Con tristeza veo que los dueños del país de hoy no están siendo innovadores y promoviendo la innovación en sus organizaciones.

 

El país vive tiempos de cambio, las empresas viven bajo la lógica de cambiar o morir y las personas que abrazan el cambio se convierten en líderes. Pero el proceso de cambio no es fácil, el ser humano presenta resistencias y, en ocasiones, resistencias muy poderosas.

Para algunos, el cambio y la innovación son una constante, una forma de vida, la única para mantener la lealtad de sus audiencias; sin embargo, para muchos otros, el cambio es algo nuevo y genera incertidumbres y miedos. Los miedos al cambio pueden sabotear todo un proceso de innovación y transformación.

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Uno de los grandes retos de los líderes es identificar y entender las resistencias al cambio, así como generar estrategias para modificar la actitud ante el cambio y permitirlo; en pocas palabras, los líderes tienen que leer mentes y modificarlas, para que sus colaboradores adopten una disposición al cambio y a la innovación.

La resistencia al cambio es un mecanismo psicológico que permite a un ser humano mantenerse en una zona de control, de certidumbre. Normalmente es un proceso psicológico inconsciente, es decir, la persona que se opone a cambiar no sabe por qué o qué lo mueve a resistirse. Debido a esto, los líderes tienen que tener la capacidad de “entrar al inconsciente” de sus colaboradores para desactivar los motivadores de la resistencia.

Estar en control es altamente deseado para el cerebro inconsciente. Desde que salimos del vientre materno comenzamos por una búsqueda eterna de estar en dominio de nosotros mismos y de nuestro entorno, y cualquier mensaje o estímulo que sea interpretado por el cerebro inconsciente como una amenaza potencial al estado de control y certidumbre activará acciones de resistencia.

Aún cuando normalmente las resistencias al cambio se presentan entre los colaboradores de una organización, en otras son los propios dueños, directores generales o líderes los que se resisten al cambio y a los procesos de innovación.

En México, los líderes de empresas y gobiernos siguen siendo los mismos de hace varias décadas. Evidencia de esto es la lista de millonarios que publica este mes Forbes México. Me pregunto si estas familias empresariales y políticas promueven o se resisten al cambio. Desde mi punto de vista son ellos los que se resisten a la innovación y no sus colaboradores. Son ellos los que impiden que otros innoven y crezcan tanto al interior de sus organizaciones, como dentro de los gobiernos.

Los fenómenos psicológicos que podrían explicar esta resistencia de los “dueños del país” son:

  • Miedo a perder protagonismo. Por años, los mismos apellidos han sido los protagonistas de la vida del país y permitirle a alguien más innovar, tanto al interior de su organización como en otras, amenazaría su actual protagonismo. El protagonismo los hace sentir poderosos y relevantes.
  • Miedo a perder el control. Una vez que han perdido el protagonismo, el control que ejercen en sus organizaciones y en el país se vería disminuido, ya que éste es un país donde el control está directamente relacionado con el foco de los reflectores y quien sale en los periódicos es el más poderoso, importante y admirado.
  • Miedo a “matar a sus bebitos”. Para muchas personas, todo aquello que han hecho en su pasado los representa, les da vida, los hace ser relevantes. Por ende, cuando algún colaborador en su organización o en alguna competidora, desarrolla nuevos procesos, productos o servicios que sustituirán a aquellos creados por los hoy líderes de las organizaciones, estos sufren puesto que van a “matar a sus bebitos”.
  • Miedo a ser el eslabón débil en la familia. Entre las familias poderosas existe una encomienda de cada hijo a superar lo construido por sus padres. El miedo a perder fortuna, poder o posiciones de liderazgo, está anclado en el miedo o a la  vergüenza a ser el hijo que destruye lo construido. Por ello, la resistencia al cambio, propuesto por otros, les sirve de herramienta para que nadie los supere.

No estoy en contra de que millonarios o líderes se mantengan en el poder por décadas mientras estén innovando y ayudando a este país a ser más competitivo y sacar a millones de personas de la pobreza. Sin embargo, con tristeza veo que los dueños del país de hoy no están siendo innovadores y promoviendo la innovación en sus organizaciones, sino están resistiéndose al cambio por miedos, que tal vez ni ellos, los han detectado.

 

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