Más de un centenar de multinacionales mexicanas estarán obligadas, a partir de 2016, a declarar al SAT sus actividades alrededor del mundo. ¿Cómo deben prepararse?

 

Por Carlos Linares García, Marco Antonio Molina Amaya y Daniel Williams de la Cruz

Ante el muy sombrío panorama de la situación de las finanzas públicas de varias potencias mundiales, y basados en una percepción cada vez mayor de que las grandes empresas multinacionales estructuran planeaciones fiscales internacionales agresivas que se traducen en una escasa o incluso nula tributación en los países donde llevan a cabo sus principales actividades de negocios, en su reunión de junio de 2012 en Los Cabos, Baja California, los países miembros del G-20 acordaron tomar medidas para combatir ese fenómeno.

Acuñando el término Base Erosion and Profit Shifting (BEPS), que en español se puede traducir como Erosión de la Base Imponible y Traslación de Utilidades, el G-20 instó a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a desarrollar una serie de estudios, guías y lineamientos para que las autoridades fiscales alrededor del mundo pudieran combatir el BEPS de manera coordinada.

En palabras del secretario general de la OCDE, y ex secretario de Hacienda de México, José Ángel Gurría, el proyecto BEPS representa “ el paso más importante hacia la modernización del sistema fiscal internacional en 100 años”. A pocas semanas de que el proyecto concluya su primera fase con la publicación de las versiones finales de decenas de reportes que abordan las 15 acciones específicas que se plantearon de inicio, nadie pone en duda las palabras de Gurría. Es innegable que estos lineamientos, basados en los principios de congruencia, consistencia y transparencia fiscal, están cambiando la forma como las empresas multinacionales y las autoridades fiscales abordan los temas impositivos a nivel internacional.

De acuerdo con una encuesta reciente del International Tax Review, aun cuando el proyecto BEPS no ha concluido, la mayoría de los ejecutivos de impuestos de empresas multinacionales está tomando acciones basadas en el contenido de los borradores que a la fecha ha emitido la OCDE como parte del proyecto. La abrumadora mayoría de los ejecutivos entrevistados coincide en que los retos principales e inmediatos del proyecto BEPS corresponden a la materia de precios de transferencia, es decir, a los nuevos lineamientos y regulaciones fiscales con respecto a los precios que se pactan en operaciones entre las empresas afiliadas a un mismo grupo multinacional, trátese de bienes, servicios, intangibles u operaciones financieras. Esto obedece a que, bajo el proyecto BEPS, la OCDE está robusteciendo sus guías en dicha material, a efecto de que las autoridades fiscales puedan contrarrestar la manipulación deliberada de estos precios que pudiera derivar en la traslación de utilidades que, bajo una situación de mercado debieran ser gravables en cierta jurisdicción, hacia otra de menor o nula tributación.

La iniciativa de reforma presentada por el Poder Ejecutivo el 8 de septiembre de 2015 contiene una serie de medidas fundamentadas en el proyecto BEPS en lo que se refiere a la transparencia fiscal internacional, y de aprobarse, su impacto será inmediato para las empresas multinacionales mexicanas. Esto, debido a que, bajo los términos de la iniciativa, se espera que más de una centena de grandes grupos multinacionales mexicanos estarán obligados, a partir del año entrante, a presentar ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) una serie de declaraciones con información vasta relativa a sus actividades alrededor del mundo, entre la cual se encuentra información sobre sus ingresos, utilidades y pagos de impuestos en cada país. Además de los mayores costos de cumplimiento, el hecho de que esta información será compartida de manera automática con los países en donde operan las empresas multinacionales y con los cuales México tiene celebrados tratados fiscales, impone un escenario de mayor escrutinio y vulnerabilidad fiscal a los grupos, generando nuevos retos para su gestión fiscal a nivel internacional.

 

¿Qué propone la iniciativa en materia de transparencia fiscal internacional?

El 8 de septiembre de 2015, en línea con otros países como el Reino Unido y España, que han adoptado medidas similares, el gobierno federal emitió una iniciativa de Decreto con el cual pretende reformar, adicionar y derogar diversas disposiciones fiscales. En particular, con respecto a la transparencia fiscal, el Ejecutivo ha propuesto la inclusión de tres declaraciones informativas adicionales con el objetivo de hacerse de información que ayude a prevenir o evitar la erosión de la base gravable mexicana a través de estructuras fiscales que involucren operaciones con partes relacionadas y que trasladen utilidades a otras jurisdicciones de baja o nula tributación.

Dichas declaraciones son:

  • Declaración Informativa Maestra de Partes Relacionadas (Archivo Maestro).
  • Declaración Informativa Local de Partes Relacionadas (Archivo Local).
  • Declaración Informativa País por País del Grupo Empresarial Multinacional (Reporte CbC, por sus siglas en inglés).

Es importante señalar que esas declaraciones informativas se encuentran en línea con los estándares internacionales emitidos por la OCDE con relación al Plan de Acción BEPS, particularmente con la Acción 13 relativa a las Guías en materia de Documentación de Precios de Transferencia y Reporte País por País.

