EFE.- Los Acuerdos de Minsk para la paz en el este de Ucrania, firmados hoy hace siete años, son la principal esperanza de Francia y Alemania para evitar una guerra entre Rusia y el país vecino, aunque en la práctica se encuentran desde hace tiempo en un punto muerto.

“A día de hoy (los Acuerdos de Minsk) son el único camino que permitirá lograr una paz duradera” en el Donbás, donde se enfrentan desde 2014 los separatistas prorrusos apoyados por Moscú contra el Ejército ucraniano, dijo esta semana el presidente francés, Emmanuel Macron, tras sus reuniones con los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Ucrania, Volodímir Zelenski.

El mandatario galo aseguró que había recibido de los dos líderes su compromiso con estos acuerdos, pactados el 12 de febrero de 2105 en la capital bielorrusa en una maratoniana cumbre entre Putin; el antecesor de Zelenski, Petró Poroshenko; la entonces canciller alemana, Angela Merkel, y el entonces presidente francés François Hollande.

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El objetivo de los acuerdos era poner fin a una guerra que, casi ocho años después de su comienzo, se ha cobrado la vida de 14,000 personas, según la ONU.

El canciller alemán, Olaf Scholz, que mantendrá el lunes y martes en Kiev y Moscú encuentros con Zelenski y Putin, y espera recabar también el apoyo de los dos líderes a los Acuerdos de Minsk, que el eje franco-alemán ha intentado revivir en las últimas semanas en el llamado Formato de Normandía (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania).

Sin avances para despresurizar caso Ucrania

Pese a los esfuerzos de Francia y Alemania por lograr así una desescalada en torno a Ucrania por el despliegue de más de 100,000 soldados rusos en la frontera con el país vecino, con sendas reuniones de los asesores de los líderes del Formato de Normandía el 26 de enero y el pasado día 10 en Paris y Berlín, aún no han conseguido avances.

El alto el fuego inmediato que impusieron los acuerdos en el Donbás ha permitido reducir los choques armados, pero la misión de observación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) informa aún cada día de violaciones.

En París, la diplomacia francesa consiguió, al menos, que las partes adoptaran por primera vez en dos años una declaración conjunta. En la misma se comprometieron con el alto el fuego y con limar sus diferencias en la interpretación sobre la implementación de los acuerdos.

Pero dos semanas después en Berlín no fue posible un consenso, según Kiev principalmente porque Rusia seguía insistiendo en que Ucrania debe dialogar directamente con los separatistas prorrusos, una línea roja para Zelenski.

“Si Ucrania accede a esto, entonces el estatus de Rusia cambiaría del de parte en el conflicto al de mediador”, explicó ayer, viernes, el ministro ucraniano de Exteriores, Dmitro Kuleba.

El Gobierno ucraniano considera a Rusia parte del conflicto, un Estado agresor que apoya política, logística y económicamente a los rebeldes prorrusos.

El problema para Kiev es que los Acuerdos de Minsk, pese a haber sido firmados por Moscú, no mencionan a Rusia, que afirma a su vez que en el Donbás hay una guerra civil y que no tiene nada que ver con el conflicto, además de recordar que en lo pactado se estableció un diálogo con Donetsk y Lugansk.

‘Punto cero’ para una solución

El jefe negociador de Rusia, Dmitri Kozak, sostuvo ayer viernes que la resolución del conflicto en el Donbás se encuentra en “punto cero” siete años después de la firma de los Acuerdos de Minsk, especialmente porque Kiev se niega a cumplir con el estatus especial que debe otorgar a Donetsk y Lugansk.

Para Ucrania, el quid de la cuestión es el orden cronológico que se debe seguir entre la entrada en vigor del estatus especial y la celebración de elecciones locales, así como para el restablecimiento del pleno control de la frontera ruso-ucraniana en la zona de conflicto por parte del Estado ucraniano.

La Fórmula Steinmeier, que recibe el nombre del exministro alemán de Exteriores y actual presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y que fue adoptada en 2019, intentó poner orden en los pasos a dar, sin éxito hasta hoy.

Al adoptar el texto, Zelenski aceptó la celebración de elecciones locales en el Donbás, pero insistió en que éstas solo pueden celebrarse después de la retirada de las fuerzas rusas y después de que Ucrania recupere el control de la frontera estatal.

Rusia, por contra, afirma que el traspaso del control comenzaría al día siguiente de las elecciones y terminaría después de una reforma constitucional sobre la descentralización de Ucrania.

Así las cosas, el sacar a los Acuerdos de Minsk del punto muerto en el que se encuentran no será fácil para Alemania y Francia, pero ambos países consideran que, hoy por hoy, no hay otra alternativa.

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