Reuters.- El brote de coronavirus ha revolucionado las industrias en todo el mundo y el comercio internacional de narcóticos no se ha librado. Desde las tierras de los cárteles a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México y los verdes campos de coca de los Andes hasta los vendedores minoristas en Londres y París, los traficantes están lidiando con muchos de los mismos problemas que las empresas legítimas, según descubrió Reuters.

En tres continentes, Reuters habló con más de dos docenas de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, expertos en narcóticos, diplomáticos y personas involucradas en el tráfico ilícito.

Ellos describieron un sector que experimenta cadenas de suministro rotas, retrasos en las entregas, trabajadores descontentos y millones de clientes en cuarentena. También, dieron una ventana a la innovación y al oportunismo, características de los bajos mundos criminales.

Cecil Mangrum, un detective de narcóticos del Departamento de Policía de Los Ángeles, dijo que un informante recibió recientemente una llamada de una conexión mexicana que ofrece 25 libras de metanfetamina por 3,200 dólares la libra, más del triple del precio de hace solo unas semanas, y el más alto que Mangrum ha visto por el poderoso estimulante en una década.

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“Desearía que hubiera un sitio web (donde) pudieras denunciar a los cárteles por aumento de precios, porque los precios son ridículos”, dijo el policía.

Latinoamérica es el epicentro de un comercio mundial de drogas de unos 650,000 millones de dólares al año, según Global Financial Integrity, un grupo de expertos con sede en Estados Unidos. Las organizaciones obtienen enormes ganancias produciendo y transportando cocaína, marihuana, metanfetaminas, heroína y fentanilo que se vende en todo el mundo.

Es probable que las interrupciones sean de corta duración, dijeron algunos analistas. Los cárteles han demostrado ser expertos en superar cualquier obstáculo. La epidemia eventualmente disminuirá, las rutas comerciales se abrirán, los clientes y los distribuidores saldrán de sus hogares.

Aún así, el coronavirus ha logrado hacer lo que las autoridades de todo el mundo no han hecho: frenar el monstruo mundial del narcotráfico casi de la noche a la mañana e infligir un poco de dolor a todos los que participan de él.

En México, el cártel de Sinaloa ha enfrentado muchas amenazas a lo largo de los años, incluido el encarcelamiento de su otrora líder, Joaquín “El Chapo” Guzmán. Pero nunca una como la epidemia del coronavirus.

Las interrupciones en el comercio mundial han elevado los precios de los productos químicos importados, como la efedrina, que se necesitan para fabricar metanfetamina, una pieza importante del imperio de narcóticos de la organización.

Mientras tanto, un cierre parcial de la frontera entre Estados Unidos y México para frenar la propagación del virus ha complicado la distribución, según dos miembros del cartel de Sinaloa que hablaron con Reuters.

“Como está cerrada la frontera, estamos teniendo problemas en cruzar (la droga)”, dijo una de las personas, quien ayuda a producir el fentanilo para el cártel.

A miles de kilómetros al sur, en Brasil, las bandas de narcotraficantes enfrentan problemas de distribución similares.

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En el gigantesco puerto marítimo Santos, el punto de exportación de una parte sustancial de la cocaína sudamericana que tiene como destino Europa, las incautaciones el mes pasado disminuyeron un 67% en comparación con marzo de 2019, según el Servicio Federal de Ingresos de Brasil.

Ciro Moraes, el jefe de la policía federal en Santos, dijo que es una señal de que los traficantes están experimentando su propia “recesión” personal, cortesía del coronavirus. “Esto paraliza sus negocios”, dijo, aunque sólo sea temporalmente.

La conexión mexicana

Estados Unidos es el principal socio comercial de México y el consumidor número uno de sus drogas ilegales. El año pasado, unas 950,000 personas ingresaron diariamente a Estados Unidos a través de docenas de puntos de control a lo largo de la frontera de 3,145 kilómetros, según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

La mayoría de los narcóticos se introducen de contrabando en automóviles de pasajeros que enfrentan muchos menos controles que los camiones comerciales, dijeron analistas de seguridad. El cierre de la frontera desde mediados de marzo a todos los viajes no esenciales ha golpeado al comercio ilegal.

“Todo ha parado en la frontera”, dijo “el cocinero” de fentanilo del cártel de Sinaloa que habló con Reuters.

Los precios al por mayor han subido aproximadamente un 10% en las últimas semanas, agregó. Un kilo de fentanilo vendido por su organización a un comprador de drogas en Sinaloa costaría alrededor de 490 dólares, dijo, pero ese precio se elevaría a alrededor de 50,000 dólares si se entrega a Nueva York.

Las escasez de materias primas también está perjudicando al cártel. El fentanilo y la metanfetamina, que matan a decenas de miles de estadounidenses cada año, se obtienen con productos químicos que a menudo se fabrican en China, India y Alemania, dijeron funcionarios mexicanos y estadounidenses.