Con respecto al Archivo Maestro y el Archivo Local, éstos constituyen declaraciones informativas dirigidas a todos los contribuyentes, mexicanos o subsidiarias de extranjeras, que lleven a cabo operaciones con partes relacionadas. Por un lado, el Archivo Maestro tiene como objetivo proveer al SAT de información relacionada con la actividad global de los grupos multinacionales a los que pertenecen los contribuyentes, así como de las diferentes jurisdicciones en donde el grupo en cuestión lleva a cabo actividades. Dentro de la información que sería requerida por el Archivo Maestro se encuentran la estructura organizacional del grupo, los intangibles que posee, así como su posición financiera y fiscal a nivel mundial.

Por su parte, el Archivo Local proveerá de información relacionada con las transacciones relevantes con partes relacionadas llevadas a cabo por los contribuyentes con el objetivo de identificar aquellas operaciones a través de las cuales pudiese generarse una migración de utilidades con la consecuente erosión de la base gravable mexicana. En este sentido, dentro de dicha declaración, los contribuyentes deberán incluir información a partir de la cual determinaron que sus operaciones con partes relacionadas fueron realizadas a valores de mercado.

Si bien la gran mayoría de los contribuyentes personas morales en México se encuentran obligados a preparar documentación de precios de transferencia para demostrar que sus operaciones con partes relacionadas, nacionales y del extranjero, se pactaron a valores de mercado, lo anterior representa un cambio radical en materia de cumplimiento y transparencia, toda vez que actualmente los reportes no se entregan al SAT ni incluyen la información referente a las operaciones internacionales del grupo que, en su caso, requerirá el Archivo Maestro.

No obstante lo anterior, dentro de esta iniciativa, el Reporte CbC sin duda representa el cambio más trascendental para los grandes grupos multinacionales mexicanos (GMM) en materia de transparencia fiscal internacional. Dicha declaración, dirigida especialmente a las empresas controladoras o holdings de grupos multinacionales con ingresos anuales mayores a 750 millones de euros, tendrá como objetivo proveer a las administraciones tributarias de una visión global sobre las actividades que los GMM llevan a cabo en los diferentes países en donde realizan algún tipo de operación. En este contexto, las controladoras estarán obligadas a proveer de información crítica y sensible con respecto a todas las entidades integrantes del grupo multinacional. Entre otros elementos, éstas deberán declarar el monto total de ingresos obtenidos en cada una de las jurisdicciones fiscales en donde tengan presencia, así como el monto total de impuestos pagados en cada una de ellas. Dicha información deberá estar segmentada de acuerdo con la naturaleza de su procedencia, distinguiendo si dichos ingresos provienen de partes relacionadas o de terceros independientes. Otros indicadores relevantes a declarar por país serían el número de empleados, el valor de los activos, la utilidad antes de impuestos y las utilidades retenidas.

Es importante destacar que además de la información descrita en el párrafo anterior, el Reporte CbC requerirá información relativa al tipo de actividades de negocios que el GMM desarrolla en cada país, requiriendo a las empresas clasificarse en una o varias categorías de acuerdo con su actividad principal de negocio en cada jurisdicción, tales como investigación y desarrollo, manufactura, comercialización, provisión de servicios, entre otras.

Estas declaraciones le permitirán al SAT, y a las autoridades fiscales de otras jurisdicciones que recibirán el Reporte CbC de manera automática, llevar a cabo una serie de análisis comparativos entre diferentes variables y países a través de modelos de medición de riesgo tributario, teniendo como finalidad evaluar el perfil de riesgo fiscal de cada contribuyente, y con esto llevar a cabo la planeación y programación de auditorías. A manera de ejemplo, la evidencia de que en un país determinado una empresa registre altos ingresos, a la vez que muestra poca actividad (medida a través del número de empleados o el valor de sus activos) y pagos de impuestos limitados, pudiera representar para las autoridades fiscales una indicación de posible planeación fiscal agresiva, detonando una serie de auditorías.

 

¿Cómo prepararse?

Ante el empoderamiento que las regulaciones basadas en las conclusiones del proyecto BEPS ofrece a las autoridades fiscales alrededor del mundo, se vuelve indispensable para los grupos multinacionales robustecer sus esquemas de cumplimiento y de planeación fiscal, enfocándose con más rigor en la detección y mitigación de riesgos fiscales. El previsible escenario de mayor transparencia fiscal internacional que plantean estas iniciativas, vuelve fundamental que los GMM revisen a fondo y, en ciertos casos, reconsideren sus estructuras fiscales actuales bajo una óptica BEPS, asegurando que dichas estructuras se apeguen lo mejor posible a la realidad económica de sus operaciones, de forma tal que se guarde una consistencia razonable entre la generación de valor en cada país con la asignación de la base gravable y el correspondiente pago de impuestos.


Carlos Linares García (Socio), Marco Antonio Molina Amaya (Asociado) y Daniel Williams de la Cruz (Asociado) son integrantes de la práctica de Precios de Transferencia de la firma legal Baker & McKenzie.

 

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Página web: Baker & McKenzie in Mexico

 

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