La industria automotriz ha encendido los motores en la carrera rumbo a la electromovilidad. Las automotrices en México pisan el acelerador en la producción de los vehículos híbridos y eléctricos, pero hay un reto por vencer: ampliar la penetración de estas tecnologías entre los mexicanos. Ésta es la otra carrera por ganar.

En 2020, la industria en México comercializó 24,405 vehículos híbridos, híbridos conectables y eléctricos, lo que representa 3.6% del total de vehículos ligeros que se vendieron ese año, de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

“El porcentaje es muy bajo todavía, pero tenemos entusiasmo porque va creciendo y esto nos lo demuestra el primer trimestre de 2021, pues ya se vendieron 9,861 de estos vehículos y esto nos da un incremento de 35.2%, con respecto al mismo periodo del año pasado”, asegura José Zozaya, presidente de la AMIA.

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El ejecutivo mexicano subraya la importancia de la coordinación con las autoridades para preparar el futuro, que parece cada vez más cercano, mientras las inversiones comienzan a llegar para producir autos en México. Aún se requiere que se trabaje en incentivos para que los nuevos autos ecológicos sean accesibles para todos.

“Estos vehículos tienen una mayor demanda en aquellos países en los que hay mayores estímulos para su venta, como Estados Unidos, que está promoviéndolos con incentivos fiscales”, explica el presidente de la AMIA, quien mantiene contacto constante con las autoridades para concientizarlas sobre la pertinencia de estas políticas públicas.

Tal vez, el reto más grande en el camino para la adopción de las tecnologías que dejan menos huella en el medio ambiente sea el establecimiento de la infraestructura necesaria para la recarga de las baterías de autos híbridos y eléctricos.

BMW y Nissan tomaron la iniciativa de establecer una alianza para instalar, en conjunto, puntos de recarga gratuita para los automóviles eléctricos, y el proyecto no ha pasado inadvertido para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que se ha sumado para invertir en el desarrollo de esta infraestructura.

“Creo que es importante que, poco a poco, haya más apoyos de los actores privados y del sector público para que esta movilidad eléctrica realmente alcance un potencial mayor en México”, dice Claudia Rodríguez, directora de Proyectos Estratégicos y Electrificación de Nissan Mexicana.

Hoy, el reto no sólo es llevar la electrificación a zonas urbanas, sino expandir la infraestructura en autopistas y carreteras, como una forma de lograr coronar a la electromovilidad en toda la República Mexicana.

La carrera

En 2014, Nissan Mexicana introdujo su automóvil eléctrico Leaf, que se convirtió en pionero dentro del mercado mexicano. Hasta el momento, la empresa ha comercializado 500,000 unidades de Nissan Leaf en el mundo. “Esto habla de un ahorro de 2.1 millones de toneladas de dióxido de carbono, equivalentes a 2,500 millones de kilómetros recorridos por automóviles sin emitir contaminantes”, explica Claudia Rodríguez.

La ejecutiva asegura que el impacto de un vehículo eléctrico equivale a plantar más de 200 árboles. En México se han comercializado más de 600 unidades de este tipo. Sin embargo, la automotriz japonesa supo, desde un inicio, que no bastaba con introducir un vehículo de estas características, sino que era necesario tener una infraestructura adecuada.

Hace 6 años, Nissan Mexicana y BMW Group México formalizaron la alianza local ChargeNow, que consiste en la instalación de infraestructura para vehículos eléctricos e híbridos conectables.

“A nivel mundial, el tema de la red de carga sigue siendo un stopper [un tapón] para comprar vehículos [eléctricos], incluso en los países en donde ya está súper avanzada una red extensa”, dice Marina García, subdirectora de Proyectos Estratégicos y Electrificación de Nissan Mexicana.

En la actualidad, las dos automotrices han instalado cerca de 700 estaciones de carga media y rápida alrededor del país, las cuales requirieron una inversión conjunta de 100 millones de pesos (mdp); mientras que, en 2017, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) convirtió en 100 estaciones de carga en las principales autopistas y carreteras del país.

La mayoría de las unidades de carga fueron instaladas en las agencias distribuidoras de ambas marcas, así como en gasolineras y sitios públicos.

“Esto no es una moda para Nissan”, dice Rodríguez al hablar de la transición de los vehículos de combustión fósil a los autos eléctricos e híbridos.

