En medios de pago en México está ocurriendo una importante transformación, en la que influyen la innovación tecnológica y nuevos marcos regulatorios.

 

 

Por Javier Martín

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Es evidente que la Banca Tradicional no será la misma en 2020. Aparecerán nuevos modelos y competidores, pero el concepto de Institución de confianza se mantendrá y se transformará para ofrecer una nueva experiencia a sus clientes, introduciendo nuevos productos y canales. La administración del Crédito, del Riesgo y la Fidelización de clientes se convertirán en los objetivos prioritarios en el corto plazo.

El futuro necesita una banca más ágil y abierta, preparada para explorar opciones y gestionar un entorno que siempre tendrá un componente de incertidumbre e inestabilidad global, y se tendrá que adaptar a cambios y nuevas Normativas Regulatorias, a una mayor presión Fiscal y a la situación Política y Social en cada momento. En este contexto, la capacidad de innovar es fundamental, y la tecnología se convierte en el facilitador que permite incrementar los servicios a los clientes y adaptarse a los cambios con la velocidad que exige el mercado.

Podemos hablar ya de cambios y transformaciones concretas e inminentes. La percepción de la relación del cliente con el banco tiene un componente muy importante asociado a la prestación de los servicios bajo el concepto de “oficina bancaria” y en las facilidades inherentes a los medios de pago.

La Oficina Bancaria será uno de los conceptos que se transformará de manera sustancial. Será un espacio que continuará satisfaciendo las necesidades de los clientes actuales, pero que precisará adoptar nuevos formatos y funciones requeridas por los clientes futuros. La oficina será un espacio físico, pero también virtual, accesible en cualquier momento y lugar. La movilidad será el facilitador de la omnicanalidad, al igual que el móvil es el canal hacia el que evoluciona, sin duda alguna, el sector de los medios de pago. La aparición de los wallets, combinados con tecnologías como Near Field Communication (NFC), articularán la convergencia de los medios de pago físico y virtual; tecnologías como Big Data, modelos Cloud, y su implicación sobre la administración de los sistemas y el desarrollo de aplicaciones de Software tendrán también una notable influencia sobre cómo la banca y otras organizaciones abordarán su estrategia en medios de pago.

En el sector de los medios de pago se está produciendo una importante transformación en la que influyen tanto los cambios debidos a la innovación tecnológica y nuevos modelos de relación con el cliente, como los motivados por la aparición de nuevas normativas y marcos regulatorios.

En México, la normativa de banca de nicho está operativa desde hace unos años, y ahora la reforma financiera, que afectará a un total de 54 leyes, será muy importante a efectos de los medios de pago, ya que la función y facultades de Conducef se verán fortalecidas. A partir de ahora tendrán un mayor poder sancionador y de regulación de tasas, que hasta ahora recaía exclusivamente en el Banco de México.

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Tecnocom, como líder mundial en Soluciones de Medios de Pago, elabora un informe anual sobre Tendencias en los mercados en los que opera, lo que nos permite documentar y desarrollar ampliamente la visión sobre su evolución a futuro. Nos centraremos en algunas tendencias que observamos en los pagos mediante tarjeta y los pagos móviles.

La tarjeta bancaria continuará siendo un medio con grandes ventajas frente a las alternativas existentes, lo que la convierte en un producto difícilmente sustituible en el corto y medio plazo. Es versátil, eficiente, con una alta penetración y unos costos cada vez más bajos. De hecho, los nuevos medios de pago (pagos móviles o Pay Pal) se han construido sobre la infraestructura de tarjetas, introduciendo la innovación en los extremos de la cadena de valor.

Las tarjetas han evolucionado hacia modelos virtuales, prepago, con cuotas flexibles, si bien aparecen algunas amenazas a largo plazo. Una podría ser la evolución de los sistemas de transferencia electrónica de fondos en el espacio SEPA hacia una operativa en tiempo real, lo que permitiría operar directamente sobre cuentas de depósito en lugar de con tarjetas de débito. Otra, quizá más importante, es el auge de algún tipo de medio de pago criptográfico (tipo Bitcoin) que permitiera operar de manera segura sobre redes no seguras, algo que hoy en día no es posible.

