A nadie le gusta renunciar a un triunfo que ha costado años de duro trabajo. Sin embargo, sólo desearlo no basta, hay que poner manos a la obra.

 

 

Para que un negocio que ya ha alcanzado la madurez logre seguir innovando, y conservar así la preferencia de sus clientes, requiere tener una visión clara del sitio en el que desea estar.

Basándose en esto, el consejo de administración determinará las estrategias que más adecuadamente definan el rumbo que se va a tomar. Finalmente, el director deberá ejecutar dichas tácticas (para asegurar que se alcance la meta a mediano y largo plazo), así como los aspectos clave necesarios para optimizar su operación y facilitar su gestión. Como bien dijo Maurice Blondel: “El futuro no se prevé, se prepara”.

 

Diseccionando la táctica

Primero que nada, es importante definir categorías o etapas en la estrategia que permitan agrupar dentro de ellas las funciones del consejo de administración. Posteriormente, se determinarán las líneas de acción (así como las actividades específicas) que le ayudarán a éste último a cumplir con sus responsabilidades y agreguen valor a la empresa.

Es importante tener una estrategia constante y proactiva, en lugar de una cultura reactiva. A manera de ejemplo, propongo las siguientes:

 

Crecimiento de la empresa

El consejo debe definir diversas acciones que hagan más visible a la empresa, mediante la difusión de sus bienes y servicios, y presentarlas al director general para que éste a su vez desarrolle el tema con los gerentes y las áreas involucradas. Para poder determinar los objetivos, cómo se lograrán, qué equipos estarán involucrados, el tiempo que será necesario, entre otros detalles, resulta prioritario contar con una cultura organizacional bien definida y que todos los colaboradores compartan, de otra manera no se pueden tener metas en conjunto.

 

Optimizar operaciones y recursos

Simplificar las tareas administrativas y utilizar de manera adecuada todos los recursos disponibles (incluyendo la tecnología), son acciones que ayudan a la empresa a generar más valor. Para lograrlo, es necesario realizar un análisis en el negocio, con el propósito de identificar, administrar y controlar los riesgos que podrían generarse, así como el impacto de los mismos. Lo anterior permitirá delegar responsabilidades de manera más eficiente, aumentando el desempeño de los trabajadores y la operación como tal.

 

Desarrollo del personal

El recurso humano es uno de los activos más importantes, puesto que la rentabilidad y crecimiento del negocio dependen del compromiso, desempeño y esfuerzo realizado por la fuerza laboral. Por tal motivo, el consejo debe asegurarse de que exista capacitación constante en todas las líneas de trabajo (con principal enfoque a los directivos), propiciando no sólo el desarrollo de habilidades y mayor rendimiento del empleado, sino un sentido de pertenencia y motivación.

 

Comunicación y transparencia

El mantener canales de comunicación honestos, sin mentiras ni omisiones, permitirá un manejo de información más fluido, con transmisión eficiente entre niveles y retroalimentación constante, acciones que a su vez derivarán en mejoras. Debido a que el consejo de administración funge como intermediario entre el director general y la asamblea general de accionistas, su labor de comunicación resulta prioritaria para la operación diaria de la empresa y para rendir un informe adecuado a los accionistas.

 

El valor de la estrategia

Aunque el plan estratégico deberá enfocarse en materializar la visión de la empresa, también es muy importante que se preocupe por mejorar la operación y control interno de la misma. Para lograr lo anterior, hay que tomar en cuenta aspectos externos, tales como el entorno competitivo del negocio, el mercado, las barreras a que se enfrenta, las necesidades de sus clientes, entre otras. Será importante contar con un cuadro de mando que, por medio de indicadores claros, permita adelantarse al mercado al momento de tomar decisiones.

El que una empresa cuente actualmente con los recursos que requiere, el crecimiento deseado, comunicación transparente y un consejo de administración eficaz, no implica que esto existirá de por vida. Por eso es importante tener una estrategia constante y proactiva, en lugar de una cultura reactiva.

Consideremos lo dicho por Joanne Harris: “Un hombre puede plantar un árbol por un sinnúmero de razones. Tal vez a él le gusten los árboles; tal vez quiere un refugio; o tal vez él sabe que algún día necesitará leña”.

Bajo esta analogía, cada “árbol” (estrategia) que se plante en la empresa, implicará el compromiso de regarlo y cuidarlo, para verlo crecer y luego decidir el momento adecuado en que será cortado para convertirse en madera resistente y durable.

Recordemos que la estrategia no se trata sólo de planear acciones, sino de definir dónde estoy y a dónde voy, con quién voy a hacerlo y en cuánto tiempo. Debido a lo anterior, debemos establecer indicadores que nos permitan medir su grado de cumplimiento, mismo que será analizado por el consejo para decidir qué ajustes son necesarios, y realizarlos de manera oportuna.

 

 

Contacto:

Twiitter: @mariorizofiscal

 

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

China pide a bancos que aceleren préstamos hipotecarios
Por

Las ajustadas condiciones hipotecarias son consideradas como uno de los motivos del enfriamiento del mercado inmobiliari...