Seres humanos obligados al encierro, a resguardarse de un enemigo invisible de nombre coronavirus, que es contagioso y pone en riesgo la vida. Desde el 17 de noviembre, ha cobrado cerca de 170,000 víctimas mortales. Aún no se sabe a cuánto llegará esa cifra.

En cuanto el Covid-19 comenzó a expandirse por el mundo, los gobiernos obligaron a los ciudadanos al confinamiento para evitar aún más la expansión de la pandemia. Pero hay consecuencias mentales y físicas.

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Entonces ¿Cómo adaptarse al miedo y la incertidumbre que provoca el distanciamiento social que en México será hasta el 31 de mayo?

“Lo primero que hay que pensar es tomar la responsabilidad de la propia salud. Hay que implementar una rutina normal en esta condiciones, que es procurar la salud y la vida. Es una experiencia singular, cada uno va a vivir el encierro de manera diferente, de acuerdo a su historia, miedos, gustos y preferencias”, indica, Marisela Alvarado Herrera, directora de Consejería y Bienestar del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México.

La especialista, doctora en psicología, advierte que “se ha generalizado un miedo, una fobia y un horror ante la posibilidad de contagio”, por lo que resulta vital “buscar una conexión con el cuerpo día a día y establecer una agenda de actividades”.

Es tiempo de la creatividad”, anuncia Alvarado Herrera.

“Hay muchas formas de poder vivir en este encierro. Hay quien puede tener una agenda, que es importante. Es una forma de dar encuadre a un desorden, poder encauzar el día a día, con tiempos, con horarios, como los que están en prisión, que les ayuda tener una actividad diaria Buscar una actividad física para tener la mente conectada con el cuerpo”, explica.

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Esas recomendaciones son para vencer al tedio y a la ansiedad que puede traer consigo el encierro. Sin embargo, hay otros temores. La economía está en picada. Incluso, hay analistas que prevén una contracción del PIB de México de hasta 10%, con millones de empleos en riesgo.

¿Qué se puede hacer desde el punto de vista psicológico para enfrentarse a ese contexto? Pensar en colectivo, tejer redes con los otros y dejar a un lado “el individualismo atroz” del que venimos, según la especialista.

“Cada quien estaba pensando en sí mismo, igual la felicidad estaba en términos de dinero, de tener pertenencias y ahora con dinero, de todos modos, estamos expuestos al mismo riesgo. Las cosas más hermosas de la vida las tenemos con nosotros y esto ha dejado en claro la fragilidad humana”, describe.

“Ahora, se han echado a andar redes de apoyo, donde en estos momentos de ansiedad, de aburrimiento, de estrés, buscar las formas de pedir ayuda. Buscar asesoría de incubadoras de empresas para echar a andar un negocio en estas condiciones para buscar el apoyo para un emprendimiento o reactivarlo en los siguientes meses”, sugiere la catedrática.

El futuro, según se vislumbra será duro, durante y después del encierro, “pero la ayuda colectiva nos va a permitir salir adelante de manera más resiliente”.

 

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