Por Lauren Gensler

Las acciones de Netflix se dispararon el lunes después de que el gigante de streaming impresionó a los inversionistas con un crecimiento de abonados que sobrepasó las expectativas de los analistas y también de la empresa.

Sin embargo, para atraer a todos esos nuevos usuarios, Netflix está echando toda la carne asador y eso es todo menos barato.

El contenido original se ha convertido en la marca de la casa, y la empresa está gastando en grande para producir sus propios programas como Stranger Things y Narcos, con los que espera diferenciarse de la competencia y hacer que la suscripción de Netflix sea algo indispensable.

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Para tal fin, la empresa espera quemar 1,500 millones de dólares en efectivo este año, por encima de los cálculos previos de 1,200 mdd.

Netflix está financiando ese contenido original de varias maneras. Por un lado, tiene previsto contraer deuda adicional en las próximas semanas y mucha más en el futuro. La empresa dijo que podría ver un aumento en su apalancamiento hasta en un 20%, por encima de los niveles actuales de alrededor del 5%. También está exprimiendo a sus 47 millones de suscriptores en Estados Unidos subiendo los precios.

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“Con más ingresos, podemos reinvertir para mejorar aún más Netflix y atraer a nuevos miembros de todo el mundo, sin dejar de complacer a nuestros clientes existentes”, escribió el CEO de Netflix, Reed Hastings en una carta a inversionistas el lunes.

Sin embargo, en Wall Street hay quienes dudan de que este gasto gigantesco pueda dar sus frutos. “La pila de efectivo que piensan quemar es inaceptablemente alta”, escribió el analista de Wedbush Michael Pachter en una nota a clientes el martes, “y somos escépticos de que la empresa pueda construir con éxito una biblioteca de contenido que justifique su alto nivel de gasto”.

Esta estrategia sólo funciona, por ejemplo, si las producciones resultan un éxito. “La dependencia del contenido original viene acompañada de un mayor riesgo”, escribió el analista de JP Morgan Doug Anmuth, quien hace énfasis en el reto que representa ofrecer grandes espectáculos. Esto está lejos de ser una garantía, por supuesto, y Netflix no explica exactamente el recibimiento de cada una de sus producciones. (Se dice que, a nivel interno, mide el impacto relativo de cada nuevo espectáculo en la adquisición y el engagement de sus abonados.)

Netflix también tiene que seguir aumentando su base de suscriptores, tanto como demostrar a los inversionistas que su estrategia está dando sus frutos como un medio para alimentar a la bestia de contenido original. La compañía planea duplicar el contenido exclusivo de Netflix al liberar más de 1,000 horas de programación original en 2017, frente a las más de 600 horas de este año. También empieza a resentir los impresionantes 14,400 mdd que cuesta la transmisión, y buena parte de esa cifra corresponde a contenido original.

A favor de Netflix podemos decir que, mientras que el gasto original requiere más efectivo al principio, se dice que es más barato que la concesión de licencias y le da más control en el largo plazo.

Los inversionistas de Netflix, que han celebrado el éxito de los originales de Netflix, se enfocan principalmente en el crecimiento de suscriptores y motivaron un repunte de 20% en las acciones el martes. “A los inversores parece no preocuparles el flujo libre de efectivo que se está quemando, y hay que confesar, encontramos su falta de interés algo desconcertante”, escribió Pachter.

Además, es probable que el repunte bursátil sea consuelo suficiente para los inversionistas que se han aferrado a la acción, ya que acaba de regresar a donde estaba a principios de año.

 

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