Los videojuegos de horror están en una posición bastante compleja en comparación a otros nichos, sobre todo porque además de tener mecánicas y sistemas que funcionen satisfactoriamente, tienen la expectativa de causar terror en el usuario, y si una sola de las dos falla, todo se puede venir abajo. Sin embargo, el horror es una de las apuestas más queridas por los estudios de desarrollo independientes, que están dispuestos a tomar el reto de hacer funcionar esta dualidad.

El estudio franco-californiano Honor Code hizo recientemente su debut con una arriesgada propuesta de survival horror llamada Narcosis, publicado para PlayStation 4, Xbox One, y Windows, en donde tiene compatibilidad con Oculus Rift para jugarse en Realidad Virtual. El concepto de este título es bastante simple: eres un buzo industrial que se ve atrapado en las profundidades el Océano Pacífico tras un accidente, por lo que necesitas hacer lo que sea necesario para evitar morir o enloquecer.

El concepto es lo suficientemente común para que en unas líneas entendamos de qué se trata, pero lo suficientemente específico para capturar el interés. En lo particular, la idea me pareció una combinación perfecta para quienes sean amantes del horror y del mar (aunque mejor ni pensemos en las personas diagnosticadas con talasofobia). La historia se lleva a cabo en esta época, aunque con ciertos elementos de ciencia ficción, ya que todo comienza en una base submarina a más de 3,000 metros de profundidad, por lo cual usamos unos pesados trajes submarinos que nos protegen de la presión.

Foto: Honor Code.

Al principio de la historia vemos cómo un terremoto cercano causa destrucción en nuestra base y mata prácticamente a todos nuestros compañeros, por lo que nos quedamos en las profundidades inexploradas arrastrándonos entre cavernas en completa obscuridad y los restos del complejo industrial en el que trabajábamos. Narcosis funciona en primera persona, sin embargo, tiene un sistema de movimientos y cámara bastante particular y difícil de dominar: con un stick controlamos el movimiento de nuestro personaje dentro del traje, y con el otro el movimiento del traje en sí. Esto tiene bastante sentido y una utilidad muy realista, ya que el traje es bastante tosco y difícil de mover: por dentro tiene los indicadores de oxígeno y energía, así como un ángulo de visión bastante limitado. Esto genera que en ocasiones nos encontremos en posiciones en diagonal bastante incómodas que pueden generar retrasos y movimientos en falso con graves consecuencias.

Aunque el traje nos mantiene con vida, siempre estamos en una carrera contra el tiempo, ya que le oxígeno es limitado, por lo que necesitamos encontrar tanques que nos permitan respirar unos minutos extra. De aquí es donde se derivan el mayor terror del juego, el estar constantemente revisando el medidor de oxígeno, con el miedo de que no sabemos cuándo encontraremos el siguiente tanque.

Foto: Honor Code.

Narcosis tiene una interpretación bastante literal del término survival horror, ya que realmente estamos indefensos y lo único a lo que podemos aspirar es sobrevivir. Nuestros enemigos son la falta de oxígeno, la presión, la oscuridad, las criaturas submarinas y nuestra propia sanidad mental. Contamos con un cuchillo, pero realmente es una herramienta y no un arma: cuando encontramos criaturas podemos intentar pelear, pero casi siempre es inútil. La única forma de sobrevivir a las criaturas es evitarlas, distraerlas o buscar rutas alternativas. La sensación de indefensión es difícil de combatir, ya que en un par de segundos podemos estar muertos, no necesariamente porque las criaturas nos vayan a devorar, sino porque al mínimo ataque se rompe el visor del casco y sufrimos una horrible muerte por la presión.

Debido a lo pesado del traje, los movimientos son lentos e imprecisos. Lo que genera una frustración en cada sección del juego, ya que además la luz es escasa e inconsistente. En verdad nos encontramos en un laberinto submarino tan irregular que es difícil identificar los caminos, incluso cuando ya hemos estado allí antes. Las áreas más complicadas son las cavernas y el suelo marino, pero hay algunas partes que se desarrollan en los restos de la base submarina, que ahora están completamente inundados, y que funcionan como exposición de la historia.

Foto: Honor Code.

Anticipadamente el nombre del juego ya nos está diciendo que podemos esperar la degradación psicológica de nuestro personaje, que eventualmente comenzará a tener visiones distorsionadas de la realidad, lo que hará difícil su supervivencia, no sólo por los peligros que representa el perderse, sino porque mientas más agitados estamos, más oxígeno consumimos.

El mejor de los recursos de ambientación es la oscuridad, ya que casi todo el tiempo estamos sufriendo por encontrar formas inteligibles. Sin embargo, cuando estamos en áreas mejor iluminadas, notamos la debilidad gráfica de Narcosis; aunque se publicó apenas en 2017 y llegó al PlayStation 4 hace unos meses, visualmente parece un juego de hace 10 años. Esto no es algo terrible, pero definitivamente está por debajo de la expectativa gráfica incluso para un juego independiente.

Foto: Honor Code.

La versión que jugué de Narcosis fue la de PlayStation 4, que no cuenta con compatibilidad para PlayStation VR, ya que el ésta es una función por el momento exclusiva para la versión de Windows.

En total Narcosis brinda unas cuatro horas de juego desesperante y doloroso. Desafortunadamente, el equipo de Honor Code no logró el balance ideal entre las mecánicas de juego y la sensación de horror que genera el título, aunque en su propia medida estos dos elementos siempre van de la mano. Narcosis no es recomendado para mucha gente, sólo para quienes tengan un interés muy particular en el horror y las temáticas marinas; fuera de eso, no hay mucho más que descubrir en este juego que, viéndolo con los mejores ojos posibles, es un interesante debut para un estudio joven que muestra gran capacidad para proyectos futuros.

 

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