Cuando Harley-Davidson mostró al mundo su prototipo de motocicleta eléctrica, la batalla por el dinero de los aficionados escaló a nuevas alturas.

 

Por Hannah Elliott

 

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El rugido de un motor de Harley-Davidson es tan distintivo como el estallido de un corcho de champán. Pero ¿qué pasa si pudieras tener todo el poder y la belleza de esa chopper con un motor silencioso que no devore gasolina? Ésa es la pregunta que Harley hizo a principios de este año cuando dio a conocer su proyecto LiveWire, su futurista prototipo de una motocicleta eléctrica.

Harley-Davidson no está solo en la guerra de las e-bikes, varias compañías están tratando de convertirse en el Tesla de dos ruedas. Y no sólo porque es bueno para el medio ambiente.

El año pasado las principales marcas, incluyendo BMW, Harley-Davidson, Honda, Kawasaki, KTM, Piaggio, Suzuki, Triumph y Yamaha vendieron 561,000 motos sólo en Estados Unidos, frente a las 557,000 de 2012, pero un asombroso 53% menos con respecto a las 1.2 millones de unidades vendidas en 2006. Este año, las ventas de motocicletas se mantuvieron relativamente sin cambios, de acuerdo con el Consejo de la Industria de la Motocicleta, que sumó 139,922 unidades nuevas vendidas en el primer trimestre del año, 17 unidades más que el mismo periodo en 2013.

Y si bien nadie piensa que los modelos eléctricos salvarán a la industria, podrían ser un factor clave para atraer a la próxima generación de entusiastas de la motocicleta. “Todo el mundo está muy preocupado por atraer al motociclista joven”, dice Mark Hoyer, editor en jefe de Cycle World. “Y las personas más jóvenes se están dando cuenta de que estas motos eléctricas son realmente rápidas. De hecho, con el tipo de rendimiento que tienen las motocicletas eléctricas en estos días, todos los que tienen una moto estarían impresionados.”

Las eléctricas han sido un nicho de mercado desde 2010, cuando empresas como Zero, Brammo, Energica y Mission comenzaron a experimentar con paseos de más de 50 kilómetros de alcance, que lucían como motocicletas tradicionales pero tenían cero emisiones y una aceleración agresiva, instantánea y sin una caja de velocidades. La idea era que las motos silenciosas y que requerían poco mantenimiento serían perfectas tanto para los desplazamientos urbanos como para los viajes en carretera. Además, eso podría atraer a nuevos pilotos, especialmente las mujeres, intimidadas por los pesados cambios de velocidad y la grasa asociada al mantenimiento de las motos tradicionales. Ciertamente hay espacio para el crecimiento: A pesar de que su número ha aumentado en dos dígitos desde 2003, las mujeres representan sólo el 25% de los conductores de motocicletas en todo EU, de acuerdo con estadísticas de la industria.

Hubo algunos intentos tempranos de e-bikes (especialmente de las marcas chinas) que se sentían más como Vespas glorificadas que como Hondas de alta tecnología. En el último año, sin embargo, las motocicletas eléctricas se han vuelto mucho más poderosas, suaves y duraderas. Zero, por ejemplo, ha mejorado drásticamente la tecnología de suspensión y tren de potencia en su SR, de 17,000 dólares, que alcanza los 100 km/h en 3.3 segundos con una batería que le brinda una autonomía de 200 kilómetros y que toma siete horas en cargarse en un enchufe de 110 voltios. La Enertia Plus de Brammo (11,000 dólares) tiene una gran eficiencia y autonomía y una velocidad máxima de 100 km/h. Los 160 caballos de fuerza de la Mission R (30,000 dólares) le dan una velocidad máxima de más de 200 km/h y alcanza los 100 km/h en menos de 3. Luego está la nueva firma italiana Energica, encabezada por su joven CEO, Livia Cevolini, que debutó a principios de este año la Ego 45, su súpermotocicleta de 134 caballos, que va de cero a 100 km/h en 2.9 segundos, a un precio de 68,000 dólares. Esa moto se carga completamente en tan sólo 3 horas.

“Me gusta decir que la moto eléctrica hace todas las cosas que me gustan de rodar sin ningún tipo de drama”, dice Scot Harden, vicepresidente de marketing global de Motocicletas Zero. “Yo ando en motocicleta por la emoción, el rush, la aceleración, la sensación de control, la sensación de libertad. La Streetfighter Zero me da todo eso. Lo que no me da es un ruido ensordecedor, vibraciones, calor, humo, manchas de aceite en el garaje. Además no tengo que hacer ningún mantenimiento de rutina en el tren de potencia. No tengo que trabajar en ella. Simplemente monto en ella.”

Pero fue prototipo LiveWire de Harley el que realmente comenzó la escalada en las hostilidades de las e-bikes cuando se anunció el verano pasado. La motocicleta de 74 caballos con una autonomía de 85 kilómetros y un tiempo de recarga de menos de cuatro horas, no estará en realidad a la venta. Harley afirma que la está usando sólo para probar la respuesta del mercado, pero se trata de un experimento importante debido a la condición de culto que ostenta la marca. (Harley representó más del 31% de las ventas de motocicletas en todo EU el año pasado.)

Pero todavía hay razones válidas para pensar que las e-bikes seguirán siendo un mercado de novedad en lugar de un salvador de las ventas. La principal: La gente compra motocicletas precisamente porque son ruidosas, sucias, pesadas y rápidas. De hecho, Harley fabricó un sonido distintivo para la moto LiveWire a fin de mantener el pacto con los leales del rugido. (“El sonido no es negociable”, dice Adam Kallen, propietario de Jane Motos, en Brooklyn.) Más allá de eso, las motos de gasolina son eficientes en consumo de combustible: una Ducati Monster 696 da cerca de 17 kilómetros por litro y el precio asociado a las baterías de iones de litio de las motos eléctricas sigue siendo prohibitivo para la mayoría de los corredores. Sólo la tecnología de las batería puede añadir decenas de miles de dólares al precio de una moto normal.

 

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