El papel de la mujer es clave para que las organizaciones alcancen el éxito o mantengan su posición; incluso son impulsoras de cambio social. El 20% de las empresas con mejores resultados financieros tienen una proporción mayoritaria de mujeres en puestos de liderazgo,  pero aún quedan rezagos en materia laboral. 

 

El poder de la mujer es innegable: su facilidad para trabajar en equipo, de relacionarse, su visión para afrontar dificultades y su empatía son cualidades que las convierten en piezas clave para las organizaciones y el entorno social.

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De las empresas con mejores resultados financieros, 20% tienen una mayor presencia de mujeres en posiciones de liderazgo, según datos del reporte anual Global Leadership Forecast 2014-2015, de la consultora Development Dimensions. En contraste, 20% de las empresas con menores resultados financieros mostraban un grado mucho menor de mujeres en puestos de liderazgo.

“El papel actual de la mujer en las organizaciones es compartido. La aportación, tanto de la mujer como del hombre a los negocios es inclusivo; la colaboración de ambos es lo que hace exitosa a una organización”, comenta en entrevista para Forbes México Griselda Hernández, CEO de Kelly Services.

En opinión de la ejecutiva, existen factores indispensables para que la mujer alcance puestos directivos: “Se necesita que haya apertura en las organizaciones para entender el rol y las decisiones de la mujer. Y, por otro lado, la mujer tiene que hacer un trabajo para desarrollar la capacidad para romper lo que llamamos ‘el techo de cristal’, es decir, romper los mitos y los paradigmas de que una posición directiva requiere más tiempo de trabajo de lo normal, en comparación con cualquier otra ejecutiva a nivel medio. Las mujeres deben dejar de pensar que se tiene que sacrificar a la familia.”

El panorama arroja progresos a paso lento: 52% de los encuestados para un estudio de Accenture dice que sus empresas están preparando más mujeres para la alta dirección este año que el año pasado. OCC Mundial afirma que menos de 10% de los puestos directivos están ocupados por mujeres. El Accenture ListenLearnLead  afirma que 86% de los encuestados cree que la cantidad de mujeres directoras de tecnología crecerá para 2030.

“Los beneficios de un equipo liderado por una mujer son un mejor trabajo en equipo, la empatía, ya que una mujer es más sensible al trabajar en equipo. En México estamos regidos por el matriarcado: la mujer es la que lidera la familia. La mujer tiene la facilidad de relacionarse con todos los niveles de una organización”, enfatiza Griselda Hernández.

En el emprendimiento, las mujeres se están convirtiendo en punta de lanza para crear mejores empresas u organizaciones. En México, el número de mujeres emprendedoras pasó de 2.5 a 4 millones entre 1995 y 2013, de acuerdo con datos del Inegi.

“La mujer siempre ha sido fundamental en el emprendimiento. Hoy por hoy, la mujer es emprendedora por necesidad, para apoyar la economía del hogar. La mujer siempre ha sido emprendedora. Hay grandes mujeres que han formalizado sus negocios y que son dignas de admiración”, comenta Griselda.

 

Maternidad y empleo

Dentro de las organizaciones y empresas, el embarazo es un tema controversial. Para la CEO,  la maternidad es una ley natural de la vida y una decisión individual. Las organizaciones, dice, deben apoyarlas y acompañarlas en el proceso, y siempre darles seguridad de que, en el momento que regresen, van a tener un lugar en la organización. “El tema de la maternidad y la lactancia ha evolucionado mucho en México; ya hay muchas empresas que tienen salas de lactancia, aunque también hay muchos lugares que no cuentan con este beneficio.”

Para Griselda Hernández existen cinco puntos fuertes a fin de que las mujeres se conviertan en piezas clave de una organización.

  • Pasión.
  • Saber reconocer el trabajo del equipo.
  • Entender que somos uno más del equipo.
  • Saber dirigir el objetivo.
  • Y saber venderlo.

 

No todo es color de rosa

El papel de la mujer dentro de las organizaciones y las empresas es cada vez más relevante, pero aún quedan algunas barreras que impiden una completa realización profesional.

El reciente Global Gender Gap Report del Foro Económico Mundial estima que tomará más de 80 años lograr la equidad de género en el lugar de trabajo con el ritmo actual de avance de las mujeres.

Para Griselda Hernández, existen retos que deben superarse: “El primer reto es cultural y es el más fuerte, porque finalmente hemos sido educados, tanto los hombres como las mujeres, para fungir ciertos roles ante la sociedad. La segunda es que el incursionar de la mujer en el organigrama de la organización no sea en función de cuotas, o sea, en función de la llamada equidad de género, porque se desvirtúa el concepto de la razón por la cual la mujer debe estar dentro de una posición de decisión dentro de una organización; automáticamente se nulifica su credibilidad o su poder de decisión, porque finalmente es por cumplimiento. Finalmente, la mujer tiene que lograr balancear su vida en el aspecto profesional, familiar y personal.”

En 2013, sólo 3 de las 100 empresas más grandes de América Latina reportaron tener mujeres en puestos ejecutivos, establece un estudio realizado por McKinsey . En México, las mujeres apenas representan 6% de los consejos directivos y de administración, y tan sólo 5% de los comités ejecutivos.

En cuanto a los sueldos, el reporte The female millennial: A new era of talent, de PwC, arroja que casi la mitad de las mujeres millennials (20-35 años) dicen que los empleadores se inclinan más a hacia los candidatos masculinos cuando se trata de una promoción interna.

“Considero que aún hay áreas de oportunidad y que depende mucho de las organizaciones si son internacionales o mexicanas. Varía mucho”, comenta Griselda Hernández.

 

Poder femenino  

Griselda ha sufrido episodios difíciles a lo largo de su carrera profesional. Uno de ellos demostró que a pesar de ser diferenciada y evaluada aparte en una organización, ella supo sacar provecho de esa adversidad.

“En algún momento de mi vida profesional fui evaluada para una promoción a través de un despacho de head hunters. Para mí, al principio, fue un shock, porque nadie en la organización a la que pertenecía había pasado por este proceso. Sin embargo agradezco mucho porque, a través de esa competencia, se identificó mi capacidad para dirigir una organización.”

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Griselda Hernández.

 

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