Para quienes buscan una experiencia europea sin salir del continente, el NoMad Hotel es la nueva propuesta con espacios íntimos para todo tipo de eventos, reuniones o simple deleite personal. 

 

Un mosaico de atmósferas y lujo es, tal vez, la mejor descripción del NoMad Hotel de Nueva York. Está compuesto –desde su construcción, decoración, comida y hasta en la ubicación de sus boutiques– con elegancia, buen gusto y originalidad.

El NoMad Hotel es propiedad de Sydell Group, una firma que se caracteriza por manejar estancias clasificadas con buen estilo de vida. Para esta empresa, el corazón de un extraordinario hotel está en sus “colaboradores” que aportan un concepto distinto en las habitaciones, los espacios comunes, los salones para reuniones y hasta el gimnasio.

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Ubicado en el número 1170 de la calle de Broadway, al norte del Madison Square Park, el inmueble cuenta con 168 habitaciones y suites. En cada una de ellas hay una selección de muebles distinta y sus paredes están decoradas con cuadros artísticos de temas diversos. La oferta incluye siete tipos de habitaciones con características distintas, sobre todo, en espacio.

Así que describir este hotel, obliga a detenerse y hablar de cada uno de sus encantos.

Hablemos primero de Jacques Garcia. Es el diseñador de interiores en cuyas manos estuvo la decoración del NoMad Hotel. Las inspiraciones de Jacques son producto de sus referencias de los Siglos XVII y XVIII, pero también de sus años de juventud en la Ciudad Luz, París, lo que da como resultado una ambientación elegante, exquisita, muy francesa.

Otro dato así lo sustenta: el toque francés también se siente con la presencia de la Maison Kitsuné, una tienda de moda fundada en París en 2002. El NoMad Hotel hospedará su primer local comercial en Estados Unidos.

El NoMad Hotel también cuenta con una biblioteca de Thatcher Wine, quien comenzó a vender libros en línea en 2001 pensando que era sólo un pasatiempo y luego se convirtió en un negocio dedicado a personalizar y reinventar el concepto del libro impreso y la biblioteca.

 

Comida, el gran toque

 

El concepto que persigue este hotel se complementa con una oferta al paladar. Para deleitar a sus huéspedes, el NoMad Hotel estableció un programa de comida y bebida que llamó “informal pero elegante”. Su creador es el chef Daniel Humm. Su influencia culinaria proviene de Suiza, California y Nueva York.

Los invitados pueden disfrutar de siete restaurantes dentro del mismo complejo.

Por ejemplo, El Atrio es un espacio iluminado por luz natural inspirado en patios europeos. El Parlour se ubica en una chimenea abierta y acogedora. Se encuentra también un Comedor-Bar cuya característica es un bar animado y un lounge elegante. Si alguno de los huéspedes requiere de un espacio íntimo, está La Chimenea. Al aire libre, está el Rooftop y también hay un Comedor Privado por aquello de que alguien requiera charlar en privado.

El área en la que está instalado el hotel es de aproximadamente 371 metros cuadrados. Este espacio incluye el interior del hotel y espacios al aire libre en el que se pueden llevar a cabo reuniones, eventos y comidas privadas en pleno Manhattan. Evidentemente, para quienes planean hacer una reunión empresarial, a la mano tienen equipos audiovisuales.

 

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