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Foto: © BMW

El próximo reto es instalar nuevas estaciones en las carreteras, para lograr que los autos con tecnologías amables con el medio ambiente no sólo pueden ser utilizados en las ciudades, sino también en toda la República Mexicana.

“El valor agregado en donde queremos enfocarnos, y está muy alineado con CFE y BMW, son las carreteras. El vehículo eléctrico tiene que dejar de ser de uso sólo urbano y que pueda exponenciarse”, dice Marina García.

El reto no es sencillo en términos de costos. La inversión de un cargador de 50 kilowatts asciende a más de 1 mdp, lo cual representa una inversión considerable. Así que las empresas han buscado alianzas con las gasolineras, cadenas de tiendas y supermercados cercanos a las carreteras.

“Para lograr una buena penetración de vehículos eléctricos tiene que haber buena infraestructura, para que las personas vayan de un lugar a otro sin temor de perder la carga. Ése es uno de los retos más grandes”, dice Hernando Carvajal, director de Mercadotecnia de la marca BMW en BMW Group Latinoamérica.

La meta

Nissan, la automotriz japonesa, consideró desde el primer momento el asunto de la infraestructcura, es decir, la necesidad de contar con estaciones de recarga. BMW se ha hecho eco del interés por desarrollar los temas de electromovilidad y sustentabilidad en México. La electrificación ha sido una de sus principales metas, junto con su aliada Nissan.

Desde 2014, BMW comenzó la comercialización de sus vehículos eléctricos i3, hasta su modelo i8. Hoy, la firma vende un 10% de los vehículos eléctricos, aunque hay países que tienen penetraciones más altas. “Creemos que ha sido una respuesta muy positiva y confiamos en que esto se va a seguir dando. Creemos en [la conveniencia y la necesidad de] hacer esta transformación y, por eso, hemos estado invirtiendo tanto en el tema de infraestructura en su conjunto como en los vehículos”, dice.

En 2020, BMV cerró sus ventas con 1,300 vehículos electrificados comercializados en el mercado mexicano, esto es, poco más de 11% de lo vendido por la marca en el año, dice el ejecutivo consultado por Forbes.

Este año, la empresa espera mejorar o, por lo menos, mantener los niveles de ventas de sus automotores. “Nuestros consumidores, en general, tienden a ser muy apegadas a la tecnología, y todas las nuevas tecnologías llaman su atención”.

La capacidad que tiene México como productor y desarrollador de tecnologías ha sido visible para las automotrices a través de su historia. La fabricante alemana sabe del potencial del cuarto productor y exportador mundial de autos ligeros. Los cargadores que hace BMW para sus autos eléctricos han sido desarrollados en México, específicamente en su planta de San Luis Potosí, donde también se produce el Serie 3 Híbrido.

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Foto: © Nissan

La planta de BMW en México tienen un alcance global y es la única que producirá su modelo Serie 2 Coupé para todos los mercado del mundo.

“Claramente, existe la posibilidad de crecer [en lo tocante a inversiones en nuevo modelos], si la demanda así lo exige”, dice Carvajal.

Sin embargo, Hernando tiene claro que, mientras no existan soluciones completas, se tendrán que seguir ofreciendo los autos convencionales, porque no todo el mundo puede dar el salto a las nuevas tecnologías de electromovilidad.

La red de inversionistas y la disposición del gobierno serán cruciales para acelerar en el camino hacia una movilidad limpia y sostenible.

México debe ver las inversiones y los apoyos fiscales dirgidos a la compra de autos eléctricos como una estrategia integral para beneficiar a los consumidores con vehículos no contaminantes y a la propia industria, dice Zozaya.

Para 2040, el parque vehicular a nivel mundial estaría constituido en un 78% por automóviles de tecnologías amigables con el medio ambiente, como son los eléctricos y los híbridos, de acuerdo con el estudio “Global Automotive Executive Survey 2020”, de KPMG.

“Es muy importante que México vaya adecuándose y preparándose para la demanda, que va a cambiar, y necesitará tener suministro en el país”, asegura el presidente de la AMIA, quien cree que la industria debe defender su posición como país productor y exportador.

“Tenemos la oportunidad de incrementar nuestro liderazgo en el sector automotriz y extenderlo a los autos híbridos y eléctricos”, dice José Zozaya, quien ve que la meta de esta carrera de la industria está aún lejana, pero no inalcanzable.

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