La agencia calificadora Moody’s Investors Service considera que la elección presidencial que se realizará el próximo año en México es más desafiante para el perfil crediticio del país, que el riesgo de un fracaso de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Por ello mantiene la perspectiva negativa para México pese a que los riesgos internos disminuyeron, advirtió Jaime Reusche, analista soberano de Moody’s en México, durante la conferencia anual El Futuro Próximo: Política Comercial y Elecciones.

Las probabilidades de que se interrumpan las operaciones comerciales durante la renegociación del TLCAN son bajas, y consideran que este proceso podría encaminarse conforme a las propuestas iniciales elaboradas por las tres naciones previó al arranque de la discusión.

Sin embargo, preocupa a los mercados que la modernización no culmine en diciembre de este año y se empalme con el proceso electoral de México en 2018.

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Una negociación desfavorable podría frenar el crecimiento y provocaría efectos secundarios negativos para las economías locales de los principales estados exportadores del país, pero también es posible que los cambios estimulen el desarrollo industrial.

Por ejemplo, ajustes en las normas de origen demandarían incrementar las inversiones para permitir la producción de componentes previamente importados en la región de América del Norte y México podría ser el país con mayor beneficios de nuevas inversiones por contar con los costos más bajos d emanó de obra.

La integración de la campaña electoral y las negociaciones del TLCAN podría imponer presiones de carácter político al acuerdo comercial, además de que los riesgos externos e internos podrían generar más incertidumbre económica en el país.

“Los mercados están empezando a ver un poco más cautos por las elecciones y la posible demora de la negociación del TLCAN”, explicó el analista.

Hasta el momento no es posible establecer un eventual ganador de la contienda electoral de 2018, debido a que los partidos continúan sin definir sus candidatos, además de existe un amplio margen de tiempo y error que pueden influir en los resultados electorales.

“Estamos en agosto y las elecciones serán en julio, es posible que haya bastante ruido político, pero lo que sí sabemos es que habrá volatilidad muy intensas”, advirtió el analista durante la presentación Afrontando Retos Externos a las Puertas de la Elección.

La pregunta que se hacen los inversionistas extranjeros respecto a México, apuntó Reusche, es respecto a si la aplicación de las reformas estructurales estarán. en juego.

En ese sentido, Moody’s considera que los cambios o el freno a las reformas aprobadas durante el sexenio actual se observarían hasta los primeros meses de 2019.

La transición política también podría desacelerarse la inversión pública en infraestructura, debido a que una nueva administración le llevaría tiempo establecer sus prioridades de infraestructura y desarrollar proyectos.

 

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