que es bueno para Microsoft tener a un ejecutivo que se energice saliendo y escuchando a los usuarios con una mente abierta y no sintiéndose atacado al escuchar críticas. Me parece que es honesto en su manera de ser, es curioso respecto al uso que se les da a las nuevas tecnologías y eso es importante porque se expande a través de la empresa. Hay veces que el sabelotodo pierde ante el que aprende rápido.

Ahora a esperar los siguientes cambios que vendrán de Redmond.

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