Reuters.- Una paradoja abruma a la contaminada capital mexicana: mientras intenta eliminar el tránsito de personas y vehículos para frenar al coronavirus, el alza del consumo energético en las casas por el encierro y otros factores crónicos impiden eliminar otras partículas aéreas que pueden aumentar la letalidad del COVID-19.

El Gobierno de Ciudad de México lleva varios días reportando en su página web una calidad del aire “mala” y recomendando a los ciudadanos no realizar deporte por un “alto” y hasta “muy alto” riesgo para la salud en algunos tramos de la jornada.

Al estar suspendidas las clases y actividades económicas no esenciales, el tráfico vehicular ha bajado cerca de un 60%, según datos oficiales. Y bajará más, ya que la alcaldía retomó el programa “Hoy No circula”, que impide salir a las calles a todos los vehículos un día de la semana.

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“Estamos observando hasta el momento una reducción en los picos, pero no suficiente como para ya tener datos de calidad del aire por debajo del valor de norma”, dijo el director general de Calidad del Aire de la alcaldía capitalina, Sergio Zirath Hernández.

Sin embargo, Carlos Álvarez, presidente de la asociación civil México Comunicación y Ambiente, alertó sobre “otras fuentes de contaminación que no están siendo reguladas”.

El experto explicó que en la Megalópolis de la Zona Metropolitana del Valle de México, compuesta por la capital y cinco estados vecinos en interacción constante -Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, Morelos y Estado de México-, hay 400 vertederos a cielo abierto, cuya basura genera un gas metano causante de ozono cuando la temperatura sube a 30 grados Celsius.

En ese territorio de 30 millones de habitantes funcionan unas 50,000 calderas industriales, muchas de ellas de hoteles y locales que siguen operativos a pesar de la emergencia, señaló.

Las calderas queman gas o diésel, un combustible que usan los cerca de 350,000 camiones de carga y autobuses que circulan por la zona, y que en México es distribuido por la petrolera estatal Pemex con 500 partes por millón (ppm) de azufre, cuando debería tener 15 ppm para no contaminar, según ecologistas.

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Carlos Samayoa, especialista de Greenpeace México, dijo que “la época del año no juega a favor de dispersar los contaminantes”, por la falta de lluvia y viento, y advirtió del aumento del consumo de calentadores y cocinas en las casas por el encierro, así como de los incendios forestales.

La Comisión Nacional Forestal reportó la semana pasada un promedio diario de más de 50 incendios forestales activos. Aunque ninguno era cercano a la capital, sus cenizas sí llegan a ella a causa de los vientos, como pasa con la contaminación de la refinería de Pemex en Tula, en el central estado Hidalgo, agregó Álvarez.

El especialista ve otro punto negro en el aeropuerto capitalino, “que genera cada año 12 millones de toneladas de dióxido de carbono y ocho de óxido de nitrógeno”.

“Deberíamos replantear cómo podemos aminorar y mitigar la mala calidad del aire, en un esquema de transición, pero comprometido y bien acordado con las autoridades y sectores vulnerables”, dijo Samayoa.

CORONAVIRUS, MÁS LETAL CON CONTAMINACIÓN

Entre los contaminantes reportados por el gobierno capitalino están las llamadas partículas PM2.5, que por su diminuto tamaño pueden penetrar al torrente sanguíneo y a los órganos provocando graves enfermedades.

A principios de abril la Universidad de Harvard publicó un estudio realizado en Estados Unidos que concluyó que “un pequeño aumento en la exposición a largo plazo a PM2.5 conduce a un gran aumento en la tasa de mortalidad de COVID-19”.

Otra investigación difundida por la Universidad de Cambridge, con datos de siete regiones del Reino Unido recogidos entre febrero y el 8 de abril, coincide con el análisis. “Cuanto más altos fueron los niveles de contaminación, mayor fue el número de casos y muertes de COVID-19”, señaló.

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Al respecto, dos epidemiólogas que están estudiando el virus en México dijeron a Reuters que también observan un posible vínculo.

“(La contaminación) puede ser un factor de gravedad cuando adquieres la enfermedad”, dijo una de ellas, Roxana Trejo, quien está a cargo en el Centro Médico ABC de Ciudad de México de la atención de los infectados por el coronavirus, causante hasta ahora de 14,677 contagios y 1,351 muertes en el país.

 

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