Según la OMS, de las siete vacunas que se encuentran actualmente en la segunda fase de prueba, tres han sido desarrolladas por dos empresas chinas, y dos por compañías o instituciones de investigación estadounidenses.

La Casa Blanca planea invertir 10,000 millones de dólares en las fases de prueba, fabricación y compra de una o más vacunas. Según la llamada “Operation Warp Speed”, se deberían proporcionar al menos 300 millones de dosis de vacunas hasta enero de 2021. Aquí participan seis compañías farmacéuticas estadounidenses, así como el grupo británico-sueco Astrazeneca.

El general Gustave Perna, coordinador de dicho proyecto en el Ministerio de Salud de EU, dijo ante el Senado de su país que hay disposición a “colaborar con cualquier país que ofrezca información o cooperación sobre el desarrollo de vacunas o medicamentos”. Con China no estarían dispuestos a trabajar, aclaró Perna.

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Datos positivos y ataque cibernéticos

La empresa farmacéutica Moderna, de Massachusetts, comenzó a probar sus estudios clínicos en personas en marzo y dio a conocer los resultados positivos el pasado mayo. Incluso anunciaron que se podría empezar con la fabricación en julio de 2020.

Una semana más tarde, el FBI y CISA, el sistema de defensa cibernético de Estados Unidos, anunciaron que Moderna habría sido hackeada desde Pekín con el fin de obtener los resultados de la investigación sobre la vacuna contra el coronavirus.

David Fidler, de la fábrica de ideas estadounidense Council on Foreign Relations, dijo a DW que no duda de que “China y otros países intentan conseguir información sobre las actividades de organizaciones estadounidenses en relación con la pandemia, entre ellas, el desarrollo de vacunas”.

“Codo a codo con todo el mundo”

China, donde apareció el virus por primera vez, fue el primer país en publicar su secuencia del genoma en enero. Dicho país presenta el desarrollo de una vacuna como una “lucha decidida” que está librando “codo a codo” con todo el mundo.

En marzo, la compañía china CanSino, en cooperación con la Academia China de Ciencias Militares, anunció resultados preliminares positivos para iniciar la primera fase de prueba de su vacuna. Quinientas personas en un hospital en Wuhan participan ya en las pruebas de la segunda fase. La semana pasada, la compañía SinoVac también informó sobre resultados prometedores después de inyectar una vacuna en fase de prueba a 743 personas.

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Chang Lung-Ji, director del laboratorio del Geno-Inmune Medical Institute en Shenzhen, que también está trabajando en el desarrollo de una vacuna, dijo a DW: “Gracias a la experiencia en medicina molecular, China podría superar a Estados Unidos en la carrera por una vacuna contra la Covid-19”.

Sin embargo, China todavía depende de las importaciones de alta tecnología cuando se trata de la producción en masa de una vacuna, por lo que necesita el apoyo de países extranjeros.

Solidaridad vs. intereses individuales

En una reunión de la OMS en mayo, el presidente de China, Xi Jinping, dijo que su país proporcionaría una vacuna como un “bien público mundial”. Esto distinguiría a Pekín de Estados Unidos, país que no ha respaldado la resolución de la OMS de que se debe proporcionar una vacuna “justa y equitativamente”.

El coordinador de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que participa en el desarrollo de vacunas, dijo que cualquier vacuna en todo el mundo debería estar disponible para aquellos que más la necesitan.

“Tanto Estados Unidos como China sabrán cómo proporcionar una vacuna eficaz y segura para satisfacer sus intereses nacionales”, dijo el experto en salud Fidler. Y los países menos fuertes económicamente deben ser conscientes de que el acceso a una vacuna china o estadounidense estará vinculado a condiciones políticas. Sin embargo, esta es la primera vez que el desarrollo de una vacuna pandémica se ha relacionado con una situación geopolítica. “Por lo tanto, no está claro cómo terminará esto”, dice Fidler.

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No hay cooperación entre China y EU

Estados Unidos y China no son los únicos países en los que se está llevando a cabo una investigación febril para encontrar una vacuna. Ambos rivales no cooperan entre sí, sino que lo hacen con otros países. Por lo tanto, el componente geopolítico de la búsqueda de una vacuna podría ser menos significativo de lo que sugiere la batalla mediática entre Pekín y Washington.

Actualmente se están probando alrededor de 120 vacunas, incluso en Alemania. La compañía CureVac, de Tubinga, ha comenzado la primera fase de prueba de su vacuna. El gobierno germano invirtió 300 millones de euros en la compañía después de que el gobierno de Estados Unidos también mostrase interés en dicha compañía.

“Dado el gran número de proyectos de desarrollo de vacunas en diferentes países y continentes, no esperamos conflictos de distribución global”, dijo a DW Han Steutel, presidente de la Asociación de Empresas Farmacéuticas de Investigación en Alemania (vfa). “Más bien asumimos que las vacunas pueden iniciarse más o menos simultáneamente en varios países”, añadió.

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“No es en verdad importante qué empresa o asociación pública o privada reciba la licitación para una vacuna o de qué país provenga dicha vacuna”, afirmó Steutel. Es mucho más importante que se liciten varias vacunas y se produzcan cantidades suficientes con rapidez, porque esta es la única forma de satisfacer las necesidades mundiales.

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