Por Trevor Nace

Morgan Freeman, el actor, director de cine y filántropo ha agregado un nuevo título a su nombre: Apicultor. La celebridad de 81 años decidió convertir su rancho de 124 acres en Mississippi en un santuario de abejas.

La incursión de Freeman en la apicultura comenzó en 2014, cuando habló sobre su nuevo pasatiempo con Jimmy Fallon durante The Tonight Show. Freeman había incursionado en la apicultura solo un par de semanas antes de aparecer en el programa y habló sobre su experiencia con las abejas y la necesidad de preservar y salvar a las abejas silvestres para ambientes saludables.

Como parte de su entrevista, Freeman habló un poco sobre la motivación de por qué comenzó la apicultura. “Hay un esfuerzo para traer de vuelta a las abejas al planeta … No nos damos cuenta de que son la base, creo, del crecimiento del planeta, la vegetación …”

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Freeman importó 26 colmenas de abejas de Arkansas a su rancho en Mississippi. Allí, Freeman trabaja para alimentar a las abejas con azúcar y agua y tiene ayuda para plantar árboles amigables para las abejas, lavanda, trébol, etc.

Freeman agregó que nunca usa un traje o sombrero de apicultor y que aún no lo han picado. Él solo las alimenta y no tiene intención de cosechar miel o afectar a las colmenas.

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La EPA ha destacado el trastorno de colapso de colonias como la causa principal del declive de las abejas en los últimos cinco años. El continuo declive de las colonias de abejas puede llevar a una serie de problemas ecológicos y agrícolas, ya que las abejas desempeñan el papel de un polinizador clave para las plantas.

El otoño pasado, la Administración de Trump eliminó las prohibiciones del uso de los pesticidas que matan a las abejas. La prohibición impedía el uso de pesticidas neonicotinoides (neonics), que se han relacionado con la disminución de las poblaciones de abejas silvestres en todo el mundo. La combinación de estos pesticidas y cultivos transgénicos resistentes a insectos ha llevado a la muerte generalizada de colonias de abejas.

Una investigación, publicada en la revista Science, vincula la disminución de las poblaciones de abejas a una combinación de parásitos, pesticidas y pérdida de hábitat. Si bien no hay pruebas que indiquen que las abejas se extinguirán pronto, la disminución de las poblaciones de abejas continuará teniendo efectos en la vegetación silvestre y los cultivos agrícolas de todo el mundo.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Forbes.com. Trevor Nace es doctor en geología, fundador de Science Trends, colaborador de Forbes y explorador. Síguelo en Twitter aquí

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