Los cierres de fábricas, escasez de personal, desaceleración de envíos y revisión más exhaustiva a través de la cadena de suministro de precursores de metanfetamina han creado escasez. Un productor de metanfetamina de Sinaloa dijo a Reuters que el brote había llevado a que los precios de algunos ingredientes se triplicaran, presionando los márgenes de ganancias.

Siete funcionarios antinarcóticos en Estados Unidos, incluidos tres funcionarios de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), describieron un mercado ilícito cambiante.

Las metanfetaminas han sido las más afectadas: la mitad de las oficinas nacionales de la DEA en Estados Unidos han informado de aumentos de precios, dijo una fuente de la agencia.

Los suministros de fentanilo, la principal causa de muertes por sobredosis en Estados Unidos, parecen mantenerse estables, dijeron varias autoridades.

John Callery, agente especial a cargo de la oficina de campo de la DEA en San Diego, dijo que los precios de las drogas en su sector aumentaron aproximadamente un 20% en general, excepto la metanfetamina, que se ha más que duplicado en las últimas semanas a hasta 2,000 dólares la libra. El aumento injustificado de precios podría ser el culpable, sugirió.

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En ciudades con cuarentenas más flexibles, la actividad ilícita es más resistente, dijo la policía.

En Houston, en el sur de Estados Unidos, el mercado de drogas se mantenía bien, ya que los comerciantes todavía tenían grandes reservas, dijo el teniente Stephen Casko, del Departamento de Policía de Houston. “A medida que esas reservas se agoten, es cuando comenzarán a sentir el estrés”, predijo.

Jerome Washington, sargento en la oficina del sheriff del condado de El Paso, en Texas, aseguró que la merma en el tráfico de vehículos había llevado a los pequeños traficantes a reducir la cantidad de cruces a través de la frontera con México.

“Simplemente están siendo más selectivos”, dijo Washington. “Es como un juego de números: cuantos más autos en las carreteras, más autos puedes enviar que se mezclarán”.

Los cárteles parecen estar buscando transporte alternativo, dijeron funcionarios estadounidenses. Hay señales de que las organizaciones delictivas están moviendo más productos a través de túneles transfronterizos, según un alto funcionario del CBP.

El aumento de los avistamientos de aviones no tripulados y ultraligeros en la frontera sugiere que las pandillas pueden estar aumentando las entregas aéreas, agregó.

“La táctica de contrabando ha cambiado”, sostuvo el funcionario. “(Los traficantes) van por encima o por debajo”.

La repatriación del dinero de las drogas a México también ha resultado ser un dolor de cabeza, dijeron agentes antidrogas.

En Los Ángeles, los cárteles mexicanos lavan ganancias ilícitas a través de negocios en la ciudad, según un investigador de la DEA en California.

Las ganancias de las ventas de drogas en Estados Unidos fluyen hacia el sur en forma de artículos para el hogar y ropa que los cárteles venden en México para obtener efectivo, dijo la agencia.

Pero el cierre de negocios no esenciales en California ha impedido ese esquema, agregó el investigador de la DEA.

Presión al suministro

Al otro lado de la frontera, en Brasil, los traficantes enfrentan el problema opuesto: los precios de la coca han aumentado de forma aguda debido a los menguantes suministros, según un oficial de la policía federal que habló bajo la condición de anonimato.

El agente dijo que el precio mayorista de un kilo de coca ha aumentado un 40% hasta los 20,000 reales (3,735 dólares) en las últimas semanas en la ciudad Manaos, en el norte de la Amazonía, un centro de redistribución para mover la cocaína andina a través de Brasil y hacia Europa.

“(Mientras las drogas se acumulan en Colombia y Perú), aquí el precio es caro, ya que no hay producto”, dijo el policía brasileño.

En el puerto brasileño Santos, el más grande de Latinoamérica, las incautaciones de cocaína con destino a Europa han disminuido, según Moraes, el jefe de la policía federal allí. Los funcionarios de aduanas requisaron poco más de una tonelada de cocaína en marzo de 2020, en comparación con las 3 toneladas en el mismo mes del año pasado.

Moraes cree que está entrando menos cocaína en Brasil. También sospecha que la demanda europea ha bajado, en parte, porque los narcotraficantes están luchando para mover el producto en medio de fronteras cerradas.

En Francia, el cierre de bares y locales nocturnos ha llevado a una disminución en el uso de drogas como cocaína, éxtasis, ketamina y LSD, dijo el Centro de Monitoreo Francés de Drogas y Adicciones (OFDT) en un informe de abril que examinó el impacto de la epidemia sobre el tráfico ilícito de drogas.

Los vendedores de drogas han reaccionado rápidamente a la nueva realidad, según el informe, y algunos mantienen una distancia de seguridad con los clientes e incluso “venden desinfectantes para manos, guantes y máscaras”.

 

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