Dallas fue el escenario del peor ataque en contra de agentes de la policía en la historia del país, luego de que francotiradores mataron a cinco oficiales e hirieron a otros seis durante una protesta en contra del abuso de autoridad.

La policía de Dallas acorraló a un sospechoso, el cual fue murió después de más de una hora de negociación y enfrentamiento contra los agentes, y detuvo a tres personas más tras la emboscada que calificó como un ataque planeado y coordinado.

“Operaron juntos con rifles, triangulando desde posiciones elevadas en diferentes puntos del centro donde terminó la protesta”, dijo el jefe de policía de Dallas, David Brown, en conferencia de prensa, en la que agregó que un civil también resultó herido.

En la madrugada, el Departamento de Policía de Dallas reportó la muerte del quinto agente. La cifra podría aumentar debido a que algunos de los heridos se encuentran en estado crítico.

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Además, se descartó la presencia de explosivos en la zona del ataque, después de realizar un barrido en la zona debido a que el atacante atrincherado dijo haber colocado los mismos en el edificio donde se resguardó y en el área donde ocurrió la emboscada. Fuerzas antiexplosivos llegaron a la zona pero no fueron requeridas.

Los últimos reportes de la policía señalan que el sospechoso que se atrincheró no fue abatido por los agentes ni se suicidó, sino a causa de las heridas provocadas por la detonación de un explosivo.

Entre los detenidos se encuentra una mujer que se enfrentó a balazos con miembros del equipo SWAT de la policía de Dallas cerca del estacionamiento de un colegio comunitario.

Entre los motivos del ataque se encuentran el descontento de los atacantes en contra de los policías blancos, luego de que la muerte de dos hombres negros esta semana por abuso de autoridad provocaran manifestaciones en varias ciudades estadounidenses.

En Nueva York, la policía detuvo a más de una decena de personas, mientras que los manifestantes en Chicago cortaron una de las principales vías de la ciudad.

Funcionarios de la Casa Blanca hablaron con el alcalde de Dallas, Mike Rawlings, sobre el tiroteo que convirtió el centro de una de las mayores ciudades estadounidenses en una escena del crimen. El presidente Barack Obama, de visita en Polonia, fue informado sobre el incidente, dijo un portavoz.

El tiroteo ocurrió cuando se desarrollaban protestas en su mayoría pacíficas en distintas ciudades luego de que Philando Castile, de 32 años, murió baleado por la policía cerca de St. Paul, Minnesota, la noche del miércoles. Un día antes, Alton Sterling en Baton Rouge, Luisiana, recibió cinco balazos de un policía que le disparó mientras lo retenía junto a otro oficial.

Video de ambos casos se volvieron virales en las redes sociales y generaron reacciones de molestia y protesta en internet, que después se trasladaron a las calles.

Con información de agencias.

 

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