Nueva York podría seguir los pasos de Detroit al declararse en bancarrota, debido al opaco panorama que rodea los costos laborales y de salud pública, reveló el alcalde de la ciudad Michael Bloomberg.

 

 

 

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“Sería fácil pensar que lo que pasó en Detroit no podría suceder en la ciudad de Nueva York”, afirmó Michael Bloomberg, alcalde de la ciudad en un post publicado en su página oficial, debido al mal panorama que rodea a los costos laborales y de salud pública.

Asegura que una de las principales razones que llevaron a la cuna automotriz a la quiebra fue el hecho de que no pudo detener sus gastos laborales, especialmente en los costos para jubilaciones.

El principal problema de la ciudad de los rascacielos es el mismo que tuvo Detroit: la explosión de los costos de pensiones y de asistencia sanitaria.

Bloomberg reveló que durante el 2012 los costos de pensiones en la ciudad alcanzaron los 1.4 billones de dólares (bdd). En el 2009, incluso antes de los mercados alcistas fuertes y después del impacto financiero, los costos de pensiones habían aumentado a 6.3 bdd, lo que parece indicar que los trabajadores han disminuido los pagos para sus retiros.

Gran parte de las personas que trabajan en la ciudad de Nueva York destinan durante los 10 primeros años de su trabajo un 3% de salario, después ya no.

“El mes pasado, Chicago despidió a 2,100 profesores y personal de apoyo en escuelas, en gran parte debido a que sus costos de pensiones han aumentado considerablemente. Al respecto, el alcalde Emmanuel Rahm aseguró que la crisis de las pensiones ya no está a la vuelta. Ha llegado a nuestras escuelas”, agrega Bloomberg.

No sólo en Chicago ha sucedido, incluso Nueva York pasó por lo mismo a finales de 1970, cuando se hizo el despido masivo de 10,000 maestros, miles de policías, bomberos, trabajadores sanitarios, trabajadores de hospitales, entre otros.

Indica que actualmente los costos en el sector de salud son igual de preocupantes, pues el 95% de los trabajadores y jubilados no aportan a sus primas de salud, frente a los trabajadores del estado que el 90% de ellos contribuyen a sus primas entre un 10 y 20%

“A partir del 2010 hemos hecho una condición obligatoria de nuevos contratos de trabajo. Sin embargo, ningún sindicato ha estado dispuesto a firmar un nuevo acuerdo con esa disposición. Así que este año, además de la factura de pensiones de 8 bdd, gastaremos 6.3 bdd en seguros de salud, casi el doble de lo que nos costó cuando llegué por primera vez a esta oficina.

Los sindicatos municipales están trabajando bajo contratos que debían expirar hace tres o cuatro años, pero debido a la Ley Taylor del estado, permanecen en efecto hasta que se firmen nuevos contratos. Por ejemplo, un maestro con cinco años de experiencia en el 2008 ganó 58,000 dólares y ahora está ganando 79,000 dólares”, señala.

Michael Bloomberg, quien está a punto de terminar su mandato de doce años aseguró que su sucesor tendrá  que apoyar la transformación de la economía en la ciudad y deberá negociar no sólo los salarios, sino también las pensiones y las reformas de salud.

Además, tendrá que abstenerse a firmar nuevos contratos laborales, a menos que los trabajadores estén dispuestos a aportar más de su salario para su retiro y planes de salud.

 

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