Investigadores dirigidos por los doctores Louis Falo, Jr y Andrea Gambotto de la Universidad de Pittsburgh han estado trabajando en el desarrollo de vacunas para otros coronavirus, incluido el que causa el Sistema Respiratorio del Medio Oriente (MERS) y así es que adaptaron el sistema de parches de microagujas que habían estado implementando para producir una vacuna candidata para acabar con el SARS-CoV-2.

El estudio fue financiado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los NIH (NIAID), el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel (NIAMS) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y fue dado a conocer en línea a inicios de abril, en EBioMedicine, una revista de The Lancet.

El equipo desarrolló un método para administrar su vacuna MERS a ratones usando el mencionado parche de microagujas. Tales apósitos se asemejan a una pieza de velcro, con cientos de pequeñas microagujas hechas de azúcar.

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Las agujas se introducen en la piel y se disuelven rápidamente, liberando el compuesto de la vacuna. Dado que el sistema inmune es altamente activo en la piel, administrar vacunas de esta manera puede producir una respuesta inmune más rápida y robusta que las inyecciones estándar debajo de la piel.

Cuando se colocó el parche de microagujas a ratones, se introdujeron tres vacunas experimentales MERS diferentes que indujeron la producción de anticuerpos contra el virus. Estas respuestas fueron más fuertes que las respuestas generadas por la inyección regular de una de las vacunas junto con un potente estimulante inmunitario (un adyuvante).

Así fue que los niveles de anticuerpos continuaron aumentando con el tiempo en ratones vacunados con parche de microagujas, hasta 55 semanas, cuando terminaron los experimentos.

Utilizando el conocimiento obtenido del desarrollo de la vacuna MERS, el equipo creó una vacuna similar de microagujas dirigida a la proteína espiga del SARS-CoV-2 y provocó una fuerte producción de anticuerpos en los ratones en solo dos semanas.

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Los animales vacunados no han sido rastreados durante el tiempo suficiente para ver si la respuesta inmune a largo plazo es equivalente a la observada con las vacunas MERS. Sin embargo, los resultados son prometedores a la luz de los resultados de la vacuna MERS similar.

Los componentes de la vacuna experimental podrían manufacturarse rápidamente y a gran escala, dicen los investigadores. El producto final tampoco requiere refrigeración, por lo que podría producirse y almacenarse hasta que se necesite.

El equipo ahora ha comenzado el proceso de obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EU para lanzar un ensayo de fase 1 en los próximos meses.

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