La reforma a la industria eléctrica traerá enormes diferencias en la generación, transmisión y distribución de la energía. Existen retos de infraestructura, financiamiento y regulación que serán cruciales para alcanzar los objetivos que la reforma espera lograr.

 

 

La industria petrolera ha acaparado la mayor parte del debate y los encabezados de la reforma energética. Sin embargo, la industria eléctrica será la que tenga mayor transformación. Asimismo, la población sentirá los efectos de la reforma a la industria eléctrica al utilizar la electricidad y principalmente al pagarla. A continuación analizaré la situación actual de la industria eléctrica, su nuevo panorama y los retos principales que tendrá que superar.

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De acuerdo con el diagnóstico del gobierno, las principales dificultades del sector eléctrico son “la saturación de líneas de transmisión, la necesidad de interconectar zonas en donde se genera electricidad a partir de energías renovables, acelerar el abasto de gas natural y reducir las pérdidas de energía en los sistemas de transmisión y distribución” [Presidencia de la República, 2014]. Buena parte de estos problemas atañen a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que con sus más de 100,000 trabajadores heredó las operaciones de Luz y Fuerza del Centro.

La situación de la CFE es muy complicada desde varios ángulos. Existen fugas en la red que prácticamente duplican al promedio de los países de la OCDE por falta de mantenimiento. Más del 40% de las líneas de transmisión tienen más de 20 años. Hay altísimo robo de energía a través de diablitos, que asciende a casi 30,000 millones de pesos. La compañía perdió unos 37,000 millones de pesos en 2013. La infraestructura de ductos es insuficiente [Goldwyn, Brown, & Cayten, 2014].

 

La clave está en el gas natural

De todos los indicadores posibles, el más importante es el precio de la electricidad, tanto para uso residencial (25.4% de las ventas) como industrial (58.6% de las ventas). Este último es el caso más extremo, pues la energía para las industrias en México es más de 70% más costosa que para las industrias en Estados Unidos y más de 50% que las industrias canadienses. Es necesario bajar los precios, pues el gobierno eligió un modelo de desarrollo basado en ofrecer energía eléctrica barata y maximizar las actividades industriales, especialmente las manufactureras.

En 2012, México generó 275.9 gigavatios/hora (GWh) de energía, de los cuales 261.9 GWh fueron obra del gobierno. Las principales fuentes de energía fueron el gas natural, con 50%; combustóleo, 18%; hidráulica, 12%, y carbón, 13% [Secretaría de Energía, 2013]. En los últimos años se ha apostado fuertemente por el gas natural, en detrimento del combustóleo, que es cuatro veces más caro y 68% más contaminante. También influye que el 80% del costo de generación eléctrica depende del precio del combustible utilizado [González, 2014].

Entre 2008 y 2012, el crecimiento promedio anual en la demanda triplicó el crecimiento de la oferta, y pronto lo cuadruplicará. Por ende, tiene lógica que México se proponga duplicar su capacidad de generación de gas natural para el 2028, unos 110,000 megavatios (MW). Estos proyectos, junto con la construcción de centrales eoloeléctricas, centrales de ciclo combinado, nuevas líneas de transmisión, y cambio de medidores, transformadores, entre otros, forman parte del plan de inversiones de casi 600,000 millones de pesos contemplados en el Programa Nacional de Infraestructura.

El incremento del acceso al gas natural es la clave de la reforma al sector eléctrico. Este gas, de los más baratos del mundo, provendría de Estados Unidos, mientras México desarrolla sus propios medios para incrementar su producción y generarlo con bajos costos. También la velocidad de acceso al gas marcará el tiempo para alcanzar los objetivos de la reforma.

 

Cambios de fondo y el nuevo papel de la Comisión Federal de Electricidad

Para lograr esta visión se rompió el monopolio de la CFE, que pasará de ser una empresa de electricidad a una empresa de energía, ofreciendo servicios y teniendo mayor margen de maniobra para comercializar el gas natural.

Los principales cambios que manda la legislación secundaria, así como algunos de sus efectos a priori son:

