En Estados Unidos, un colectivo de millones de pequeñas y medianas empresas, así como bares locales, tiendas familiares y restaurantes se enfrentan a la lucha de sus vidas por la pandemia de coronavirus. Muchos de ellos han recibido instrucciones de cerrar o han sufrido una fuerte caída porque sus clientes se quedan en casa para mitigar la propagación. A pesar del fuerte disgusto por los rescates financieros en EU, no existe un riesgo moral al usar las herramientas disponibles del gobierno y finanzas para ayudar a estas empresas a sobrevivir la interrupción.

El riesgo moral es la idea de que una persona o empresa toma riesgos indebidos sabiendo que está protegida contra el resultado y que otros absorberán los costos del fracaso. A causa de la pandemia del coronavirus, las empresas están cerradas o casi inactivas por causas ajenas a su voluntad. Recordemos que Estados Unidos decidió entrar en una recesión repentina y profunda sin precedentes como una forma de detener la propagación del virus, por lo que las industrias no saben cómo cubrir los cheques de alquiler y nómina y luchan por encontrar un camino a seguir.

La crisis revela que su bar favorito de deportes, el restaurante italiano local, y su contratista no son computadoras. No tienen los márgenes de beneficio y el efectivo suficiente para sobrevivir un cierre de semanas o meses. Estas empresas no merecen ser incluidas en los planes de ahorro para la jubilación 401k, como lo hace Apple, sin embargo, tienen un enorme beneficio; le dan servicio a los pueblos y ciudades, hacen que los vecindarios sean más habitables y valiosos.

La crisis de flujo es real, por lo que el gobierno y prestamistas privados pueden tener los medios financieros para sostenerlo. Es un momento en que el apoyo debe ser alto para las iniciativas como fondos de rescate temporales respaldados por el gobierno, garantías de préstamos federales, alivio de impuestos, pagos de apoyo en efectivo, estímulo fiscal y otras medidas, como la indulgencia de préstamos.

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Foto: startupcollective.com

“El problema del riesgo moral no está allí. Tiene mucho más sentido económico lograr que las empresas superen el problema que dejar que fracasen. Si lo hacemos con garantía de préstamos o medidas parciales sería posible, este no es el resultado de que las pequeñas empresas hayan hecho un mal trabajo”, explica Campbell Harvey, economista y socio de 193,000 millones de dólares (mdd) en activos de Research Affiliates, quien había predicho una recesión incluso antes del coronavirus.

El martes, Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, anunció durante una conferencia de prensa que su unidad considera enviar cheques directamente a los estadounidenses y diferir 300,000 mdd en pagos de impuestos al Servicio de Impuestos Internos. Por separado, han surgido informes de que Mnuchin se prepara para llevar un proyecto de estímulo de 850,000 mdd al Congreso, con el apoyo del senador Marco Rubio.

Actualmente hay otros esfuerzos en curso para mitigar el impacto económico del coronavirus

Este fin de semana, la Cámara aprobó una resolución que abre nuevos fondos para el Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños y el Programa de Asistencia Alimentaria de Emergencia, el cual brinda 25 millones de comidas a personas mayores de bajos ingresos. El proyecto de ley reembolsa a los estadounidenses sin seguro médico por las pruebas de diagnóstico del coronavirus y financia esos costos para los veteranos. Además abre nuevas vías para la licencia por enfermedad y un grupo de otros créditos fiscales y asistencia para los trabajadores afectados.

El domingo, la Reserva Federal comenzó a embarcarse en un libro de jugadas en tiempos de crisis, reduciendo a cero las tasas de interés a corto plazo y lanzando compras de activos por 700,000 mdd, además de abrir una serie de herramientas para aumentar la liquidez. Del mismo modo, amplió la disponibilidad de su llamada “ventana de descuento” para los bancos y trabajó para estabilizar los mercados de financiación a corto plazo. El martes inauguró nuevas instalaciones destinadas a los mercados de papel comercial. La Fed también suspendió las regulaciones sobre los requisitos de reserva y solicitó a los bancos que recurran a sus reservas de liquidez y capital para extender el crédito a las empresas.

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Si estas medidas no son suficientes para causar un desmayo conservador fiscal, todavía hay más:

Las conversaciones en Washington indican que las garantías de préstamos por desastre por parte de la Administración de Pequeñas Empresas aumentarán a 250,000 mdd. Las organizaciones de defensa empresarial como la influyente Cámara del Comercio están adoptando una mentalidad de sumidero ante el problema.

