Por Graciela Nichols*

Para poder hablar correctamente del proceso de nacionalización que existe en Portugal desde el año 2015, es importante comenzar con una breve introducción histórica para así poder comprender el trasfondo de este procedimiento.

Se les denomina Judío Sefardíes a aquellas personas que son descendientes de judíos expulsados de la Península Ibérica en el siglo XV, ya que hace más de 500 años fue promulgado por los Reyes Católicos un Decreto que recibió el nombre  de la Alhambra o Edicto de Granada, cuya finalidad fue la expulsión de los judíos de España y posteriormente de todos aquellos territorios que se encontraran bajo el poder de los Reyes Católicos.

Los exiliados emigraron principalmente a Portugal, Nantes, Londres, Ámsterdam, Hamburgo, así como también a Estados Unidos, Argentina, México, Israel, Francia, Italia, Marruecos, Brasil, entre otros países. Y a su vez los judíos que emigraron a Portugal fueron expulsados en el año 1496. 

Así que, es debido a este antecedente histórico que la Comunidad Judía, impulsó la creación de una Ley para que los descendientes de judíos expulsados puedan solicitar la nacionalidad y tener derecho al retorno a quien lo desee; siempre y cuando puedan acreditar que dentro de sus antepasados exista una raíz judío sefardí.

Dicha ley recibió el nombre de Decreto/Ley 30A/2015 siendo aprobada el 29 de enero del 2015 por el Gobierno de Portugal y entrando en vigor ese mismo año; permitiendo que aquellos interesados que puedan comprobar tener una conexión con aquellos judíos exiliados de Portugal, puedan aplicar para obtener la nacionalidad de dicho país y de alguna forma recuperar la herencia que se fue perdiendo con el pasar de los años. 

Lo anterior se puede llevar a cabo a través de un procedimiento detallado en la ya mencionada ley y el cuál a grandes rasgos se podría resumir en tres grandes etapas: 

  1. Investigación de las líneas genealógicas de los antepasados hasta encontrar una raíz judío sefardí.
  2. Tramitación de un Certificado otorgado por la Comunidad Judía (en este caso de Oporto o Lisboa), mismo que avala lo encontrado en el punto anterior, dándole así un reconocimiento oficial a los antepasados.
  3. Presentación del caso junto con todas las pruebas necesarias ante el Ministerio de Justicia de Portugal. Es en este punto donde el gobierno del mencionado país decidirá si el interesado pudo acreditar su herencia judío sefardí.

Ahora bien, una vez que el trámite fue concluido y se obtiene un resultado satisfactorio, el interesado tendrá acceso a los mismos derechos que si hubiera nacido en Portugal, así como las obligaciones en caso de que decida residir en el mismo. 

Es importante que mencionemos que si bien el trámite puede parecer muy sencillo, se basa en una serie de investigaciones realizadas por expertos en la materia que requieren mucho estudio y tiempo, e inclusive aunque se haga de la manera correcta y por estos profesionales, no se puede asegurar que todos los interesados puedan encontrar un resultado favorable, por lo que es mejor ir con el panorama de resultados posibles presente. 

Lo ideal es que si usted interesado, se acerque a gente experta en estos trámites, para que así pueda recibir la guía correcta, aumentando sus posibilidades de un resultado favorable.

 

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