Conoce la historia de Isabella, un busto italiano del siglo XV y de la primera pintura de Miguel Ángel. Ambos exhibidos en el Museo de Arte Kimbell, en Fort Worth, Texas.

 

 

Todo empezó en diciembre de 2009, el día que Eric Lee -director del museo- recibió una llamada del escritor Robert Edsel, un conocido historiador que ha documentado los tesoros robados por los Nazis. Pocos meses antes, Edsel había estado en Alemania, donde encontró una fotografía que mostraba un busto de arcilla renacentista rescatado de la mina de sal de Althaussee, donde Adolf Hitler guardaba las obras de arte que había robado de diferentes países de Europa.

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Edsel reconoció en seguida la pieza, que había visto expuesta en el Museo de Arte Kimbell, y pensó que tal vez había sido robada o comprada a la fuerza por los Nazis, originando un gran misterio alrededor de la escultura renacentista.

Al Museo Kimbell le tomó casi 2 años el investigar por qué este busto adquirido en el 2004 había sido guardado en una mina de sal Nazi. Si tenían que devolver la pieza no sería la primera vez, en 2006 el museo tuvo que restituir la pintura Glaucus and Scylla de William Turner a su heredero, tras conocerse que la obra había sido confiscada a su familia por el régimen pro-Nazi de Vichy, en Francia. Poco después de devolver la pintura, el Museo la volvió a comprar por 5.7 millones de dólares.

Cuando el Museo compró el busto llamado “Isabella d’Este” a un negociante londinense, se sabía que dicha obra había sido comprada por Otto Lanz en 1910 y luego vendida por su hijo a la Colección Thyssen-Bornemisza en 1973. Entonces, ¿cómo había podido estar entre las manos de los Nazis?

De acuerdo a las investigaciones, cuando Otto Lanz falleció en 1935 su viuda e hijos intentaron vender su colección de arte, pero no pudieron encontrar a un comprador. Las tensiones aumentaban en Europa, y muchas de las obras fueron mandadas al Rijkmuseum por razones de seguridad.

En 1941, Hans Posse, encargado de comprar arte para Adolf Hitler, pagó más de 2 millones de francos suizos por la colección de los Lanz. Las obras fueron enviadas a Alemania y el busto de Isabella fue resguardado en la mina de Althaussee. Después de la Guerra, el busto regresó a Holanda, donde estudiaron la manera en que fue adquirido por los Nazis. Al considerar que se trató de una venta legitima y no forzada, tomaron la decisión de no restituir las piezas a la familia Lanz.

La colección fue vendida en subastas en marzo de 1951, y la hija de Otto Lanz compró el busto para regalarlo a su hermano Adrián, a quien siempre le había gustado. En 1973 unos estudios científicos mostraron que el busto de Isabella fue elaborado a principios del siglo XVI y fue atribuido al escultor Gian Cristoforo Romano. La familia Lanz decidió deshacerse del busto y lo compró la Colección Thyssen-Bornemisza, ubicada en Suiza. Al fallecer el propietario la obra fue vendida, esta vez al negociante de arte Daniel Katz, que lo vendió dos años después al Museo Kimbell, su actual propietario legítimo.

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El busto de Isabella vivió una intensa historia antes de llegar a las vitrinas del Museo de Arte Kimbell, pero no es la única joya del Renacimiento, pues el museo texano también cuenta con la primera pintura conocida de Miguel Ángel.

“El tormento de San Antonio”, pintado al óleo y témpera sobre una tabla de madera de 47 por 35 cm, es la reproducción de un grabado del artista alemán Martin Schongauer, realizada entre 1487 y 1489 por Michelangelo Buonarroti (1475-1564). En aquel entonces el pintor era un adolescente de 12 o 13 años de edad y sus maestros le hacían copiar obras reconocidas.

La pintura fue falsamente atribuida a diversos pintores, hasta que en julio del 2008 fue vendida en una subasta en Londres por 2 millones de dólares y llevada por su comprador al Museo Metropolitano de Nueva York, donde fue limpiada, estudiada y finalmente atribuida a Miguel Ángel. En 2009 fue comprada por el Museo de Arte Kimbell de Fort Worth donde se encuentra hasta la fecha, y aunque la cifra no se ha hecho pública, se estima que el Museo desembolsó por adquirirla alrededor de 6 millones de dólares.

El Museo Kimbell cuenta con una amplia colección de arte de todas las épocas y la entrada a su colección permanente es gratuita. Sus instalaciones fueron construidas por el importante arquitecto Louis Kahn y en noviembre se inaugura una extensión creada por Renzo Piano, premio Pritzker de arquitectura. La ciudad de Fort Worth es vecina de Dallas y juntas forman la gran área urbana conocida como DFW, la cuarta área urbana más grande de Estados Unidos.

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Encuentra más información:

Museo de Arte Kimbell

Fort Worth en español

 

 

 

Contacto:

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http://lagiraffe.com

 

 

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