Por Natalí Faxas

Sin condenas judiciales que le sirvan al gobierno del presidente Danilo Medina de ejemplo para demostrar su intolerancia a la corrupción, el movimiento ciudadano “Fin de la Impunidad” continúa demostrando fuerza y la conquista de una sociedad cansada de ver tímidos resultados al momento de procesar políticos.

Este movimiento verde, el color que los identifica, encontró en el escándalo Odebrecht su mejor fuente de energía y ha demostrado desde su primera convocatoria a aquella marcha masiva del 21 de enero, altos niveles de coordinación, organización, convocatoria e insistencia.

Las marchas masivas (su insignia) que este movimiento ha organizado desde entonces y que, admiten sus mismos integrantes, superó con creces todas las expectativas que tenían en esa primera convocatoria, representan la demostración de los cambios que experimenta la sociedad dominicana, a juicio del sociólogo Marcos Villamán.

PUBLICIDAD

El también rector del Instituto Global de altos Estudios en Ciencias Sociales (IGlobal) argumentó que este movimiento es una muestra de democracia y, además, de progreso.

Puedes leer: Las empresas más verdes de Centroamérica y el Caribe

“Ha existido en el país una acción desde los Gobiernos de mejoramiento social…. si hay capas medias que van creciendo, eso significará un perfil diferente en el país y por consiguiente un trato político también diferente”, analizó Villamán.

“Fin de la impunidad” tiene otros precedentes similares, mas quizá lidera en movilización.

La lucha librada entre el 2010 y 2012 por el 4% de PIB fue ganada durante la primera gestión del presidente Danilo Medina. También el intento de instalar una fábrica de cemento por parte de Consorcio Minero Dominicano próximo a Los Haitises provocó presiones sociales que terminaron en que la empresa se desplazara a finales de 2009. Recientemente, otra causa que llevó protestas a la calle fue la despenalización del aborto en tres causales, tema que ha detenido la aprobación del Código Penal por parte del Poder Ejecutivo en dos ocasiones.

“Si usted como Gobierno tiene una práctica social y económica que permite un crecimiento de la capa media tiene que está dispuesto a una conducta diferente, porque van a demandar cuestiones que antes nadie demandaba”, aseguró.

Villamán no respondió cuál será el futuro de este movimiento, en medio de voces de la oposición que hablan de crisis política, renuncia o salida del presidente Danilo Medina. Este movimiento en ningún caso ha planteado fines de este tipo. Se mantienen alineados en acabar la corrupción con condenas, en que Odebrecht deje de operar en el país y sean identificados y sometidos a la justicia los que recibieron beneficios por la adjudicación de obras a la compañía brasileña.

Villamán ve este movimiento ciudadano bien accionado. “El hecho de que exista el movimiento y que tenga como norte en este caso una demanda, un sentir de la sociedad como es la cuestión de la impunidad y juicio contra la corrupción  es un aporte a la democracia siempre que se haga dentro de los marcos institucionales, que hasta ahora ha sido así”, destacó.

El sociólogo dijo que el hecho de que la ciudadanía se empodere y planté demandas al Gobierno es un mecanismo de fortalecimiento. Contrariamente, una ciudadanía apática, que no demanda, “es una ciudadanía que no aporta”.

 

Siguientes artículos

¿De qué adolece el empresario mexicano?
Por

Un diagnóstico de la firma SGS sobre la Certificación de las empresas en México, revela que el promedio de vida de las e...