Las modificaciones impositivas, en términos de comercio internacional y regulación de inversiones, han tenido un papel protagónico en las decisiones que las corporaciones deben tomar para permanecer y competir en el mercado. Así, los precios de transferencia se convierten en un desafío.

 

 

 

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Por: Alfredo Salazar y Mauricio Zúñiga*

 

El actual dinamismo económico, aunado a los cambios estructurales en los gobiernos de distintos países, los cuales buscan mayor competitividad económica, ha orillado a las empresas multinacionales a reestructurar sus esquemas de negocio.

Las modificaciones impositivas, en términos de comercio internacional y regulación de inversiones, también han tenido un papel protagónico en las decisiones que las corporaciones deben tomar para permanecer y competir en el mercado, y alcanzar sus metas financieras.

La tendencia impositiva de las administraciones fiscales de países desarrollados, incide de manera especial en los precios de transferencia, dentro de las operaciones que involucran a grupos transnacionales, pues aquellas han endurecido sus regulaciones para evitar el traslado de utilidades a países con tasas impositivas menores. El fisco en dichos países busca, asimismo, frenar la migración de activos intangibles a países con un tratamiento fiscal más laxo.

El ritmo del mercado, las reformas estructurales y las disposiciones fiscales en cuanto a los precios de transferencia, afectan asimismo la planeación del flujo de operaciones de las compañías multinacionales. La complicación de este proceso radica en que las estrategias de operación deben alinearse con los mecanismos de las administraciones fiscales y con los dictados de organismos internacionales, como el plan “Base Erosion and Profit Shifting (BEPS)” de la OCDE.

 

Los principales retos en el mercado interno

En México, los cambios recientes en la Ley del Impuesto Sobre la Renta, representan complejidades adicionales para las compañías multinacionales con filiales en México, en cuanto a los pagos que hacen al extranjero.

La simetría fiscal, los cambios efectivos en cuanto al pago de regalías, la asistencia técnica y el financiamiento, obligan a las corporaciones a contar con un soporte mayor para las erogaciones que realizan a sus residentes en el extranjero. Esta condición, además, puede traducirse en una carga documental más amplia, ya que implica constancias de pagos de impuestos para aquellas entidades relacionadas residentes en el exterior, además de la documentación rutinaria, que el contribuyente debe conservar.

Por su parte, las empresas maquiladoras enfrentan un escenario que, en la actualidad, es más o menos inusual: los Acuerdos Anticipados de Precios (APA, por sus siglas en inglés). La intención de dichos acuerdos es que haya mayor acercamiento entre los contribuyentes y la administración fiscal mexicana, para llegar a resoluciones en materia de precios de transferencia.

 

Los desafíos que impone la economía global

La incertidumbre en el entorno internacional también influye en las decisiones que toman las corporaciones al invertir en sus filiales. Tomemos como ejemplo a las armadoras, ya que estas empresas requieren capitales más grandes que los de compañías prestadoras de servicios.

La transferencia de bienes entre filiales armadoras de un grupo multinacional, se hace en función directamente de la demanda de bienes finales, lo cual garantiza que cada parte del grupo se haga acreedora de utilidades, conforme a las funciones que desarrolla. Si esto no sucede, las contracciones en la demanda podrían ocasionar que las filiales experimentaran disminuciones en sus utilidades o, incluso, pérdidas operacionales, lo cual afectaría considerablemente la cadena de suministro.

 

Las medidas intergubernamentales

El plan BEPS de la OCDE es el inicio de una serie de acciones encaminadas a promover la cooperación entre países miembros para intercambiar información tributaria. Mecanismos como este plan, permitirán revisar que la aplicación de los tratados para evitar la doble tributación sea la adecuada. Además, contribuirán a verificar que el tratamiento de activos intangibles esté dentro del marco legal, y fortalecerán las medidas para evitar la simulación de operaciones entre entidades relacionadas.

Lo anterior constituye la pauta que las corporaciones deberán seguir cuando hagan planeaciones fiscales que involucren precios de transferencia. Las empresas, en este sentido, deberán realizar dentro de su estructura una pertinente asignación de funciones y riesgos. Además, deberán cuidar escrupulosamente las prestaciones de servicio que lleven a cabo, asegurándose de que realmente otorgan beneficios a las entidades receptoras, y que los cargos efectuados por estas operaciones están pactados de acuerdo con valores de mercado.

En conclusión, la tendencia fiscalizadora actual en materia de precios de transferencia, orilla a las corporaciones a incrementar sus esfuerzos para documentar adecuadamente las operaciones que celebren con sus filiales, observando el cumplimiento estricto de las disposiciones impositivas, para estar en posibilidades de demostrar al fisco que actúan debidamente.

 

 

*Alfredo Salazar y Mauricio Zúñiga son Director de Impuestos de KPMG en México y Gerente Senior de Impuestos de KPMG en México, respectivamente.

 

 

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