Actualmente la Cámara pide una reducción total del impuesto sobre la nómina para los meses de marzo, abril y mayo como una forma de conservar inmediatamente el efectivo para las empresas. Cada mes, estos pagos suman un total de 100 mil millones. Además, se pretende que el programa de préstamos por desastre de la SBA esté disponible de inmediato en todo el país para las industrias afectadas, eliminando la burocracia de las certificaciones de estado por estado y de condado por condado. También recomienda que la SBA apruebe préstamos por desastre para los montos por debajo de 350,000 tomando como base los puntajes de crédito y no la complicada documentación.

Aún más revelador, la Cámara recomienda una forma para que las grandes industrias aprovechen la ventana de descuento de la Reserva Federal que libera una sección de la Ley de la Reserva Federal. “El Departamento del Tesoro, la Reserva Federal, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) deberían trabajar junto con los bancos para establecer un sistema de facilidades de crédito, para proporcionar préstamos y garantías dirigido a las empresas con más de 500 empleados con el fin de abordar las interrupciones creadas por la emergencia del coronavirus”.

En Wall Street, los bancos estudian formas adicionales de trabajar con los reguladores para inyectar crédito en la economía. Además de las servidumbres de capital y liquidez, la conversación se centra en hacer que los reguladores faciliten la tolerancia de préstamos u otros tipos de modificaciones, que puedan ayudar a las pequeñas empresas a sobrevivir la tormenta.

Durante la semana pasada, Kelly King, CEO de Truist Financial, dijo que los reguladores han encontrado formas de ayudar a los bancos para brindar apoyo a los clientes con problemas.

“En la facturación de empresas, los consumidores necesitan ayuda y muchas veces pueden pagarla. Solo necesitan una pequeña extensión de los términos o tal vez pretendemos reducir un poco la tasa, sin embargo, en el momento en que lo hacemos, se convierte en un TDR (o una reestructuración de la deuda con problemas). Estamos apelando a los reguladores y estos parecen receptivos”, explicó King en una conferencia del miércoles pasado.

Estos esfuerzos colectivos tienen el potencial de devolver miles de mdd a las empresas y trabajadores que necesitan efectivo

También reaviva los recuerdos de la crisis financiera de 2008, cuando los bancos fueron rescatados y la frase “riesgo moral” se generalizó. Muchos estadounidenses, por una buena razón, hicieron una gran pausa ante la idea de arrojar efectivo a prestamistas y prestatarios imprudentes como una forma de resolver la crisis.

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En la crisis actual por el coronavirus, sus consecuencias económicas parecen potencialmente más profundas y preocupantes, sin embargo, la asignación de la culpa no es tan clara. ¿Realmente deberíamos señalar a millones de empresas y sus trabajadores por operar a pesar de que no son lo suficientemente rentables como para sobrevivir a un paro total de unos pocos meses?

“En la crisis financiera pasada, si arreglaste los bancos, arreglaste la crisis. Fue bastante repugnante, pero funcionó. Esta situación es completamente diferente ya que se trata de un evento de fuerza mayor. Se podría comparar con un desastre natural. Hay empresas de calidad que se hundirán y no se debe a ningún error de su parte. Esa es la diferencia clave que se debe reconocer”, explica Harvey de Research Affiliates.

Washington y el sistema bancario actuán para detener las consecuencias de la pandemia. La esperanza es que el coronavirus sea una tensión temporal en los negocios para resolver con liquidez y flujo de caja a corto plazo, pero la realidad es que podría ser mucho peor. Un escenario poco prometedor es que industrias enteras no lo logran, y un gran porcentaje de las pequeñas empresas cierran sus puertas. ¿Podría el vecindario transformarse a raíz del virus? La respuesta es sí.

Por ahora, hay pocas razones para mantener el apoyo ante el dinero que se acorrala para mitigar el impacto económico de la pandemia y ayudar a las empresas a sobrevivir.

Las industrias están haciendo lo correcto al cerrar y los compradores también al quedarse en casa. Es más que justo, dadas estas instrucciones, que grandes recursos y soluciones creativas se comprometan a ayudar a las pequeñas empresas para que sobrevivan al coronavirus.

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