  • CFE ya no tendrá el monopolio de producción de energía –excepto para energía nuclear–, por lo que se creará un mercado de generación y comercialización, y tendrá que competir con privados en esta fase. También los consumidores industriales le podrán comprar energía a productores independientes. Este mercado estará listo en unos dos años, y su apertura implica tener acceso al 90% de los consumidores, y a una tercera parte de las ganancias, por lo que podemos anticipar que el flujo de caja de la empresa disminuirá. En esta competencia libre, los actores que produzcan la energía más barata tendrán prioridad de compra.
  • CFE conservará los monopolios de distribución eléctrica y transmisión de electricidad, pero podrá firmar contratos con privados para transmitir y distribuir energía. Para ello se permitirá el acceso abierto al sistema de transmisión. Los privados también podrán participar en licitaciones, por lo que las barreras contractuales, de entrada, fueron eliminadas.
  • CFE ahora tendrá la autoridad para importar y exportar gas natural, así como para realizar su compraventa en el mercado doméstico.
  • El mandato de planeación, control y operación del sistema eléctrico nacional ya no estará a cargo de la Comisión, sino del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace).
  • CFE podrá contratar proveedores privados para introducir tecnología.
  • Se separará la estructura vertical de la CFE, concentrándose en las actividades de generación, transmisión y distribución y comercialización. También se apartará la estructura horizontal de la transmisión a través de regiones. Se anticipa que en el mediano plazo disminuyan los actuales 100,000 trabajadores.
  • El gobierno absorberá unos 507,000 millones de pesos de las pensiones y jubilaciones de CFE, siempre y cuando se renegocien los términos de los contratos.
  • Se establece un nuevo gobierno corporativo para CFE, que tendrá que estar listo en septiembre, con cinco consejeros independientes y la presencia del secretario de Hacienda.
  • CFE retendrá todos sus activos de generación. Los contratos y proyectos existentes con los pequeños productores independientes serán respetados.
  • Los dueños de predios con gas natural recibirán una compensación de 0.5 a 3% de las utilidades.
  • El 35% de la electricidad deberá ser generada por energías limpias y renovables para el 2025. Los centros de carga deberán recibir certificados de emisiones limpias, cuyos lineamientos serán publicados en octubre.
  • Se creará el Centro Nacional de Control del Gas (Cenagas) como administrador independiente y la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente (ANSIPMA) [Diario Oficial de la Federación, 2014].

 

 

Retos en el camino: de la teoría a la implementación

Hemos repasado los profundos cambios que vienen, basados en el modelo del uso del gas natural y la explotación privada para acometer la demanda. Los siete retos para volver realidad el proyecto son:

  • Capacidad de transporte a través de ductos: Hasta ahora, los ductos para transportar combustibles han sido utilizados sólo por las paraestatales. Nuevos ductos serán construidos aceleradamente y por primera vez los privados podrán contratarlos al Cenade y utilizarlos para transportar combustibles.
  • Liquidez en el financiamiento e incentivos correctos: Se requerirá garantizar el dinero necesario para llevar a cabo el programa de inversiones en infraestructura, y se tendrán que diseñar los incentivos financieros para que la industria privada participe.
  • Disminución real en los costos de generación:Los precios de la luz no bajarán en al menos dos años, y éste es el verdadero capital social de la reforma. Mientras no se logre esta meta, los cambios seguirán siendo impopulares.
  • Cambio cultural en la CFE: Existen funcionarios y trabajadores que entienden la totalidad de los cambios propuestos, pero la profunda cultura de empresa que tienen decenas de miles de trabajadores no cambiará con facilidad.
  • Subsidios y diferenciación de precios: Los subsidios a los consumidores no fueron modificados, pero probablemente sean redirigidos. La prioridad es el precio de la electricidad industrial, por lo que el precio subirá para algunos sectores productivos, lo cual tiene implicaciones políticas. Y dentro de pocos años, cuando el mercado esté creado y ya no existan subsidios, podría haber mucha competencia por el control del abastecimiento a zonas industriales y metrópolis, que es donde se obtienen mayores ganancias.
  • Igualar el nivel de claridad y detalle que en la reforma en materia de hidrocarburos: A diferencia de la legislación sobre hidrocarburos, la reforma a la industria eléctrica requiere mayor nivel de descripción sobre las metas y submetas, así como una estrategia más desarrollada. Falta elaborar las reglas del juego de acceso a la red de transmisión, el régimen de precios, la expansión de los ductos, la ampliación de las redes de transmisión, la función social de las empresas energéticas y los procedimientos de asociación o consorcio.
  • Organismos reguladores fuertes: Como se describió anteriormente aquí, la liberalización del sector eléctrico puede aumentar o disminuir los precios, y también la calidad de abasto. Esta reforma, más que un evento, es un proceso, por lo que se necesitan organismos reguladores fuertes para atender los reglamentos y litigios inherentes a un mercado abierto.

 

Trabajos consultados:
– Diario Oficial de la Federación (11 de agosto de 2014). Decreto por el que se expiden la Ley de la Industria Eléctrica, la Ley de Energía Geotérmica y se adicionan y reforman diversas disposiciones de la Ley de Aguas Nacionales. Obtenido de Diario Oficial de la Federación.
– 
Goldwyn, D. L., Brown, N. R., & Cayten, M. R. (agosto de 2014). Mexico’s Energy Reform: Ready to Launch. (L. A. Center, Productor, & Adrienne Arsht). Obtenido de Atlantic Council.
– González, L. (07 de agosto de 2014). En dos años se verán beneficios en tarifas eléctricas. Obtenido de El Economista.
– Presidencia de la República (2014). Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018. México, Distrito Federal.
– Secretaría de Energía (2013). Prospectiva del Sector Eléctrico 2013-2027. Obtenido de Sener.gob.mx.

 

 

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