Las crisis permiten distinguir mejor a los verdaderos líderes de los incapaces. Al mismo tiempo, los cambios o situaciones de emergencia ofrecen una gran oportunidad a aquellas y aquellos en posiciones de poder y autoridad para poner en práctica sus habilidades, y colocarse como líderes ante sus públicos.

La pandemia de coronavirus, que trajo consigo el más largo encierro social que hemos vivido en la historia moderna del mundo y de nuestro país, nos ofrece unos lentes nuevos, construidos de virtudes claras para observar a nuestros líderes de gobierno, instituciones de salud, y también a empresas y organizaciones sociales.

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Nosotros mismos también podemos aplicar algunas virtudes para autoevaluarnos como líderes en cualquier territorio que ocupemos:

  • A) Total transparencia: Ser capaces de presentar la mayor información posible con la objetividad con la que los líderes están basando sus decisiones.
  • B) Oportunidad: Tomar decisiones, por más duras que sean, lo antes posible, para evitar que la situación se complique.
  •  C) Creatividad e innovación: Ser capaces de integrar y liderar grupos de expertos para generar ideas creativas, de las cuales podamos escoger las que agreguen mayor valor. Las crisis son grandes oportunidades para fomentar la investigación, el descubrimiento de soluciones y el desarrollo de grandes herramientas en beneficio de la humanidad.
  • D) Eficiencia en el gasto: Las emergencias nos obligan a ser objetivos, sacrificar rubros en los cuales no es prioridad gastar, y reenfocar el presupuesto en lo más necesario dentro del corto plazo, pero también lo que genere recursos en el mediano plazo. Igualmente, se necesita capacidad de hacer más con un menor número de recursos.
  • E) Desapego y visión: Para ser innovador y reenfocar recursos, se requiere una nueva forma de pensar, para descartar aquellas ideas, incluso promesas, que eran parte de la agenda en el pasado. En estos momentos, no se puede vivir de añoranzas, sino de realidades que motivan una nueva visión.
  • F) Justicia: Esa rara capacidad de saber distribuir los recursos, espacios y méritos, de acuerdo a quien le correspondan, pero, al mismo tiempo, disponer de aquello bajo tu administración en la medida de lo que justamente mereces. Y que, si evaluas a otros, también lo hagas contigo mismo; si eres duro con los demás, también lo seas contigo mismo.
  • G) Investigación: Directivos o autoridades son responsables de obtener la mayor y mejor información, para incorporarla a la toma de decisiones, así como incorporar expertos, sin miedo a disentir de ellos en filosofías de vida o políticas, mientras agreguen el mayor valor posible.
  • H) Introspección: Capacidad de autobservación, autoanálisis, sin sesgos egocéntricos, para retroalimentarse y permitir que surja la mejor versión de sí mismo.
  • I) Positividad: mantener la esperanza y la fe en que todo va a estar bien. Informar las novedades y decisiones a tomar con lenguaje positivo, pero con firmeza.
  • J) Solidaridad: Hacer alianzas, no aislamientos; consultar, preguntar, asociarse. las crisis son grandes momentos para hacer alianzas que den frutos en el corto o mediano plazo.
  • K) Espiritual: no olvidar a Dios, tanto en tu diálogo interno, para mantener tus fuerzas personales, como en tu discurso hacia el exterior, para contemplar las creencias de la audiencia.

Considerando estas virtudes, podrás evaluar a los líderes a tu alrededor, y a ti mismo, en posiciones de liderazgo, sea en la familia, la empresa o cualquier espacio organizacional en el que participes.

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