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Otra tendencia importante en el mundo de las tarjetas de crédito es el aumento de la modalidad prepago, sobre todo en los países emergentes, por ser una opción idónea para población no bancarizada. Pueden acceder a un medio de pago electrónico que además de ofrecer seguridad es aceptado en las redes existentes. Entre las características de las tarjetas prepago, determinantes a la hora de adquirir o retener clientes, destacan el precio de los servicios y las opciones para recargarlas. Se han convertido en un medio usado comúnmente para el comercio electrónico.

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Por todo lo anterior, la evolución experimentada por la industria de las tarjetas plantea un entorno que tiende hacia mayores volúmenes transaccionales y menores importes promedio, márgenes más estrechos y mayor intensidad en el grado de competencia tecnológica, lo que obliga a los servicios de procesamiento a intensificar su capacidad tecnológica, así como a garantizar la seguridad de las transacciones (estándares PCI DSS, entre otros). Además, pensamos que en los próximos años se producirá una evolución en la configuración de cuotas por servicio en lugar de por tarjeta.

Lo que parece cada vez más claro es que el futuro del pago pasa por el móvil. Y aunque todavía no sepamos cuándo ni cómo, es la tendencia que concentra en la actualidad gran parte de la atención mediática sobre las innovaciones en medios de pago.

Dentro de esta tendencia global observamos que la mayor parte de los avances está teniendo lugar en los extremos de la cadena de valor, innovando en la emisión y adquisición de los pagos. Sin embargo, el máximo potencial se explota cuando también se utiliza como generador de demanda y elemento de fidelización. Además, también es un hecho que no todas las regiones adoptarán los pagos móviles al mismo ritmo. En los países en desarrollo y emergentes se prevé que crezcan más rápidamente debido a la alta penetración del móvil y el escaso nivel de bancarización.

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Desde el punto de vista tecnológico, pensamos que en México el despliegue de la tecnología “contactless” será la antesala a los pagos NFC. En el Informe de Medios de Pago 2013, Manuel Romo, de Ixe Tarjetas, señala que los bancos mexicanos deberán invertir en tecnología de pago sin contacto y los bancos analizan cómo reducir el costo de las terminales, pues los que tienen interfaz inalámbrica todavía cuestan cerca de 200 dólares. Para que se vea un cambio significativo en México, Romo considera que habrá que esperar todavía tres o cuatro años. La migración a EMV (Europa y Mastercard Visa) es uno de los factores clave a considerar a la hora de plantear la migración a contactless.

A diferencia de lo que ocurre con los POS contactless, en los que la innovación se centra en la interfaz inalámbrica que agiliza las compras, la irrupción del mPos (incorporación de terminal punto de venta al dispositivo móvil) presenta un modelo de negocio distinto, con un enfoque en una nueva forma de adquisición. La verdadera innovación está en los procesos de captación de clientes, el marketing y la estructura de precios enfocados a segmentos de clientes con necesidades diferentes.

La búsqueda de valor añadido sobre el mero pago es el elemento motivador del desarrollo de los pagos móviles y encontramos su perfecto caldo de cultivo en el desarrollo de los llamados “wallets digitales” o billeteras virtuales. Existen varias iniciativas en el mercado, con mayor o menor éxito, como Wizzo de BBVA, Transfer de Citibank, Masterpass de MasterCard, V.me de Visa o Google Wallet. Pensamos que su adopción tendrá lugar inicialmente en el mundo del comercio electrónico, que junto con la telefonía móvil y los nuevos medios de adquisición constituyen los grandes vectores de crecimiento del sector.

Por último destacaríamos que la seguridad es una condición fundamental para el avance de los pagos electrónicos, y es importante educar al cliente en el correcto uso de estos medios, así como desarrollar tecnologías seguras. El fraude es la principal preocupación del sector, sobre todo para el desarrollo del comercio electrónico, y de su mitigación depende en gran parte la consolidación de todas estas tendencias.

 

Javier Martín es Consejero Delegado de Tecnocom.

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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