EFE.- Ómicron, la nueva variante del coronavirus detectada en Sudáfrica, ha vuelto a poner el foco en la falta de vacunas de África y su desigual lucha contra la pandemia, lo que convierte al continente en “caldo de cultivo” de otras variantes.

Desde que científicos sudafricanos informaran el pasado jueves del hallazgo de la variante Ómicron, que causa inquietud por sus múltiples mutaciones en África, las alarmas de la ONU y de los gobiernos se han activado en todo el mundo, donde numerosos países han confirmado ya la presencia de ómicron.

El descubrimiento de la Ómicron ha desatado restricciones de viaje a Sudáfrica y otros países del sur del continente africano, como la cancelación de vuelos, que golpea a las economías de esos países; una medida criticada por el Gobierno de Pretoria, que ha exigido su cancelación “urgente”.

El consejero delegado de la Alianza para las Vacunas GAVI, Seth Berkley, aseveró en estas horas mediante Twitter que “los países que detectan y notifican variantes rápidamente deben ser elogiados, no penalizados”.

“No es el momento de entrar en pánico y exacerbar aún más las impactantes desigualdades que hemos visto a lo largo de la pandemia. Las decisiones deben basarse en la ciencia, no en la política“, remarcó Berkley.

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África ‘caldo de cultivo de variantes’

El surgimiento de ómicron arroja de nuevo luz sobre un problema recurrente: el desigual reparto de las vacunas contra Covid-19 en el mundo y, especialmente, en África, transformada en un “caldo de cultivo de las variantes” del coronavirus, como denunció horas atrás el secretario general de la ONU, António Guterres.

Según los últimos datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de la Unión Africana (África CDC, organismo de la Unión Africana), sólo el 6.6% de la población continental -unos 1.300 millones de habitantes- ha recibido la pauta completa de vacunación.

Ese panorama no es homogéneo y varía por países, algunos de los cuales superan ese porcentaje, como Sudáfrica -epicentro continental de la pandemia-, donde el 24% de la población tiene la pauta entera.

Se trata, en todo caso, de cifras ínfimas en comparación con la media de zonas como Norteamérica o Europa, en las que más del 60% de sus habitantes cuentan con una inoculación completa.

No estamos ganando en África esta batalla. Todo lo que necesitamos es un acceso rápido a las vacunas“, admitió la semana pasada el director de África CDC, John Nkengasong, al recordar que la tercera ola de la enfermedad resultó “brutal” en el continente, pues la mayoría de países no estaban preparados para su virulencia.

Especial preocupación causa la falta de vacunación entre los trabajadores sanitarios de África, pues sólo el 27% ha sido completamente inoculado, lo que deja desprotegida a una gran parte de esa fuerza laboral que actúa en primera línea contra la pandemia, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hasta la fecha, unos 403 millones de dosis han sido adquiridas por los países africanos, de las que se han administrado cerca de 222 millones, de acuerdo con África CDC.

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El ‘imperialismo’ de las vacunas

Otro obstáculo radica en la oposición a la propuesta de renuncia temporal a los derechos de propiedad intelectual sobre las herramientas médicas de Covid-19 por parte de países de renta alta, entre ellos la Unión Europea, el Reino Unido y Suiza.

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ha abanderado esa propuesta para acabar con el “imperialismo” de las vacunas.

En un comunicado remitido en las últimas horas, Médicos Sin Fronteras (MSF) instó a “los países ricos a que pongan fin al bloqueo de la suspensión de la propiedad intelectual (…) y apoyen la exención de inmediato”.

La reciente aparición de otra nueva variante, más transmisible, es un ejemplo elocuente de cómo este virus sigue mutando, sobre todo en ausencia de un acceso equitativo a las herramientas médicas adecuadas para hacer frente al Covid-19″, afirmó la responsable en Sudáfrica de la Campaña de Acceso de MSF, Candice Sehoma.

En otra nota, el director de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC) para África, Mohammed Mukhie, defendió una “cobertura vacunal equitativa”.

“Las variantes seguirán apareciendo mientras el virus continúe circulando. La equidad de vacunas, datos y conocimientos son fundamentales para proteger el continente africano”, alertó Mukhie.

Desde que registró su primer caso de coronavirus en febrero de 2020 en Egipto, África acumula algo más de 8,6 millones de casos, de los que más de 222,000 han desembocado en muertes.

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