Levantar un proyecto cultural en México se puede considerar una misión imposible, pero una vez que se toma la decisión de brincar la muralla de obstáculos, con tolerancia, constancia e incluso suerte y necedad, puede concretarse.

Este año, el Festival Marvin llega a su sexta edición y poco a poco se convierte en un referente para los amantes de las artes emergentes en la Ciudad de México.

A unas horas de que se develara una parte del cartel de invitados que el festival alojará para su próxima edición, tuve la oportunidad de hablar con Cecilia Velasco y Manu Charritton, quienes han estado detrás de esta propuesta desde su arranque y que han conseguido hacerse de un nombre y colarse en la agenda cultural de la capital mexicana, y un referente para los habitantes y visitantes de las colonias Roma y Condesa.

Corredor Cultural Roma-Condesa

Corredor Cultural Roma-Condesa

“El proyecto se crea a base de puras dificultades. Ha sido una carrera larga que Manu y yo hemos llevado desde hace más de 10 años, en la que hemos abierto un camino en donde no lo hay, tratando de generar nuevas ideas, experiencias, puntos de encuentros. Queriendo inventar el hilo negro llegamos a un punto en el que nuestro lema fue ‘no hay límites y hagamos que sucedan las cosas’”, compartió Ceci, empresaria y presidenta de Marvin, al hablar de las motivaciones para crear un proyecto así.

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“Llegar con una agencia de medios para ver temas de publicidad, explicarles cuáles eran las nuevas tendencias indie, enseñarles una portada de este tipo de discos a alguien que trabajara ahí, era como hablar en chino: nos miraban como si fuéramos extraterrestres, y después de insistir y tocar muchas puertas pudimos ir contando con la suerte de que las cosas fueron cambiando, y hoy se ve un interés mucho más grande de parte de todo el mundo con respecto a propuestas nuevas, a la música indie, música rara. Es un poco más sencillo, pero hace seis años que empezamos el festival, todavía se sentía esa barrera”, dijo Manu Charritton, productor general del festival.

Después de ya un lustro de llevar a cabo el festival e ir notando cómo va creciendo el engagement del público con esta propuesta, los retos cambian e incluso surgen otros que nada tienen que ver con su naturaleza.

The Raveonette (2015)

The Raveonette (2015)

Este año, uno de los enemigos a vencer ha sido la devaluación del peso, tema que ha jugado en contra de la contratación de artistas, reservaciones de vuelos y todos los gastos que conlleva tener a talento internacional en un cartel, un tema que, según Manu, poco a poco se está viendo reflejado no sólo en la organización de este festival en especifico, sino en general para muchos promotores que buscan traer espectáculos internacionales al país y que se encuentran con este agente en contra.

“Es casi imposible llegar con el público y decirles ‘pues, ¿qué creen?, que con el aumento del dólar les vamos a pasar la factura a todos ustedes y los precios van a subir”, externó Charritton, quien como plan de acción ante esta situación asegura que se hace un esfuerzo adicional de parte del festival, que consiste en tener habilidad al negociar, en hablar con los agentes internacionales y explicarles sin tapujos cuál es la situación de lo que pasa en el país, y ser sinceros en ese aspecto para lograr mantener a estos talentos sin que eso termine con el festival.

Cada vez hay más festivales en México y cada vez es más importante acudir a ellos y ser vistos como parte del público, compartir en redes sociales con quien se estuvo, a qué banda se vio, etc.

Para los organizadores del Festival Marvin, esto es sólo una muestra de cómo las formas de consumir música y arte han cambiado, la forma de descubrir música y estar al pendiente de las nuevas propuestas.

Together Pangea (2015)

Together Pangea (2015)

Para Cecilia Velasco, las experiencias que busca el público mexicano en un festival son completamente distintas de otro tipo de público; en este caso específico, por su naturaleza es un festival que te hace vivir la ciudad de una manera distinta, mientras otras marcas como el Vive Latino o Corona Capital son otro mundo, aunque sucedan en el mismo universo. La oferta es muy grande y es lo que da cabida a todos.

Convertir las calles de la ciudad en una celebración a la expresión creativa y ser una plataforma de lanzamiento y desarrollo de artistas es parte de su ADN y su razón principal de ser.

El logro principal de esta propuesta ha sido el poder ser lo suficientemente realistas como para que no se vayan las ideas al cielo y cometer un error grave, pues en una industria como ésta, según las propias palabras de Manu, un error muy grave lo puedes pagar demasiado caro como para quedarte sin festival.

Un proyecto así, que surge por una inquietud personal e incluso por “amor al arte”, puede ser una fuente de satisfacciones, pero tarda en madurar para convertirse en un negocio redituable. Para este festival, la línea no ha sido recta; han habido años buenos, años malos, pero finalmente en este año sus organizadores aseguran que se han sentado bases sólidas para poder verlo como negocio.

D-Brown (2014)

D-Brown (2014)

“El boca en boca ha crecido, se suman también nuevos gastos, digamos que no contamos con esta base de ‘papá rico’. Para nosotros, los patrocinadores han sido básicos, y que repitan ayuda a nuestra base, y del otro lado la gente que compra su boleto, ésas son las dos bases en las que estamos cimbrados. Y esto tiene que ver con una constancia de hacer bien las cosas, de mantener un cierto nivel de calidad, en ir generando una expectativa y cumplirla. Año con año, esto se va sumando y vas generando una confianza. Es constancia, y la consecuencia de esto es la constancia de los asistentes y de los patrocinios, que son un pilar básico para que logremos tener nuestro festival”, aseguraron Ceci y Manu.

Al hablar del “boca en boca” y de cómo actualmente puede magnificarse en un segundo gracias a las redes sociales, los organizadores del Festival Marvin están convencidos de que lo más poderoso que se ha dicho de éste es el hecho de que ahí es posible ver a artistas que en otras circunstancias no hubieran tocado en este país, y ése es uno de los principales méritos de esta fiesta de música, manifestaciones culturales e incluso stand up comedy que se llevará a cabo los días 19, 20 y 21 de mayo en el Circuito Roma- Condesa de la Ciudad de México.

Apolo (2011)

Apolo (2011)

 

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